Rusalka por Buenos Aires Lírica

Rusalka. Leyenda lírica en tres actos con música de Antonín Dvořák y libreto de Jaroslav Kvapil.

Dirección musical: Carlos Vieu – Dirección de escena: Mercedes Marmorek – Escenografía: Luciana Fornasari – Vestuario: Lucia Marmorek – Iluminación: Alejandro Le Roux – Coreografía: Ignacio González Cano – Dirección de coro: Juan Casasbellas

Daniela Tabernig: Rusalka – Eric Herrero: Príncipe  – Homero Pérez-Miranda: Vodnik, Duende del Agua – Elisabeth Canis: Jezibaba – Marina Silva: Princesa Extranjera – Mirko Tomas: Guardabosques – Cecilia Pastawski: Mozo de cocina – Oriana Favaro: Primera Ninfa del Bosque  – Rocío Giordano: Segunda Ninfa  – Vanina Guilledo: Tercera Ninfa  – Sergio Vittadino: Cazador

Rusalka
Daniela Tabernig

Rusalka es la última ópera de la compañía Buenos Aires Lírica en su temporada 2015. Se vivió en el Teatro Avenida un muy buen espectáculo, en el cual la orquesta dirigida por Carlos Vieu tuvo la responsabilidad de ejecutar una partitura con diversas dificultades, como ser las melodías propias de Bohemia, lugar de nacimiento de Dvořák, que en esa época, fines del siglo XIX y principios del XX, formaba parte del Imperio Austrohúngaro y en la actualidad de la República Checa. Lo hizo realmente con sensibilidad y buen gusto. Fue una delicia escuchar la extraordinaria música que el autor de la Sinfonía del Nuevo Mundo escribió para este cuento propio de la cultura eslava. También se pudo detectar algunas partes levemente influenciadas por la música de Wagner, algo común en los autores de esa época. De todas maneras la originalidad, el buen gusto musical, las melodías preciosas y en general el conjunto de la partitura revelan el gran talento de su autor. La orquesta se dispuso como siempre en el foso, con el refuerzo de bronces en el palco de la derecha mirando hacia el escenario, y percusión en el de enfrente. Ambos conjuntos, bronces y percusión, tuvieron mucho trabajo para no destacarse demasiado dadas sus privilegiadas posiciones. Lo hicieron muy bien, y el balance de esta actuación de la orquesta fue simplemente excelente.

La sala del Avenida lució repleta, lo que demostró la gran expectativa que había por escuchar esta obra que no defraudó. Para eso tanto la orquesta como los cantantes pusieron todo su talento al servicio de una obra que no fue fácil para actuar, que tuvo tres actos con gran movilidad de los actores, y que a pesar de ser un cuento, una leyenda, fue tratada con cierto dramatismo, lo cual se agradece, porque le dio un plus interesante.

Rusalka
Homero Pérez Miranda y Eric Herrero

Como decía, los cantantes fueron de lo más destacado de la noche. Comenzamos por la estrella principal, la soprano Daniela Tabernig, a quien tuve la oportunidad de disfrutar en el papel principal de la ópera Jenůfa del gran músico de Moravia, Leoš Janáček, donde estuvo sencillamente estupenda. En esta obra comenzó cantando muy bien, haciendo una bella interpretación de la Canción de la Luna (luchando con un vestuario y una puesta que no la favoreció, de lo que vamos a hablar después), pero fue en el tercer acto donde su hermosa voz se destacó logrando redondear una actuación extraordinaria. Como dije antes, la leyenda fue también drama en esta noche, y así Tabernig desplegó sus dotes de gran cantante y actriz para lograr que su desgraciado personaje se metiera dentro de la piel de los espectadores. Bravo por ella. Y gracias.

 Eric Herrero es un tenor que tuve la suerte de poder observar bien de cerca en varias oportunidades. Lo vi en Jenůfa también junto a Daniela Tabernig, en Adriana Lecouvreur ambas también en el Avenida y en Ariadna en Naxos en el Teatro Solís de Montevideo, donde dio su mejor actuación. Es un sólido tenor cuya voz es muy potente y cuyas cualidades de canto son importantes. Siempre cumple. Esta noche no fue la excepción, cantó con aplomo su rol, el del Príncipe que se enamora de la fría figura de Rusalka, pero que luego se ve atrapado por la seducción de la Princesa Extranjera y la desprecia. Cuenta además con un físico que lo favorece, es alto y de buena figura, lo que es muy importante en la ópera actual. Debe profundizar su manejo del escenario, pero en general su actuación fue muy buena.

Rusalka
Elisabeth Canis

Nuestro conocido cantante chileno-cubano Homero Pérez-Miranda, a quien disfruté mucho en el papel de Scarpia en Tosca este año en el Avenida y como el Maestro de Música en Ariadna en Naxos en el Solís, el año pasado, fue Vodnik, Duende del Agua. Cumplió con una excelente voz de barítono y una actuación que siempre lo distingue. Su canto es armónico y sutil, y además tiene muy buenas dotes actorales. Esta noche lo demostró como el dolorido padre de Rusalka, que no puede evitar que su niña se enamore de un hombre y quiera transformarse en ser humano.

La bruja fue simplemente una delicia. Fue interpretada por Elisabeth Canis, a quien nunca había visto antes, lamentablemente. Tiene una excelente voz para el papel, y se me ocurre que lo disfrutó como ninguno de los cantantes de la noche. Su rol de bruja, solicitada por Rusalka dos veces, para transformarse en humano y para salvarla luego del desprecio del Príncipe, fue efectuado con una intensa gestualidad y con su importante voz se constituyó en una pieza muy importante para el éxito de la función.

Marina Silva constituyó otra de las piezas que apoyaron este éxito, con un importante caudal de voz y una actuación soberbia basada en sus gestos y su mirada de reproche hacia la fría figura de la ninfa que había enamorado al Príncipe.

Rusalka
Marina Silva

Cecilia Pastawski, una extraordinaria Zerlina en el Don Giovanni premiado de Lombardero, tuvo como en otras ocasiones un papel de niño. En este caso fue el Mozo de cocina, y lo hizo con toda su profesionalidad, con esa voz preciosa que tiene. Mirko Tomas fue un más que correcto Guardabosques con buena presencia sobre el escenario. Sergio Vittadino, a quien conocí cantando muy bien en Werther, fue un digno Cazador con voz clara y melodiosa. Finalmente las Ninfas Oriana Favaro, Rocío Giordano y Vanina Guilledo, todas grandes cantantes, cumplieron no solamente con sus voces, excelentes todas, sino con su presencia, deslumbrantes las tres.

El Coro dirigido por Juan Casasbellas fue como en todas las oportunidades en las que lo escuchamos, muy afinado y con intervenciones acertadas, aunque en esta ópera no tienen demasiado trabajo. Pero siempre están haciendo muy bien las cosas.

Dejo para lo último la puesta en escena, porque me parece importante que en este medio se cumplan, o se traten de cumplir,  las expectativas del público. No creo equivocarme si digo que todos los que conocemos el argumento, la trama, el origen de este cuento, esperábamos algo más imaginativo. Un relato o una leyenda como ésta, de la misma forma que La Flauta Mágica o La Mujer sin Sombra, permite gran cantidad de lecturas, enorme cantidad de ideas, y casi todas pueden llevarse a cabo sin cambiar el espíritu de lo escrito. En este caso asistimos a un cuento eslavo cuyas raíces pueden datar del siglo XIV o XV, llevado hasta la época en la que se compuso la ópera, o sea a caballo entre el siglo XIX y el XX. Esto no significa nada malo. Sin embargo, ambientar el primer y el tercer acto en un prostíbulo de estilo art noveau, poner a las ninfas como prostitutas y que el lago dentro del cual canta Rusalka sea una triste bañera…todo eso fue una conjunción de malas ideas. Muy linda la escenografía, realmente preciosa, pero no tenía nada que hacer en esta obra. Cuando Daniela Tabernig canta el aria más famosa de Rusalka, la Canción de la Luna, lo hace al lado de una bañera dentro de un prostíbulo…si eso no es sacarle toda la magia al cuento, entonces no sé de lo que estoy hablando. Otra cuestión es la de la vestimenta de la protagonista. Esto es solamente una cuestión estética, pero creo que la imagen hay que cuidarla, y una ninfa soñadora, delicada, que vive esta tragedia mal podía ir vestida de esta manera. Es un apéndice de la idea principal. Como espectador, una desilusión. En fin, todo esto no arruinó la obra, pero le quitó imaginación, brillo, belleza…había todo un mundo por descubrir, toda una serie de ideas válidas para hacerla. Mi opinión es que eligieron un camino a todas luces erróneo.

A pesar de ello, la ópera llenó las expectativas gracias al maestro Carlos Vieu y la orquesta, gracias a los talentosos cantantes y muy en especial a Buenos Aires Lírica, que tuvo la gran idea de hacer y darnos a conocer esta obra extraordinaria. Gracias a todos ellos.

Rusalka
Maestro Carlos Vieu

 

Rusalka
Director del Coro, Juan Casasbellas
Rusalka
Cecilia Pastawski y Mirko Tomas
Rusalka
Las Ninfas del Bosque: Oriana Favaro, Rocío Giordano y Vanina Guilledo
Rusalka
Sergio Vittadini
Rusalka
Homero Pérez Miranda
Rusalka
Eric Herrero

Rusalka

Rusalka

Rusalka

Rusalka
Las Ninfas se divierten

 

Escribo, tomo fotografías artísticas y analizo música clásica y rock, literatura, historia medieval y me atrevo con las noticias de Argentina y del mundo.

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