Siria, un país en peligro

Después de la vergüenza que significó que Obama, nobel de la paz, pidiera a las naciones que se le unieran para invadir Siria, los gigantes se pusieron de acuerdo en un plan para que en ese país deje de haber armas químicas. Tres días de negociaciones no parece mucho tiempo para planear algo demasiado bien. Kerry y Lavrov se reunieron, acordaron, y anunciaron un plan, que dice que Siria debe aceptar su supervisión inmediata y sin restricciones de los lugares que tienen armas químicas. Si no se acepta el plan, se revive la invasión. Evidentemente no es un gran plan. El Asad no va a aceptarlo, simplemente porque está en su país y le molesta el intervencionismo. Y se volverá a la hipótesis de una invasión. Si lo acepta, sabe que harán como le hicieron a Hussein en Irak, mentirán y terminará ahorcado en su propio país.

Lamentablemente la torpeza malintencionada es la característica principal de la política estadounidense y sus colegas en los últimos años. Con planes tan incompetentes como este, se aseguran la invasión justificada de cualquier país, en nombre de la paz, democracia y la libertad. Palabras que en sus bocas parecen totalmente vacías de contenido y de significado. Con estos planes que presentan condiciones totalmente inaceptables para países con problemas internos, se aseguran que la invasión sea aceptada por la ciudadanía de sus países. Con los años, esto se verá igual que la invasión a Irak, que fue promovida por los intereses mercenarios de los empresarios estadounidenses, y fue basada en falsedades fabricadas. Todos lo saben, pero nadie hace nada por modificar la historia, o castigar a sus ideólogos. Parece que es gente muy poderosa.

El mundo terminará hecho pedazos. No será hoy, ni mañana, ni dentro de cincuenta o cien años. Pero vamos hacia un final anunciado, un final marcado por la violencia en aumento, la intolerancia, los intereses de los poderosos y el dominio del mundo por parte de unos pocos que deciden por nosotros. Es la tendencia hacia la autodestrucción que el hombre muestra día a día. No parece posible pararla, o ponerle remedio.

Volviendo a Siria, es verdad que es un país envuelto en la masacre, como ya hemos visto que sucedió en Túnez, Egipto, Libia y otros países. Pero, de todas formas, eso no debe justificar una intervención extranjera. Ha habido muchos ejemplos en el pasado. Ya nombré a Irak, pero el intervencionismo ha cobrado muchas víctimas durante el siglo XX y lo que va del XXI. No se debe intervenir, no al menos de esta forma. Si creen en la paz y todo eso que hablan, deberían intervenir donando toneladas de comida para refugiados, mandando médicos, enfermeros, medicinas y todas las cosas que el pueblo sirio necesite. Pueden hacerlo, pero eso se lo dejan a alguna ONG o a distintas instituciones que solamente pueden colaborar con muy poco. Si realmente creyeran en la paz, harían eso, y dejarían que el país se encauce lo mejor posible bajo su propia decisión. No se apaga el fuego con más fuego. Después de todo, si Siria tiene armas químicas, ¿quién creen ustedes que se las vendió?

Escribo, tomo fotografías artísticas y analizo música clásica y rock, literatura, historia medieval y me atrevo con las noticias de Argentina y del mundo.

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