Juan Casasbellas, director musical
Saludando al final de la ópera Don Giovanni
Saludando al final de la ópera Don Giovanni

Juan Casasbellas estudió dirección orquestal bajo la guía del maestro Guillermo Scarabino, y dirección coral en la Facultad de Bellas Artes de La Plata, en la Facultad de Artes y Ciencias Musicales de la Universidad Católica Argentina y en la École Normale de Musique de París, Francia. Allí obtuvo el Diploma Superior en Dirección de Orquesta. Obtuvo la Primera Medalla en Análisis del Conservatorio Nacional de Rueil-Malmaison, Francia. En este país también estudió música medieval y renacentista. Estudió canto con los maestros Ricardo Catena, África de Retes y Carmela Giuliano. Además estudió piano con Diana Schneider, y composición con Oscar Edelstein. Fue docente en instituciones del país y de Francia.

Juan Casasbellas es el director musical de la hermosa ópera de Gaetano Donizetti, Don Pascuale, que la compañía Buenos Aires Lírica presenta en el mes de Junio.

El Apasionado: Quiero saludarte y felicitarte por tu trabajo con el Coro de Buenos Aires Lírica, que siempre es inspirador y nos hace pasar momentos estupendos. Ahora sí, las preguntas:

E A - ¿Cómo te preparás para dirigir a una orquesta? ¿Tenés algún rito especial, alguna costumbre, una cábala?

Juan Casasbellas - Ritos o cábalas no tengo. La dirección de una orquesta es, en estos repertorios, siempre más compleja que la de un coro. En primer lugar, un coro está integrado por seres humanos de psicologías de lo más variadas pero, al menos, el instrumento vocal tiene características similares de uno a otro coreuta: están todos hechos de tejido vivo y funcionan en virtud de idénticos principios. La orquesta es un conjunto de instrumentos con características diferentes, construidos con materiales diferentes, con diferentes modos de emisión y producción del sonido: algunos frotan un arco sobre cuerdas, otros soplan por un tubo, otros golpean membranas, etc., lo que también resulta en respuestas físicas diferentes. En segundo lugar, la complejidad de la escritura coral ni se acerca –al menos en ninguna de las óperas que hemos interpretado hasta ahora- a la de la escritura orquestal. De manera que la dirección de la orquesta supone un compromiso de mucha mayor envergadura en cuanto a lo técnico, el oído necesario, la organización de los ensayos, etc. Casi todos mis estudios universitarios en música fueron de dirección orquestal. Para acometer esa tarea comienzo por recorrer la partitura una, dos, cinco, veinte veces en busca de toda clase de indicios que puedan ayudar a una interpretación de la misma. Cuando se dice que el músico es un intérprete, se está aceptando la existencia de un texto –musical- interpretable, es decir, un texto cuyas notas, ritmos, frases, dinámicas, segmentos, etc, admiten más de una lectura o forma o modalidad de ejecución. Es inimaginable todo lo que uno puede aprender y encontrar sólo hojeando la partitura, antes de tocar una sola nota.

E A - ¿Qué virtudes musicales y/o dificultades y desafíos pueden surgir en la dirección de Don Pascuale? Según mi opinión la música es como una sinfonía desde que empieza hasta que termina, debe ser bastante difícil mantener la concentración durante todo ese tiempo.

Juan CasasbellasJ C - Es cierto que la concentración puede variar a lo largo de un espectáculo de esta duración. Pero… la responsabilidad en el foso es TAN grande, que uno no debería descuidarse un solo minuto. La música de “Don Pasquale” es un ejemplo de un refinamiento extremo en lo que hace al arte de ilustrar con música las numerosas facetas de sentido de un texto. La música ilustra emociones, situaciones, subraya palabras y conceptos (los recitativos pueden ser un buen ejemplo de ello) y uno de los grandes desafíos es lograr que la ejecución ponga de relieve todos esos contenidos. ¿Cómo vehiculiza la música todos esos mensajes e intenciones? A través de los recursos más numerosos: el devenir armónico de cada momento, las melodías utilizadas –con atención a los intervalos, notas extremas, saltos, direcciones melódicas predominantes etc. etc.-, los detalles de orquestación, que también juegan su papel en la retórica de estos estilos, y otros recursos, que son los que suponen un compromiso mayor al momento de dirigir, como los cambios de tempo y de dinámicas que necesitan ser indicados con la mayor precisión que el director tenga a su alcance para que el discurso, la trama, el argumento, la acción, no decaigan jamás.

E A - ¿Qué expectativas te genera esta nueva representación de Buenos Aires Lírica?

J C - Reconozco que todos los estrenos de Buenos Aires Lírica me generan enorme expectativa. Son el resultado de unos dos meses de trabajo muy intenso, sumado a otro trabajo, mucho menos visible, que comienza meses antes, desde que la asociación determina los títulos de su siguiente temporada. La posibilidad de dirigir un título entero –coro, solistas y orquesta- constituye para mí la mayor felicidad. En este caso además, la expectativa es mucho mayor, no solamente por estar yo a cargo de la dirección musical sino porque la régie de André Heller Lopes ha logrado también poner de relieve hasta los mínimos aspectos y detalles de la personalidad de cada rol y aprovecharlos en su propio beneficio, para que el público verdaderamente disfrute y se ría. Hay mucho gag, mucho guiño al público pero siempre sutil. La escenografía y el vestuario son enormemente atractivos. En fin, son grandes mis expectativas. Creo que va a ser uno de los títulos memorables de la asociación. Buenos Aires Lírica es mi hogar y mi familia: hace ya un tiempo muy largo, cuando volví de vivir y estudiar algunos años en Francia, Buenos Aires Lírica fue la asociación que me abrió sus puertas, y debo decir que me dio un lugar de privilegio, con un coro de voces sólidas y muy preparadas que permiten siempre mostrar un trabajo de calidad.

Durante los saludos de Jenúfa
Saludos al final de Jenúfa

E A - ¿De qué forma trabajaste con la orquesta en los ensayos? ¿Tenés alguna rutina en especial o todos los días son distintos?

J C - Tengo poca rutina con la orquesta. Pero tengo: mi primer ensayo consistió en una lectura casi completa de la ópera, pero el segundo ensayo –y ésa es mi rutina- fue un ensayo de cuerdas solas y, más tarde, uno de vientos solos junto con la percusión. De esa manera puedo prestar más atención a los detalles de cada familia instrumental y detenerme en ellos para resolver eventuales dificultades, sin que alguna otra sección de la orquesta se desconcentre o aburra. En esos ensayos parciales de cuerdas o vientos, se hizo algún trabajo de conocer las notas, tocar y limpiar pasajes correspondientes a esas familias, con todo el detenimiento necesario. El tercero y el cuarto fueron ensayos (de orquesta sola) un poco más ágiles aunque también deteniéndonos en todo pasaje que mereciera pulcritud.

E A - ¿De qué manera te relacionás con los cantantes durante los ensayos? ¿Tenés en cuenta su capacidad vocal, su posición en el escenario en cada caso, o preferís que la orquesta toque al límite de sus posibilidades sonoras haciendo que tengan que esforzarse más?

J C - Cada cantante tiene siempre una serie de encuentros previos, con un maestro preparador (pianista) que los ayuda a aprender, practicar y/o profundizar su papel. Ese maestro actúa en coordinación con el director de orquesta que, previamente, le ha dado numerosas indicaciones interpretativas que él necesita. De manera que una parte del camino ya está hecha. Mi trabajo lo comienzo siempre con encuentros con cada cantante. En esos encuentros nunca hablo de técnica de la voz y del canto porque entre un cantante y otro puede haber tanta divergencia y cualquiera de ellos tiene más conocimientos de técnica que yo. Me limito entonces a plantear detalles de la interpretación que necesito, que me interesan, etc. También intento detenerme en todo aspecto expresivo, para darle a cada personaje el relieve que merecen en los distintos momentos de la ópera. Intento tener lo más en cuenta posible las capacidades, puntos fuertes etc de cada cantante, así como también sus necesidades y, si los hubiera, sus puntos menos fuertes. La comodidad del cantante es hoy por hoy un ingrediente supremo a la hora de refinar mi lectura de la obra. En otras épocas pasé por una exagerada –y poco útil- sujeción a aspectos musicológicos en la interpretación que, por muy interesantes que pudieran ser, en algún caso conspiraban contra el desempeño de algún cantante. Trato de ayudarlos lo más posible. Son ellos los que están EN el escenario, en una realidad de máxima exposición frente al público, y merecen que uno haga todo lo que esté a su alcance para hacerlos sentir cómodos.

E A - ¿Qué autor o autores te hacen vibrar muy especialmente mientras estás dirigiendo?

J C - El que toca mis fibras más profundas es Beethoven, en cuya música encuentro una riqueza infinita. Me gusta mucho la música del período clásico y, en ópera, las de Mozart y su época, Rossini, Donizetti etc. Los músicos franceses me atraen especialmente y sin duda toda la producción operística del gran Giuseppe Verdi.

E A - ¿Dónde encontrás el equilibrio entre la emoción y la corrección musical estricta? ¿Sos de temperamento pasional o tratás de ser un poco más cerebral buscando una interpretación más cercana a la perfección?

J C - Lo más honesto que puedo responder es que, en mí, lo pasional de ve continuamente limitado por lo cerebral, tal vez como si el cerebro quisiera controlar o contener un poco esa pasión que no es racional. Muchas veces las emociones sugieren direcciones o caminos interpretativos que son antojadizos y se sostienen poco desde lo intelectual. El problema es que esa realidad tampoco debería ser desvalorizada: si el ‘corazón’ nos propone a veces –metafóricamente hablando- una solución interpretativa que no parece justificarse en términos teóricos, igual deberíamos prestarle algo de atención pues la música, en tanto lenguaje vivo, es hija del espíritu y de las emociones, y sólo después tiene sustento teórico. Hay algún motivo interior, vinculado a nuestras emociones, que hace que una línea melódica nos ‘solicite’ un tipo de ejecución determinada, aún cuando éste no se lleve bien con la teoría. Mi acercamiento a la música es pasional pero, como ocurre con todo lo pasional, cualquier desborde puede acarrear dificultades posteriores y, en esos casos, los conocimientos teóricos funcionan un poco como dique de contención para lo pasional.

E A - ¿Qué te seduce más, dirigir un coro o una orquesta?

Nota de El Apasionado: la respuesta a esta pregunta, como dice Bob Dylan, quedará “flotando en el viento”

Muchas gracias Juan Casasbellas por esta muy interesante entrevista.

Escribo, tomo fotografías artísticas y analizo música clásica y rock, literatura, historia medieval y me atrevo con las noticias de Argentina y del mundo.

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