Argentina: qué debemos exigir

Argentina: qué debemos exigir

¿Cómo mejoramos nuestro país? ¿Cómo podemos hacerlo? Nosotros, todos juntos, como pueblo. Como pueblo, tenemos una obligación impostergable e ineludible, que es la de exigirles a nuestros mandatarios una serie de cosas, que deben ser ineludibles para quienes detentan el poder temporalmente, por apenas cuatro años, salvo que el mismo pueblo vuelva a votarlos. Y si no las cumplen, debemos exigirles la renuncia indeclinable, debemos hacerle sentir nuestro desprecio total, porque ellos están obligados a hacer lo que nosotros les mandamos. Y esas cosas debemos dejarlas bien claras. Debemos salir a la calle, hacernos sentir, hacer ruido. Hasta lograr que lo hagan o que se vayan. Voy a enumerar esa serie de cosas, todas de la misma importancia y deben ser cumplidas de la misma forma perfecta y eficiente. No son las únicas, pero son muy importantes: educación, salud y seguridad.

Educación. Cuando hablo de educación digo que debe ser para todos, desde el que vive en Buenos Aires hasta el que vive en un pequeño pueblo en medio de la Patagonia o de las montañas o de la pampa. Debe darse una educación gratis y de altísima calidad, a disposición de todos los ciudadanos. Para eso deben discutirse los programas y las exigencias en debate público con participación de todos. Un punto fundamental es el de los maestros: ellos son la esencia, lo más importante para el crecimiento de nuestros chicos. Sabemos que los maestros de hoy luchan contra una serie de inconvenientes que no deberían tener. Por eso todos ellos, aún quienes recién comienzan su carrera, deben tener un sueldo acorde con su responsabilidad. También deben estar muy bien preparados para hacer su función y modernizarse continuamente, por eso debe haber carreras afines, cursos de especialización, seminarios y todo tipo de eventos para poder lograr partiendo desde ellos un futuro mucho mejor para la Argentina. Además debemos protegerlos, los maestros deben sentirse muy seguros cuando trabajan y cuando no trabajan. Y debemos ser sumamente exigentes con la creación de nuevas escuelas que sean funcionales, cuyas aulas alberguen cómodamente a los alumnos y a sus maestros, para que estudien y enseñen en un ambiente digno y favorable para el aprendizaje. Y que las escuelas existentes mejores, se amplíen y se mantengan. Todo el sistema debe estar orientado a hacerle sentir al niño o joven que es una persona importante, que está creciendo y que no está solo, está acompañado por todos. Porque son los futuros ciudadanos, los que van a poblar y gobernar el país en el futuro. Por eso es tan importante.

Salud. El sistema de salud en la Argentina hoy parece agotado. Quien no tiene una prepaga no puede sentirse protegido, porque puede llegar a un hospital donde no haya material, donde lo hagan esperar horas o donde no encuentre una cama disponible. Sabemos que el personal de los hospitales de hoy todos los días hace milagros. Pero deberían tener muchas cosas (elementos esenciales, instrumentos de avanzada, más personal, etc.) que hoy no tienen. Entonces hay que cambiar todo. La salud de todos sus ciudadanos debe garantizarla el Estado, que debe proveer de buenos hospitales, con buenos materiales y fundamentalmente con excelentes médicos, asistentes y enfermeras y enfermeros, que cobren un sueldo más que acorde con sus tareas fundamentales para todos los ciudadanos. Por eso debemos exigir que se hagan obras permanentemente, que se creen nuevos hospitales que funcionen perfectamente bien y que mejoren con el correr del tiempo. Que se equipen los hospitales que ya están funcionando con el mejor material y los mejores equipos de vanguardia. Que tanto médicos, auxiliares y enfermeros tengan acceso a carreras, cursos y prácticas que los definan como excelentes profesionales. Y fundamentalmente debemos exigir que todo se haga en función de una buena atención. La administración de cada hospital, clínica o sanatorio debe estar orientada a la atención con sentido comprensivo y humano a cada paciente. El paciente debe ser lo más importante para todo nuestro sistema de salud. Porque es un ciudadano, porque somos nosotros.

Seguridad. Este es un tema delicado. Estimo que todo el sistema de seguridad de la Argentina debe ser modificado sustancialmente. Debe haber una nueva orientación en las escuelas de Policía. El policía debe estar muy bien preparado para evitar el crimen, debe saber luchar, defenderse, debe estar en perfecto estado físico y sobre todas las cosas debe tener perfecto uso de las armas que usa. Por supuesto debe saber cumplir órdenes, debe ser rápido y eficiente. Pero eso no es lo único. Desde la escuela de Policía debe grabársele en la cabeza que él, que cada uno de los agentes, debe estar al servicio de los ciudadanos, todo el tiempo. Deben salir profesionales aptos, honestos, responsables y fundamentalmente servidores públicos. Si logramos reformar las escuelas de policía, lograremos que salgan buenos agentes. Los tendremos en la calle, sirviendo, porque para eso están, y los tendremos para defendernos de la gente que intenta herirnos o robarnos. Deben defender a todos por igual, sin ninguna distinción. No deben trabajar para negocios o para particulares. Y solamente con un excelente sueldo podremos lograr eso. Deben cobrar muy bien porque su trabajo también es muy importante. Porque ellos cuidarán a todos los ciudadanos, para que todos se sientan seguros en el mediano plazo. Para que todos los ciudadanos podamos transitar por cualquier lugar a cualquier hora con tranquilidad. El policía debe estar al servicio de la gente.

Hay muchas cosas más, por supuesto. Pero si logramos que nuestros gobernantes hagan esto, no de la noche a la mañana, sino de a poco, pero avanzando permanentemente en esta dirección, podremos tener un mañana más esperanzador. ¿Cómo lo hacemos? Exigiendo que los gobernantes de ahora y del futuro hagan estas cosas, que se ocupen. ¿Cómo podemos exigirlo? Cada uno con su voto, con su opinión, que cada cual haga valer su derecho como ciudadano. Apoyándonos todos, el uno con el otro, todos juntos. Exigiendo públicamente, desnudando las mentiras que nos dicen. No debemos creer a los comunicadores oficiales sin comprobar que nos dicen la verdad. Y fundamentalmente no debemos dejarnos llevar por el periodismo. Es peligroso. Los periodistas actuales en Argentina están acostumbrados a sacar notas para vender. Y no se preocupan por decir la verdad. No crean en lo que dicen los diarios más importantes, no crean en lo que dicen los noticieros más importantes, ni los programas más escuchados de radio o los periodistas más prestigiosos. Sepan leer entre líneas, porque todas las noticias de hoy en día tienen una intención solapada. No crean en mí, tampoco, hasta que se formen una opinión. Cada uno, desde su lugar, que sea un divulgador de la información verdadera. Si nos detenemos a leer de manera inteligente cada noticia nos daremos cuenta si nos están mintiendo. Hablemos de esto con el vecino, con el compañero de trabajo, con los amigos, con la familia. Discutamos, acaloradamente, defendiendo nuestra posición, pero con respeto, y escuchando al otro. Formemos nosotros mismos nuestra propia opinión. Hagamos esto todos y nos transformaremos en mejores ciudadanos. Y así podremos, todos juntos, exigir mejor educación para nuestros niños, mejor atención para nuestros enfermos y mayor seguridad para todo nuestro pueblo.

Escribo, tomo fotografías artísticas y analizo música clásica y rock, literatura, historia medieval y me atrevo con las noticias de Argentina y del mundo.

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