Argentina: lo que hace falta.

Argentina: lo que hace falta.

Por qué somos todos culpables

Mauricio Macri

Hoy día está más que claro que los problemas de la Argentina, que son demasiados para poder apreciarlos en su total magnitud, no se van a resolver con un cambio de gobierno, con una nueva esperanza, con un nuevo paquete de leyes supuestamente reparadoras, con nuevas promesas, con nuevos gobernantes. Las demás naciones nos miran mal o no nos respetan, tampoco nos comprenden. Pero ellas no son el problema. Somos nosotros. Nuestra crisis no es económica, financiera, política, gremial. Nuestra crisis es mucho más profunda. Se trata de mirar dentro de nosotros mismos. Lo iré explicando paso por paso.

Para tratar de corregir la crisis terminal que aqueja a nuestro país, Argentina, debemos primero que nada reconocer que nos hemos convertido en un país deteriorado, de categoría inferior y absolutamente mediocre. Solamente una vez que todos aceptemos este hecho, podremos comenzar a luchar contra las dificultades que nos aquejan. Es la única condición para ponernos en camino.

Cristina Fernández

Empecemos por el principio: ningún país puede llegar a este estado de cosas así porque sí, de un día para el otro. No. La crisis argentina comenzó quizás el mismo día en el que nacimos como país, pero, luego de los vaivenes que hemos pasado en nuestra historia, se hizo muchísimo más grave en los últimos cincuenta años. Todo esto tiene que ver con la educación de nuestra gente. No solamente con la escuela, sino con el día a día, la calle, la forma en que nuestra gente llega a hacerse famosa, las repercusiones en los medios y un largo etcétera que termina en nuestros dirigentes políticos. En definitiva, nuestra crisis tiene que ver fundamentalmente con nuestra cultura.

Néstor Kirchner

En nuestra cultura de hoy, los chicos más destacados en la escuela argentina son los más “despiertos” (no inteligentes), los que se sobresalen porque discuten y hasta le pegan a los profesores, o porque consumen drogas o porque imponen sus opiniones a la fuerza, casi sin oposición de los “tontos” que se dedican a estudiar. Y suelen ser defendidos por sus padres. También los ignorantes son los que primero nombran jefes en una oficina, local o negocio, ya sea porque no discuten las órdenes de arriba o porque son más manejables o porque tratan a los de abajo como basura. Por supuesto los más ignorantes también tendrán un gran pasar en los medios de comunicación por su “habilidad” natural de atraer a las masas con sus seudo-noticias o con sus shows detestables. Por eso los ignorantes saben hacerse escuchar en cualquiera de esos medios y en todos los demás que existen y se convierten en “grandes políticos” que terminan llevando adelante (o hacia atrás) a nuestro devaluado país. Devaluado por nosotros, que no supimos jamás poner por delante, como debe ser, valores como la capacidad de reflexión, la sinceridad, la inteligencia, la comprensión, la formación profesional, la cultura y el buen juicio (entre otros muchos) de las personas que deberían ser los que se destaquen en nuestra sociedad.

Es por eso que desde chicos seguimos a los matones superficiales en todas sus perversiones, o se las perdonamos porque les tenemos miedo, hacemos lo que dice nuestro jefe estúpido porque tenemos miedo de perder nuestro trabajo, escuchamos a los periodistas tramposos que dan las noticias o a los conductores mentirosos que nos “entretienen” con sus shows vacíos porque “no hay otra cosa” y, de la misma forma, votamos a políticos ignorantes, mentirosos, incapaces, supuestamente porque no hay otro mejor o porque nos lo aconsejan todos los ignorantes que nos rodean desde todos los medios.

Fernando De la Rúa

Lamentablemente nos hemos acostumbrado a esta situación en Argentina: barras de fútbol, matones, punteros políticos, periodistas impresentables dirigen nuestras vidas de la peor manera posible. Somos insignificantes porque permitimos a los que son de verdad insignificantes tomar todos los lugares de poder. Por eso somos culpables. Todos.

Los culpables de que todo esto pase, somos nosotros, y antes nuestros padres, y mucho antes quizás también nuestros abuelos. En definitiva somos todos los que nos lamentamos de cómo hemos llegado a estar de esta forma. Por eso digo que no debemos quejarnos más, sino que debemos comenzar a solucionar este desastre, lo que va a tomar una gran cantidad de tiempo y esfuerzo. La solución para ser un país en serio pasa solamente por nosotros. Pero antes deberemos corregir drásticamente nuestra conducta y nuestro pensamiento, porque si no pasarán apenas algunos años y llegaremos a ser la nación más pobre e ignorante del planeta, si es que seguimos existiendo.

La solución a nuestros problemas

Carlos Menem

Primero tenemos que aceptar definitivamente las verdades mencionadas, y nuestra propia culpabilidad. Una vez que lo hagamos debemos enseñar a nuestros hijos y a todos los que podamos que los ignorantes, los incultos, las bestias que han dominado nuestras vidas no deben ser seguidas ni se les deben dar privilegios, a cualquier precio. Luego debemos entender que hacer caso de periodistas soberbios y mentirosos no nos hace ningún bien, debemos estar atentos a lo que dicen y sacar la verdadera información leyendo entre líneas, de manera inteligente. No ver los programas basura ayudaría a que tanto nosotros como nuestros hijos empecemos a pensar por nuestra cuenta, y a que desaparezcan de a poco. No votar a ningún político que tenga una mínima sombra en su pasado, y exigir que esa gente indeseable deje de hacer política. Se puede, nosotros podemos dejar afuera a todos los hombres y mujeres vacíos y huecos que nos han dominado hasta ahora.

Entre otras cosas deberíamos exigir a los políticos, para empezar, que sepan debatir sobre todos los temas con un mínimo de conocimiento, sin retórica al momento de responder preguntas concretas. Exigir que todos hagan debates y luego quedarnos con el mejor, el que muestre ideas, decisión y convencimiento y además un mínimo de cultura. Si no, que se queden afuera. Este es un proceso, por lo cual este ítem como todos los anteriores puede tomarnos muchísimo tiempo, aunque éste es el más difícil de conseguir. También debemos esforzarnos en centrar el debate en discusiones útiles, no en discusiones bizantinas. No importa si somos de derecha o izquierda o del credo político que sea, importa cuánto se puede hacer por el país. Es nuestro país el que importa por encima de todo. Eso es lo que debemos entender para mejorar, y tomará mucho tiempo entender este punto y lograr encauzar nuestro camino.

Raúl Alfonsín

Es imprescindible entender y hacer entender a todos, políticos, jueces, periodistas, comunicadores, escritores, maestros, profesores, profesionales, trabajadores de todo tipo, que debemos dar a la educación la mayor importancia. Todo debate y toda acción deberán centrarse en educar a todos con la mayor exigencia y celeridad, con los métodos actuales sin desechar los que siempre han dado tanto éxito en las naciones más avanzadas. Quiero decir, con computadoras, internet, etc. Pero dándole la mayor importancia a la investigación con material escrito, lo único que mueve nuestras neuronas de manera ágil y rápida. Solamente de esa forma las nuevas generaciones podrán crecer y avanzar en todos los sentidos como nación y como pueblo.

Estimular además la simpatía entre argentinos debe ser una obligación central de todos. Respeto, amor por el prójimo, solidaridad y acción conjunta deben ser nuestras claves. Esto significa respetar a los que trabajan en todo sentido, reconocer el esfuerzo de los mejores investigadores, maestros, profesores, médicos, arquitectos, ingenieros, artistas y todo el resto de trabajadores, reconocer los principales logros, hacerlos públicos, asistir a los actos, felicitar a los destacados, nombrarlos, sacarles fotos y ponerlos como ejemplos. Y si sus logros son brillantes debemos amarlos y respetarlos y tratar de imitarlos tanto como podamos. Debe ser así por nuestro bien, por nuestro futuro.

Juan Domingo Perón

Debemos respetar la independencia absoluta de nuestra gente, debemos ser lo que queremos ser, todos sin excepción, debemos tener la libertad suficiente para elegir nuestro camino cada cual por su lado. Pero cuando se trata de la nación debemos unirnos y preguntarnos, debatir, qué es lo mejor para el país, para nuestro futuro, y así entre todos podremos forjar ese futuro, con respeto por todas las ideas y posturas. Pero siempre debe pensarse en función de lo mejor para el país. Para que las próximas generaciones no tengan casi de qué quejarse.

Cuando aparezca alguien que, sintiéndose iluminado, nos quiera decir hacia dónde debemos ir, que nos hace sentir inferiores pero a la vez nos ofrece comodidad, porque las decisiones podría tomarlas otra persona, debemos decirle con fuerza y con el mayor de los respetos por nosotros mismos, que no, que una persona no puede arrogarse el derecho de dirigir un país como si fuera un almacén, que eso no debería haber pasado jamás, y que no queremos que se repita. El país, la nación, somos todos, el pueblo entero, y aunque es muy conveniente delegar toda la dirección en una sola persona, no deberemos hacerlo jamás, de ahora en adelante. Por el bien de nuestro futuro las decisiones debemos tomarla entre todos, con los mecanismos que nos da la democracia: el voto, la opinión pública, la delegación de poderes estricta, el juicio político a quienes no cumplen con sus obligaciones, el juicio a los corruptos, que todos tengan su pena, si la merecen.

Arturo Illia

Hablando de justicia, debemos exigir (si, exigir, con respeto pero con rigor) a los jueces, fiscales, abogados, que cada vez que tengan un caso público piensen primero en nuestra nación, en nuestro pueblo. Si es algún funcionario el que está siendo juzgado, se debe aplicar el rigor mayor, la pena más alta, porque traiciona a la nación. Solamente de esa forma podemos proteger nuestro futuro de los señores ignorantes con malas intenciones. Sin fueros para los congresistas, que deben demostrar honestidad y capacidad para poder ocupar sus bancas y si no deberán sufrir las consecuencias. En esto debemos ser duros e implacables.

Arturo Frondizi

Además debemos exigir que los políticos se hagan cargo de los departamentos sobre los que tienen conocimientos, y lo mismo en todos los ámbitos de la administración pública. No debemos permitir que advenedizos se encarguen de la educación cuando no saben nada de eso, que se encarguen de la justicia cuando no se tienen conocimientos, de la economía cuando no se tiene idea de nada. Así con todo. Gente capaz, competente, conocedora del área y responsable, además de culta, educada y respetuosa. Por sobre todas las cosas, gente con honestidad probada. Debemos conseguir que ese tipo de personas se encargue de cada una de las áreas de interés gubernamental. Es muy difícil, pero se puede. Esas personas están, existen, sólo que hasta ahora no se les ha dado importancia, y se las ha relegado a puestos sin importancia. Con esfuerzo, dedicación y con el tiempo necesario, haciendo lo que se tiene que hacer, se puede.

Entonces podremos decir que desterramos la mediocridad de nuestras vidas, que los ignorantes no llegan a ningún lugar sin esfuerzo, que el amiguismo y la obsecuencia no es el único requisito para acceder a puestos de alta responsabilidad, ni de mediana responsabilidad, ni de poca responsabilidad. Los mediocres, ignorantes, interesados en enriquecerse sin interés por el bien del país, deben ser reconocidos, apartados, dejados de lado por la nueva política. Si tienen interés en progresar deberán estudiar, mejorar y mostrar respeto por el resto de las personas. Si no, allá ellos, serán marginados, y aunque no deben ser maltratados, no podrán acceder a puestos ni siquiera de pequeño nivel en el Estado.

Para lograr todo esto y mucho más (si logramos esto nuestro límite es el cielo) es necesario que todos exijamos lo mejor de la gente que nos gobierna, que todos participemos, que dejemos de admirar a los incultos ignorantes y comencemos a reconocer a los mejores, no solamente a los deportistas que sí son reconocidos en general, a todos los buenos, capaces y responsables. Ellos son los únicos que pueden lograrlo. Y las nuevas generaciones, si hacemos lo correcto. Si no, en poco tiempo más podemos llegar a desaparecer como nación. Y entonces será como si nunca hubiésemos existido.

Para entender lo que he dicho solamente tienen que fijarse atentamente en las fotos que ilustran esta nota, todos elegidos por voto popular, y preguntarse: ¿Cuales de ellos fueron grandes personas, honestos, capaces, cultos, valientes, grandes estadistas, dirigieron un gran equipo e hicieron un excelente gobierno? Como ya he dicho, la culpa es nuestra.

Escribo, tomo fotografías artísticas y analizo música clásica y rock, literatura, historia medieval y me atrevo con las noticias de Argentina y del mundo.

7 Responses to “Argentina: lo que hace falta.”

  1. Juan Manuel Balakuniec, Responder

    Es cierto, nada se da por generación expontanea, tenemos los resultados acordes a nuestra concepcion de la sociedad. Creo de los últimos 50 años hay poco descartable, uno, sin ninguna duda, es Arturo Humberto Illia, el otro con sus más y sus menos rescato a Raúl Alfonsín. Se puede y se debe perdonar el error, no se puede asumir el robo, el engaño, la mentira y la estafa. Pretendo servidores públicos y no a aquellos que se sirven de lo público

    • Rolando Daniel Castillo, Responder

      Totalmente de acuerdo Juan Manuel. Yo era un niño de 6 años cuando el derrocamiento de Illia, pero creo que acertás en tu definición de Alfonsín. Correcta tu apreciación sobre los errores, pueden perdonarse, y especialmente sobre los servidores públicos. Gracias por comentar!

      • aníbal, Responder

        ……..¿cómo definir “la ignorancia”?…….”todos somos ignorantes, nomás que ignoramos diferentes cosas!”, dijo un gran sabio, y Uds. muchachos, con todo respeto se los digo, no son la excepción. Con el tema de “la educación”, créanme que no descubrieron la pólvora, ya Karlitos(MARX) se preguntaba:……”¿y quién educará a nuestros maestros?”. Respecto de Alfonsín(Raúl), en mi humilde opinión, un gallego cabrón, de ignorancia política supina, cero estrategia; recordar episodio en “la rural”, se metió a confrontar con “el enemigo” en el terreno, el lenguaje y los términos de “el enemigo”, algo que NUNCA se debe de hacer(PRESMAN, Hugo); en “semana santa” fuimos a “defenderlo”(por la democracia), nos CAGÓ, ….la casa no estaba en orden!……PUNTO FINAL Y OBEDIENCIA DEBIDA, derechos humanos conculcados!!!; frutilla del postre, PACTO DE OLIVOS, retirada antes de tiempo(me dió lástima, guardo una imagen tristísima, parecía un “perro mojado” consecuencias: 10 años de neoliberalismo(sr. méndez-cavallo) AMNISTÍA, relaciones carnales, desastre económico-social, etc.. Por último, si en nuestra elemental diagnosis no evaluamos intereses extranjeros operando a full todo el tiempo sobre nuestra querida PATRIA, merced del cipayaje interno, léase, oligarquía,medios de comunicación hegemónicos dominantes, clase “mierda” y demás sectores acomodados, aparato político u.c.r., que permitieron la llegada de estos nefastos al gobierno, o sea, si no sopesamos todo esto, mal podemos echarnos culpas y a partir de allí buscar la solición, ergo, se deberá intentar por otros caminos, dependerá de nuestras habilidades encontrarlo!!!!…………..ah!…………..:D

  2. marcelo, Responder

    LOS MACRI HACE CUARENTA AÑOS QUE VIENEN CON ,TODOS LOS EMPRESARIOS ,LOS BANQUEROS , TERRATENIENTES ,MEDIOS DE COMUNICACION Y EN MOMENTOS LOS MILITARES . ROBANDO ESTAFANDO , LAVANDO , ENCARCELANDO Y MATANDO AL PUEBLO . Insisten con la civilizacion , si alguno de estos personajes lo cagaramos a patadas literalmente . TODO SERIA MAS FACIL

  3. carlos, Responder

    Ojala algun dia nuestro bendito pais, pueda gozar de politicos capaces, inteligentes y por sobre todo, honestos. Nuestro suelo y sus habitantes, se lo merecen.-

  4. Ceferino, Responder

    Marcelo, creo que lo que a muchos nos hace falta es recordar de dónde venimos y hacia dónde queremos ir. Una frase que utilizaron infinidad de personas, pero que pocas se han detenido a analizarla. Siento con gran tristeza la agresividad de tus palabras, pero creo, lamentablemente, que es algo a lo cual nos hemos acostumbrado. Ojalá podamos retomar un valor fundamental como lo es el respeto, y como bien señalaba Rolando, poder exigir con RESPETO pero con RIGOR que se tomen las mejores decisiones “…para nosotros, para nuestra posteridad…”. Saludos!

  5. agustin garetto, Responder

    estoy de acuerdo con los aspectos tocados, el punto de vista, pero la parte que habla de estimular la simpatía, en verdad a lo que se refiere es a la empatia, saludos cordiales!

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