Buenos Aires Bajo Fuego
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Buenos Aires Bajo Fuego:

- Tranquila, no va a pasar nada. Este desperfecto tiene que ser solucionado de inmediato. Imagínese que miles y miles de personas dependen de este medio de transporte. Todos se van a quejar.

- No es por desilusionarlo, pero me pareció, es una impresión bastante viva, que al pasar por la estación de Flores no había nadie.- Dijo Juan Pablo con evidente preocupación.

- Por Dios, no puede ser, ¿usted dice que estamos abandonados acá en medio del túnel con un conductor medio loco?

- No, yo no quiero decir nada, sólo les transmito mi visión de que la estación estaba abandonada.

- Es cierto, yo miré curioso porque pensé que habría cientos de personas malhumoradas por el subte parado y no vi a nadie. Estoy seguro. – Había hablado Javier, molesto por no poder usar el celular, por llegar tarde al trabajo, por todos estos inconvenientes y en especial porque María Clara seguía sin prestarle atención.

- Vaya a saber de qué manera podremos solucionar esto.- Dijo Beraldi.

En el momento en que Juan Pablo, Antonio, Javier, Gastón y Rodrigo se juntaron para encontrar una solución al problema, Nicolás Almanza comenzó su serie de fotografías. Nicolás pensaba que era una bendición tener una ocupación como la suya, porque evitaba que le hicieran preguntas molestas sobre soluciones a problemas difíciles, porque lo miraban con simpatía, ya que después de todo los retrataba, y porque podía abstraerse de esa enojosa situación que vivían en esos momentos. Las primeras fotos las sacó al grupo que debatía sobre las acciones a seguir, pero pronto encontró una mejor modelo en Katerina, que se había relajado porque Nico le contaba que se sentía muy bien. Katerina era una belleza para fotografiar, un rostro que de inmediato atraía. Los años y el cansancio por sus numerosas actividades, que Nicolás Almanza pronto imaginó, le habían dado una dignidad incomparable. Cada arruga era una historia diferente, cada sombra sobre ese bello rostro era una experiencia enriquecedora, y la expresión, sublime, de resignación a una vida de actividades para favorecer a otros, era encantadora. El color de su piel era de un rosado suave y frágil y eludía toda combinación con el advenedizo amarillo de los enfermos. Sus ojos, antes no lo había notado, eran una imposible combinación del marrón más exquisito con el verde más etéreo, y para las fotografías los abría mucho pero sin que quedaran con formas artificiales, lo que resultaba en dos enormes y bellísimas bolas de felicidad para un fotógrafo como él. Tomó varias fotos de Katerina, sola y con Nico, alguna del niño solo, y luego giró hacia la otra parte del vagón. Encontró a María Clara con una tristeza tan profunda que lo conmovió. Se preguntó por qué el marido no se había dado cuenta, porque si lo hubiese hecho no hablaría con los demás. María Clara no le sonrió. Pero era muy joven, y bella. Fotografiaba muy bien, sus ojos tristes dejaban una muy buena impresión en la cámara. El visor de la Canon le mostraba a una casi niña desvelada y molesta, pero serena. Su mirada tenía una profundidad que pocas veces había podido ver. Nicolás se dio vuelta y comenzó a sacar a las dos mujeres que estaban tomadas del brazo. La niña, desafiante, miraba con una intensidad profunda pero agresiva. La de al lado, en cambio, era de un rostro precioso, alegre, pero que dejaba ver que estaba asustada. En medio de la sesión de fotos Martina soltó el brazo de Mariela, pero a cambio tomó su mano. Para las últimas fotos acercó su mejilla a la de su compañera de asiento, y para la última le dio un beso en la mejilla muy cerca de la comisura de la boca. Mariela no movió su rostro, entonces, y Nicolás pronto daba la vuelta buscando otros modelos, Martina le pidió con un suave gesto una última foto, para la cual le dio a Mariela un beso muy suave e intenso a la vez, esta vez sobre los labios. Mariela tampoco movió su cabeza esta vez, y aunque no devolvió el beso dejó los labios a disposición de Martina. El resultado fue una encantadora imagen.

Escribo, tomo fotografías artísticas y analizo música clásica y rock, literatura, historia medieval y me atrevo con las noticias de Argentina y del mundo.

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