Insomnio

Ahora estoy en un hospital, todavía en estado delicado, y cuando quiero recordar lo que pasó ese día apenas tengo el recuerdo de dos o tres momentos, como si fuesen fotografías diferentes. No puedo hilar las situaciones, pero voy a contar esos momentos, quizás contando todo salga algo más a la superficie, pero lo dudo. Estoy muy débil y a veces pensar demasiado me cansa.

Tres de la mañana. Insomnio. Escucho a Tom Waits, Blue Skies, una guitarra bien punteada. Tomo un trago de Tullamore Dew, whisky irlandés del bueno. Melancolía, tristeza, recuerdos. El sueño que se me escapa, la música que me atrapa. Enciendo un cigarrillo, que llena de humo la habitación. Escojo un libro, Mi Ángel tiene Alas Negras, de Elliot Chaze. Lo leo de corrido, lo termino a las siete de la mañana. Fue como haber vivido una historia de amor marginal emocionante, con un final trágico, que deja un gusto agrio, casi espantoso en la boca. Como si fuera a propósito, me da sueño justo en el momento en el que tengo que prepararme para salir. Voy a la ducha, agua, vapor, sonido musical sobre mi cuerpo. Se relajan mis músculos, siento una sensación de bienestar. Me iría a dormir, pero tengo que salir. Hoy damos el golpe. Va a ser muy fácil, y vamos a sacar buena plata.

Tres de la tarde. Tragedia. Estoy tirado en la calle. Tom Waits da nuevamente vueltas en mi cabeza, con Old Shoes, guitarra rasgada, silbidos. Sangro sin parar, creo que me alcanzaron tres o tal vez cuatro balas. Veo caras de gente desconocida. Escucho gritos. Mi cabeza descansa sobre el asfalto. Desde este lugar el mundo se ve inmenso, como si me hubiese transformado en una hormiga. Miro el cielo, parece infinito, el sol es tan hermoso, no hay nubes. Viene una persona, parece un médico, me dice que no me preocupe, que no estoy tan mal. Le sonrío. Quiero pedirle que no me mienta, pero no me salen las palabras. Quiero pedirle que se corra, decirle que estaba mirando al sol, pero no puedo. Miro las hojas de un árbol. Tienen un verde brillante, una forma perfecta. Qué bello es todo. Las luces se vuelven blancas, los colores son todos blancos, las formas se difuminan. Tom Waits vuelve a sonar en mi cabeza, como si fuera una canción de despedida. Me siento bien, como en estado de gracia. Blue Skies vuelve a mi mente. El hombre se corre, por fin recupero la visión y por última vez puedo ver el cielo, ese cielo precioso, azul profundo.

Ahora está todo blanco luminoso. Oigo voces, pero no distingo las palabras que pronuncian. Escucho gritos, y después, el silencio.

Escribo, tomo fotografías artísticas y analizo música clásica y rock, literatura, historia medieval y me atrevo con las noticias de Argentina y del mundo.

Deja un comentario