Hernán Iturralde, un bajo-barítono muy particular
Hernán Iturralde
Concierto “Wagnerfest” en el Teatro Avenida

Hernán Iturralde, quiero agradecerte que te tomes un tiempo para responder estas breves preguntas. Te cuento que te vi en Wagnerfest en el Avenida, en Elektra en el rol de Orestes y finalmente este año en Werther, en el papel de Albert. Además, si bien se te vio apenas en una proyección, hiciste un gran papel como Il Commendatore en el Don Giovanni de Lombardero. Creo que tu nivel de actuación es muy alto y el de tu voz es extraordinario en estos momentos. Ahora sí, van las preguntas:

El Apasionado - ¿Con qué estilo de canto te sentís más a gusto? ¿Tenés algún autor preferido, o alguna obra que te guste, que te entusiasme en especial?

Hernán Iturralde - Puedo decirte que el estilo de canto con el que me siento MENOS a gusto es con el belcanto. En general las operas belcantistas me parecen una vidriera para exponer las habilidades canoras de los intérpretes, y el canto deportivo nunca fue lo mío. Me aburre. Esperar a que alguien cante un agudo o coloraturas a gran velocidad no tiene mucho interés para mí. Me gusta mucho cantar música vocal del período impresionista francés, por ejemplo; si bien es muy difícil, es un tipo de música con el cual mi sensibilidad se siente muy en casa. El romanticismo tardío también me gusta bastante (lástima las orquestaciones gigantescas). Hay algunos autores que me gustan siempre y otros que me gustan a veces. Puccini me gusta siempre, al igual que Britten o Debussy. Mi compositor preferido es Ravel. Wagner me gusta mucho por momentos, y por otros me aburre un poco. Me gusta mucho Bach, aunque es muy difícil de cantar. Y remontándonos más atrás me encanta Luca Marenzio. Dos de mis óperas preferidas son Lady Macbeth de Mszensk y El castillo de Barbazul, óperas que tuve el enorme gusto de cantar. Mi ópera preferida, sin embargo, es Pelleas y Melisande, a la que aún no tuve oportunidad de acceder. Se hace muy poco por nuestros lares.

E A – ¿Qué dificultades debiste sortear para poder cantar en este gran nivel que tenés en papeles wagnerianos o straussianos?

H I - La dificultad es siempre sortear la orquesta, que es muy maciza. A veces he tenido éxito en ese emprendimiento y otras veces no. Depende, claro está, (entre varias otras cosas) de la batuta bajo la cual se esté haciendo música. Resulta curioso que autores para los cuales el texto es tan importante (Wagner, por ejemplo) escriban orquestaciones tan poderosas que impiden a los cantantes ser entendidos sin dificultad.

Hernán Iturralde
Como Orestes en Elektra en el Teatro Colón

E A -Tuviste o tenés algún cantante de referencia que te ha servido para hacer tu carrera. ¿Tenés algún ídolo o alguna figura que te haya impulsado a comenzar a cantar?

H I - No, sinceramente. Lo que me impulsó a cantar es la misma música. Sí hay, por supuesto, cantantes que me parecen maravillosos. Muchos. Dietrich Fischer-Dieskau cambió la forma en la que se canta. Por eso le estoy inmensamente agradecido. Prefiero, toda la vida, la forma actual de cantar, respetando a piejuntillas lo escrito por los compositores y prestando mucha atención al texto que se canta diciendo cada palabra, que el tipo de canto más antiguo, donde se le daba más importancia a la vocalidad. Por supuesto que estoy haciendo una gran generalización, pero es sólo a fines de ser gráfico. De los cantantes actuales me gusta mucho, pero mucho, Bryn Terfel y mi amigo Jonas Kaufman. Ese es el tipo de cantante que más me gusta, que sobresale en todo y no se ha quedado solamente con la belleza vocal. Creo que es fácil reconocer un hilo conductor en lo que te digo, considerando la primera pregunta con respecto a qué música me gusta.

E A -La obra que van a representar en el Teatro Avenida es deliciosa, encantadora, cómica, y tiene una partitura que es como si fuese una sinfonía sin fin. ¿Cómo te preparás para un personaje que es la antítesis de un Orestes o un Albert? Pregunto a nivel actuación, claro.

En el rol de Albert, en Werther, en el Teatro Colón
En el rol de Albert, en Werther, en el Teatro Colón

H I –  Antes que nada, un sincericidio: Don Pasquale me parece una ópera terrible. Conclusión a la que se podría llegar fácilmente concluyendo un poco de todo lo anteriormente expuesto. Me parece una típica ópera buffa que responde a un humor de aquella época con el que no comulgo en absoluto. Reírse de los viejos, de los diferentes, de los tontos, etc. Se entiende el concepto. La moraleja de Don Pasquale es que hay que ser un idiota (scemo) para querer casarse (amar) a una edad avanzada. Particularmente no creo que (especialmente en nuestra época) Don Pasquale pueda seguir interpretándose como una comedia, ya que la humanidad ha avanzado tanto que resulta imposible reírse de lo que la ópera postula (al menos a mí me parece imposible reírme de esto). No obstante lo cual, y por motivos de tradición, esta ópera sigue interpretándose como una comedia. Dicho todo esto, el desafío principal para mí como intérprete radica en, precisamente, cómo defender una ópera que postula algo con lo que no estoy de acuerdo en un ámbito humorístico que me parece anacrónico (y cuya música, como dije antes, no es de mi preferencia). Para esto me sirve actuar cada situación en la ópera, y transitar cada momento, sin trazar un arco completo de todo el “drama” (going through the motions), luego se verá con qué cosas se queda el público de todo esto.

E A – ¿Qué expectativas tienen con Don Pascuale? El público está esperando con muchas ansias ver la ópera. ¿Los cantantes, los directores, están entusiasmados de la misma manera?

H I - Decidí durante el proceso de ensayos de esta ópera (pero no por este motivo, cuidado) que éste iba a ser el último rol de basso-buffo que voy a cantar. Los he interpretado muchas veces y creo que les he hecho honor en la medida de mis posibilidades. Pero ya no me siento a gusto cantándolos. No vocalmente, sino interpretativamente. Mi expectativa radica en cumplir con el compromiso que depositó en mí Buenos Aires Lírica, que es una institución que adoro y a la cual le agradezco infinitamente haberme elegido tantas veces en estos años. (¡Estoy con ellos desde la segunda ópera que programaron, y no obstante esto me siguen llamando cada año!) Imagino que hay mucho público esperando verla, porque es un clásico y una ópera muy querida por un gran sector de los melómanos y operómanos (si existe tal palabra). Con respecto a mis compañeros necesito consignar que es un elenco de lujo. Y no soy de utilizar esta calificación a la ligera. Tanto Oriana, como Santiago y Homero son intérpretes perfectos para cada una de sus partes. De hecho, hasta Enzo Romano es un verdadero lujo en el pequeño rol del Notario, pero no quiero adelantar nada. Repito, no estoy siendo obsecuente en absoluto, así de bien cantan los cuatro. Ya por ese sólo motivo vale la pena venir a ver la ópera. Juan Casasbellas, me consta, se ha preparado mucho, realmente mucho, para llevar las riendas de este espectáculo y sé que es una ópera que él adora. Su amor por este título nos contagia a dar lo mejor de cada uno.

Elektra
Folger, Vermillion, Taylor, Paternostro, Uhl e Iturralde en Elektra

E A – ¿Qué música te gusta escuchar cuando estás lejos del ambiente operístico?

H I - Jamás escucho ópera. Todos los que me conocen bien lo saben. Me gustan infinidades de músicas distintas (si fuera válido formularlo de este modo), desde el canto popular uruguayo hasta Bjork, pasando por Sting y Cuchi Leguizamón; Charly García (a quien realmente considero un genio) o Leo Maslíah; Bobby McFerrin o el nuevo k-pop (música popular comercial coreana). En fin, mi gusto musical es de lo más ecléctico.

E A -Después de Don Pascuale, ¿en qué obras vas a participar en el futuro inmediato?

H I - Este fue un año particularmente agitado (hasta ahora), después de Werther en el Colón canté Mephistopheles en Faust en el teatro El Círculo, de Rosario (fue una GRAN experiencia, bajo la regie de mi querido Pablo Maritano); luego volví y simultáneamente con los ensayos de Don Pasquale comenzaron los ensayos de “Le Pauvre Matelot”, de Milhaud, que estrenamos este fin de semana pasado, con dirección de Marcelo Lombardero y la participación de Graciela Oddone, Víctor Torres y Gustavo López Manzitti. Otra gran experiencia volver a cantar con la “vieja vanguardia”, como nos llama Marcelo. Ni bien termine Don Pasquale viajo a Chile para participar en The Rake´s Progress de Strawinsky (también con regie de Lombardero), luego de eso, vuelta a casa a preparar La Damnation de Faust que cantaré en el SODRE de Montevideo, y luego, en orden: El Ángel de Fuego, en el Colón, La 9 na de Beethoven en Medellín, Parsifal en el Colón y La Boheme en el Teatro Argentino (en lo que será, seguramente, mi una vez más postergada despedida de Marcello, que es el rol que más he cantado en mi vida). Además de esto continuaré con el quinteto Cappella del Fin del Mundo, con quienes hacemos madrigales a cappella; y espero poder volver a cantar con el cuarteto docepies, que integro junto a mi mujer, Vanesa Huerin, con Guadalupe Gonzalez Taboas y Hernán Zelaya, con quienes hacemos música popular con arreglos vocales. Son muchos proyectos. Y algo que se ha sumado, felizmente, a mi agenda de este año es haber sido designado profesor de canto en la Universidad Nacional del Arte en un programa recientemente creado para ayudar a los cantantes principiantes de entre 17 y 24 años. Es todo un desafío y una enorme responsabilidad.

E A - Me ha encantado hacerte este reportaje que me deja con ganas de mucho más. Seguramente más adelante volveremos con estos temas. Vuelvo a agradecerte por tu disposición y tu tiempo, fuiste muy amable y sincero.

H I - Un saludo cordial, perdón por la verborragia.

E A - Ningún perdón, ¡me ha encantado!

Escribo, tomo fotografías artísticas y analizo música clásica y rock, literatura, historia medieval y me atrevo con las noticias de Argentina y del mundo.

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