Tosca, de Puccini, excelente representación

Tosca, de Puccini, en el Teatro Avenida, por Buenos Aires Lírica

Tosca. Mónica Ferracani en el papel principal
Tosca. Mónica Ferracani en el papel principal

Tosca, de Puccini, ha sido siempre una atracción para el mundo de la ópera, pero con el tiempo ha traspasado esos límites para convertirse en un hecho importante a nivel general cada vez que se representa, tal como sucede con Carmen, La Traviata y algunas otras selectas obras elegidas. La truculenta historia del amor del pintor Mario Cavaradossi con la cantante Floria Tosca, castigado por las circunstancias políticas y por un pervertido Barón Scarpia, que termina de la peor manera para todos los protagonistas, es siempre una atracción muy especial para los entendidos y para todas las mentes curiosas que tratan de desentrañar una historia conmovedora pero con tintes dramáticos y sangrientos.

La música de Tosca, obra del genial Giácomo Puccini, es sublime. Por momentos nos hace sentir el amor y la alegría de los amantes, otras veces el ardor de la pasión, así como en ocasiones aborda los temas favoritos de Scarpia: la lascivia, la crueldad, el abuso de poder. Esa música genial nos lleva entonces desde los sentimientos más hermosos y puros hasta los más macabros y oscuros.

En la función de anoche la música, abordada por la orquesta de más de cincuenta músicos a cargo del maestro Javier Logioia Orbe, sonó brillante, en todo momento, sublime, motivadora, y todos los adjetivos en el mismo sentido que se le ocurran al lector. Fue una función inolvidable para los sentidos. Felicitaciones a todos los músicos y al maestro.

Tosca. Enrique Folguer
Tosca. Enrique Folger

Los cantantes merecen similares elogios. La brillante soprano Mónica Ferracani, que arrancó una ovación de pie de parte de todos los asistentes, fue una Tosca extraordinaria con un nivel de canto superlativo. Su voz fue cautivadora, de gran caudal, melodiosa, y al final, desgarradora. Su actuación fue buena, aunque con gestos algo estereotipados, pero a quien le importa. Un personaje como la malvada Lady Macbeth, como la he visto hace unos años actuar y cantar magníficamente en este mismo escenario, le viene mucho mejor a su carácter. Pero escucharla cantar fue como la música de Puccini: sublime. Su voz llena cada centímetro de la sala, pero además lo hace con categoría y elegancia, dos factores a menudo ausentes en las sopranos actuales. Y en los saludos se muestra feliz como una niña, mientras la gente de pie le demuestra todo su cariño y agradecimiento.

El tenor Enrique Folger en el rol de Mario Cavaradossi fue actoralmente impecable, mostrando todos los sentimientos que el personaje de la obra tiene, de una manera convincente y dejando todo en su actuación. Fue un personaje feliz, el amante que soporta los celos de Tosca, un seguidor político fiel a Angelotti hasta dejarse torturar salvajemente, un condenado que piensa en despedirse de su amada. Todo lo hizo de forma extraordinaria. Su voz sonó muy templada, muy amplia, con gran dominio de graves, medios y agudos. Para mi gusto este personaje le cae muy bien a su manera de cantar, sanguínea, aguerrida, sin perder la línea, por supuesto. Creo que sus actuaciones van creciendo cada vez más. En el rol de Cavaradossi me ha causado aún mejor impresión que su Réquiem de Guerra de Britten y su Egisto en la Elektra del año pasado en el Teatro Colón, y eso que fueron dos actuaciones descollantes. Bravo por él.

Tosca. Homero Pérez Miranda
Tosca. Homero Pérez Miranda

A pesar de todo lo que he comentado hasta ahora, siempre pensé que una buena Tosca, una Tosca extraordinaria, fallaría si no tiene a un Scarpia en gran nivel. Ayer lo tuvimos presente en la sala, se llama Homero Pérez Miranda y es un excelente bajo barítono pero además es un gran actor. Cantó su parte de manera excelente, con buen nivel en sus graves pero llegando a agudos sorprendentes en buena forma, con voz bien audible que dejaba entrever sus sentimientos oscuros todo el tiempo. Y está su actuación: no fue el Scarpia todopoderoso que nos pintan otros cantantes. O sí lo fue, pero lo hizo más humano, más desleal, más lascivo, con miedos ocultos, y con tremendas ansias de poseer lo que no es de él: Tosca, una presa por la cual arma un espectáculo de tortura, engaños, sangre y crueldad que será lo que determine el terrible momento final. Sus gestos, sus movimientos, su actuación toda fue magnífica. Ha confirmado lo que vi en Montevideo el año pasado en el Solís, cuando compuso un excelente Maestro de Música en la obra Ariadna en Naxos, de Richard Strauss.

El resto de los cantantes tuvo también un muy buen nivel. Christian Peregrino, a quién he disfrutado en tantas obras muy buenas entre las cuales están Anna Bolena y Lucrezia Borgia de Donizetti, es un bajo que da vida a todos los personajes con una voz penetrante y con mucho volumen, difícil de encontrar en su tesitura, y compuso muy bien a un Angelotti temeroso, y golpeado, fugitivo. Sergio Spina fue un buen Spoletta, malvado y cruel pero temeroso del barón, y no era para menos. Enzo Romano fue un correcto Sacristán, que odia al profano Cavaradossi y se comporta como una serpiente. Por último Felipe Carelli hizo un correcto Sciarrone y Walter Swcharz, con su solvencia de siempre fue un buen carcelero.

El Coro de Niños dirigido por Rosana Bravo actuó y cantó muy bien y como nos tiene acostumbrados el Coro de Buenos Aires Lírica a cargo de Juan Casasbellas tuvo un final de primer acto a todo nivel. Una lástima que saludaron al final de ese acto, estaba muy compenetrado con la acción, no me di cuenta y me perdí la foto…

Lo último me lo reservo para la puesta de Marcelo Perusso. Recuerdo que en este escenario realizó Nabucco y fue maravillosa la forma en que definió la escenografía, los movimientos, todo. Esta vez no hizo una buena labor. Sin arruinar la obra, está claro, pero no le agregó nada. Una cortina transparente que jamás se levantó separó al público de los actores, todo para proyectar incesantemente sobre ella y sobre el fondo los distintos escenarios y las distintas ideas que vibraban durante la obra. Pero no funcionó demasiado bien. No me gustó ver a los actores a través de dicha cortina, no es lo mismo, no me satisface. No me gustan mucho las proyecciones pero menos cuando son un recurso recurrente. Me invita a pensar en falta de imaginación, si no fuera porque es Marcelo Perusso y seguramente se le pueden ocurrir cosas mucho mejores. Pero bueno, no estuvo tan mal tampoco, aunque me hubiese gustado algo más tradicional. Soy de la idea de que una representación tradicional como esta debe tener una escenografía tradicional y una representación moderna puede darse el lujo de pensar en un escenario moderno o con recursos modernos. Esta vez no fue así.

Como conclusión, hasta ahora fue el mejor momento del año, y sin dudas será una de las mejores obras de este 2015, una Tosca muy bien pensada por Buenos Aires Lírica, excelente.

Tosca
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Escribo, tomo fotografías artísticas y analizo música clásica y rock, literatura, historia medieval y me atrevo con las noticias de Argentina y del mundo.

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