Juan Salvador Trupia, barítono

Contame ahora todo sobre tu trabajo en el Coro Estable del Teatro Colón, tus experiencias, alegrías, todo lo que vivís en ese lugar tan especial.

Cuando ingresé al Coro Estable, nunca antes había cantado en un coro. Fue mi primera experiencia con un coro, y fue todo un mundo de descubrimientos. Aprender a cantar en el coro es extraño, porque uno canta igual, pero hay un montón de cosas que se hacen y que son diferentes. Al principio no podía creer el sonido que tenía alrededor. Me pasaba que los primeros días no me escuchaba a mí mismo, no sabía cómo estaba cantando. Literalmente no escuchaba mi voz. Y salía medio cansado de la voz, porque se ve que gritaba como un marrano (risas). Porque tenía unas voces tan gigantes, todo alrededor. El primer ensayo era la Boheme.

Eso fue en la reapertura de 2010.

Claro. El coro cuando arranca es como una ola de un tsunami, yo no escuchaba nada y me decía “¿estaré cantando o me quedé mudo?” (Risas). Y lo que uno siente en un coro como el del Teatro Colón, es como que se tienen varios privilegios a la vez. Uno, estar en un coro de semejante envergadura, de semejante nivel, donde somos 106 personas. Es como un mundo en sí mismo, y es diverso por donde se lo mire. Hay gente muy joven, gente grande, gente que recién entra, gente muy experimentada, algunos tienen una carrera de primerísimo orden como solistas, incluso muchos a nivel internacional, otros están en el Instituto. Hay gente que nunca ha hecho carrera porque no le ha interesado, uno los escucha cantando y piensa “este tenor, esta soprano, este barítono podría haber hecho lo que quisiera con esa voz”. Es como un crisol enorme donde uno tiene que convivir y donde uno aprende a aportar su voz a una masa. Ese es el gran aprendizaje. Cómo hacer que mi voz individual sea parte de un todo.

Juan Salvador Trupia
El magnífico Coro Estable del Teatro Colón en Cavalleria – Pagliacci

Cuando uno canta de solista uno es eso. Hasta en los números de conjunto uno es protagonista y canta una línea que es de uno. En el coro uno tiene que aprender a unir su voz al conjunto. Sin ir más lejos en el Don Carlo, somos 16 barítonos. Claro, ya ni hablemos de todo el coro, ya juntarse con sus compañeros y hacer que la voz tenga un solo sonido, un solo color, es una experiencia fascinante, y uno la puede aprovechar para aprender a utilizar un montón de recursos que a lo mejor cuando uno canta de solista no utiliza. A veces uno hace cosas en el coro que difícilmente podría hacer si está cantando solo, porque son trabajos distintos. Pero hay ciertas ideas que uno puede tomar. Después otra cosa interesante es cómo uno logra la teatralidad vocal, en una masa. Ahí es donde es fundamental el director del coro. Porque el director es el que decide cuánto color, cuánto dramatismo, cuánta liviandad.

Es un trabajo muy complejo el del coro.  Además un coro de un teatro lírico impone actuar, maquillarse, vestirse, hacer muchísimos ensayos de escena, cosas que un coro de exclusiva actividad coral no existe. Entre los tantos privilegios que tiene, uno de ellos es ver el Colón al revés, todos los días. Esto es una gran emoción. Yo, que tantas veces había visto el escenario del Colón, el día de mi primer ensayo en el escenario, con la escenografía ya montada de La Boheme de Hugo de Ana, se me movieron las rodillas, y además fue un día de gran emoción porque era la vuelta del coro y de la orquesta al teatro después de estar cerrado por la restauración. Entonces la gente se abrazaba, lloraba, y para mí era el primer día (risas), entonces no lo podía creer, todo un cúmulo de emoción.

Te cuento una anécdota: un día antes de ese primer ensayo me tocó estar en la sala, en la prueba de sonido, la prueba acústica del teatro, cuando se terminaron de sacar los andamios y era el gran momento, la gran expectativa, ver qué había quedado de la famosa acústica del teatro Colón. La prueba se hizo con la Novena Sinfonía de Beethoven. Estaba la Orquesta Estable, más el coro, obviamente, y los nueve cantantes que entramos luego del concurso fuimos, pero no cantamos. Nos dijeron “vayan a la platea, siéntense donde quieran”. Había olor a pintura y otros elementos todavía en la sala. Yo me senté en la última fila de la platea, y fue una cosa que se me empezaron a caer las lágrimas, empezó la Novena con ese (hace el sonido con su voz) ese nada de sonido en la novena se escuchaba con la precisión de estar en una sala Hi Fi con unos auriculares de 200.000 dólares escuchaba el pianísimo más perfecto y de pronto unos pocos compases hasta el crescendo cuando explotó, además la sala vacía, tenía esa sensación de que explotaba el teatro. Cuando apareció el coro fue una cosa imponente. Además uno tiene el privilegio de escuchar el sonido del Teatro Colón desde el escenario. Es muy loco, porque uno escucha la vuelta del sonido, o sea, cantar y escuchar el sonido que vuelve es una cosa maravillosa.

Lo que me entristece un poco es que a veces se ve la sala un poco vacía. Se ve, incluso en grandes títulos, no hablo de óperas raras, lugares vacíos en la platea. Yo me acuerdo de ver el teatro, mirar para arriba y ver racimos de personas que salían del paraíso. Supongo que tiene que ver con muchos factores, económicos, económicos en general del país, precios, estos precios del teatro que creo que en algún momento habrá que revisar.

¿Puede ser que la gente que nunca fue al Colón tenga miedo de ir, como diciendo, “dónde me voy a meter”?

Juan Salvador Trupia
El Coro Estable en la colorida producción de L’Elisir D’Amore de Donizetti

Yo pienso que hay que difundir. El teatro hace muchas cosas que son gratuitas. Por ejemplo, desde esta nueva gestión se hace una cosa que es maravillosa, que es que todos los ensayos de la Filarmónica, a las 10 de la mañana es el mismo programa, gratis, abierto al público. Ahora también todos los ensayos generales de las óperas, son abiertos al público. Sólo hay que llegarse hasta el Colón y pedir dos entradas, no sale nada y el público va a ver exactamente lo mismo que lo que se ve en una función. En ese sentido creo que el teatro debería hacer una mejor difusión de todas esas actividades gratuitas que hay, porque si bien existe, yo creo que se entera nada más que la gente que va siempre. Yo llenaría de carteles, todo lleno de afiches. En la cartelera pública yo pondría “Ensayo gratuito, día tal, retire sus entradas en el Teatro Colón”. Uno sabe que está la página web, pero no, hay gente que ni se entera. Estoy en el supermercado, hay gente que me pregunta “¿dónde trabajás”. En el Teatro Colón, les digo. Entonces me dicen “Uy, me gustaría ir una vez” y cuando les digo “mirá que todos los meses hay muchísimas cosas gratis”, no tienen ni la menor idea.

Me ha pasado muchas veces lo mismo, le dije a mucha gente que hay muchísimas cosas gratis, incluso para chicos en vacaciones, y no saben nada de todo eso.

Si, y todos los domingos por la mañana está el ciclo de autores argentinos, gratis. Habría que difundir por todos lados, por las radios, por ejemplo. No es una cosa demasiado compleja de hacer, puede tener un costo, pero bueno, habría que hacerlo. Ni siquiera lo escucho en Radio Nacional, que anuncien reiteradas veces que tal día es el ensayo general. Está bien que esto es una iniciativa de la gestión que empezó recientemente, pero como es una de las cosas muy positivas creo que deberían publicitarlo. Es una gran oportunidad de conocer el teatro de verdad.

El teatro en acción, digamos.

Claro, porque ahora las visitas guiadas no son lo que fueron. Porque por una cuestión, aparentemente de seguridad, la gente no puede ir a visitar los talleres. Entonces la visita es solamente la parte pública del teatro. El hall central, el salón dorado y la sala. Para ver eso, entonces, prefiero ir y ver una ópera, un concierto, un ballet, que también tiene sus ensayos generales abiertos al público. Están los conciertos a las 5 de la tarde de la Orquesta Académica del Teatro Colón que es una orquesta espectacular con los mejores músicos jóvenes argentinos que fueron siempre gratuitos. Todas las actividades en el salón dorado donde hay conciertos excelentes son gratuitas. Todas estas cosas hay que difundirlas

Uno a veces ve los precios, digamos, sobrante de abono 3000 pesos y dice, bueno, se me complica. Nos quedamos en casa, compramos un video trucho y listo (risas).

Y si a ese precio lo llevamos a dos entradas para ir acompañados, sería terrible. No es fácil.

La verdad es que el teatro tiene vendido el 80% de su temporada lírica en abonos. Pero creo que los sobrantes de abono tendrían que tener un precio un poquito más accesible. Habiendo hecho las producciones, con lo que cuestan en trabajo, en dinero, en todo, realmente que haya lugares vacíos es una pena.

Hablando de las producciones, ¿no es muy poco hacer 4 funciones de cada ópera en el Teatro Colón?

Bueno, ellos arrancan con los 4 abonos, y yo pienso que siempre 6 es el mínimo de cualquier ópera. Siempre en las funciones extraordinarias cantan elencos íntegramente argentinos. Los elencos argentinos tienen que cantar.

La función extraordinaria de Madame Butterfly fue mejor que la internacional, según todos los comentarios.

Claro, muchas veces la función con elencos nacionales han sido los puntos más altos de las producciones. Esto a veces es un poco incómodo para decir, pero no hay que tener miedo a decirlo: hay cantantes que son mejores que otros. Ha habido cantantes internacionales que han venido que han sido de pobre rendimiento y ha habido extraordinarios rendimientos de cantantes nacionales. Creo que esos cantantes nacionales también merecen estar en los primeros elencos, y en algunos casos ya eso está pasando. Viéndolo de adentro se ve distinto. La gente viene a ver la función y si sale bien se va contenta del teatro. Pero viéndolo de adentro uno ve que hay consideraciones diferentes. Pienso que el teatro es responsable por las temporadas que ofrece, y por los cantantes que contrata, entonces cuando le va bien con los cantantes argentinos, no tiene que pensarlo tanto. En este teatro, el único sentido para que vengan cantantes internacionales es que éstos sean los mejores del mundo. No tiene sentido traer un cantante mediocre de cualquier país de Europa o de América.

Como en el caso de Pinkerton, en Madame Butterfly en el que Enrique Folger fue mucho mejor que el cantante internacional que vino.

Juan Salvador Trupia
Juan Salvador Trupia en concierto.

Si, igual en este caso lo que pasa es que Enrique siempre es mejor que los otros cantantes (risas).

Es verdad. Doy fe.

Lo que yo digo es que ahí hay un caso: independientemente de quién hubiera sido el otro cantante, un cantante como Enrique Folger, que en otros teatros del mundo lo llaman para ser protagonista de la temporada, acá lo llaman para ser segundo elenco. Es inadmisible. Esto quiero decir, por el resultado que él mismo ha mostrado.  Porque yo a Enrique personalmente lo quiero, pero antes de conocerlo lo admiraba como artista. Y cuando lo escucho, escucho lo que escucho, no es que opine así porque lo quiero. Por eso, en ese sentido, un gran acto posible es lo que hizo José Cura, que dijo, vamos con cantantes argentinos, si sobran los buenos cantantes argentinos.

Como Guadalupe Barrientos

Bueno, Guadalupe ya es una estrella a nivel mundial. A mí lo que me molesta a veces es que hay cantantes que por ejemplo en el caso de Enrique es uno, otro podría ser el caso de quien va a ser el elenco nacional del Don Carlo, Gustavo López Manzitti.

Ah, un cantante extraordinario.

No entiendo, no hay que preguntar más, lo llaman cuando les surge un problema. No entiendo por qué esos cantantes están de segundo elenco. En el caso de Gustavo, hoy vive en Argentina, pero es un cantante que sigue por todo el mundo, que ha cantado durante 15 años afuera y ha venido eventualmente a la Argentina. No sé cómo el Colón se da el lujo de dejarlos en un segundo elenco. Cuando comparto el escenario con ellos estando en el coro, no tengo dudas, ya sé que con estos cantantes va a funcionar. La gente que dirige el teatro también lo sabe. Además éste es un ejemplo de dos cantantes pero podrían ser muchos otros. Y desde que se reabrió el Colón no recuerdo ninguna producción en la que ellos hayan fallado. Ya no hay excusas que justifiquen no contratarlos. ¿Qué duda cabe?

Escribo, tomo fotografías artísticas y analizo música clásica y rock, literatura, historia medieval y me atrevo con las noticias de Argentina y del mundo.

One Response to “Juan Salvador Trupia, barítono”

  1. Norma, Responder

    Escuché a Juan Salvador Trupia haciendo il dottore Dulcamara en “L’elisir d’amore” (Teatro Empire /30 de junio) y me gustó muchísimo!! De ahí que buscara saber quién es y así llegué a este Blog. Simplemente fascinó al público desde la primera escena… quizás muchos ya lo conocieran. Para mí fue un descubrimento…
    Muy buena la entrevista ¡Gracias!

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