Quartett, Bodrio a la Milanesa
Quartett
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Quartett, la ópera (supuestamente se trata de una ópera) escrita y musicalizada por Luca Francesconi, según mi entender, ha sido un verdadero fiasco. Una pérdida de tiempo. Olvidable en casi todo sentido, el texto es burdo, banal, y llega a cotas espantosas de vulgaridad. La música consiste en sonidos inconexos, una parte grabada (que novedad en un espectáculo “moderno”), de forma muy conveniente, y una parte en vivo. Imposible expresar en palabras el aburrimiento letal que me invadió durante toda la hora y media que duró. Las actuaciones fueron buenas, especialmente la de Allison Cook, una mujer con mucho ángel arriba del escenario, bien acompañada por Robin Adams, pero no se puede levantar un texto y una obra tan mala. También fueron meritorias la puesta, la escenografía y la iluminación, aunque fue demasiado esfuerzo para tan pésima obra. Para colmo los cantantes cantaron con micrófono. Lo hicieron muy bien, pero me hubiese gustado escucharlos sin amplificación. Claro, si cantaban sin micrófono nos hubiéramos quedado todos dormidos. El momento más emocionante fue antes del inicio, cuando el director le decía, quien sabe a quien, que no había sonido. Una obra como esta no puede subsistir por sí misma si no tiene sonidos pre grabados, y éstos no funcionaban. Así comenzó la función, con diez minutos esperando que comience…

Me queda preguntarme: Esos señores de La Scala de Milán, que se supone que son tan exigentes, ¿aplaudieron realmente esta obra, como dice la propaganda y la difusión de esta “ópera moderna”?

Quartett
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Creo que lo hicieron de la misma forma que este viernes en el Colón: algunos de los pocos que quedaban comenzaron tímidamente a aplaudir, algún extraterrestre aplaudió un poco más efusivo, y más de uno la abucheó, aunque los actores saludaron sonrientes sobre el escenario y no se dieron por enterados.

En resumen, no vale la pena siquiera acercarse a espiarla, es una pérdida insalvable de tiempo y de dinero. Ya el Teatro estaba a un setenta por ciento al comenzar (y soy generoso), y al finalizar no creo que llegara al 50 %. Los que no se escaparon antes de finalizar la obra lo hicieron rápidamente durante los saludos. Yo me quedé como hago siempre a sacar algunas fotos de los saludos, pero mi cámara, seguramente ofendida por lo que había escuchado, se negaba a enfocar, y me quedó muy poco material para utilizar en esta nota. En fin, una obra para el olvido. Un bodrio proveniente de Milán. No todo lo que reluce es oro, y en Buenos Aires ya no hay gente que mira los espejitos de colores como si fueran joyas.

Para finalizar, una reflexión: Alex Ollé ya arruinó Un Ballo in Maschera de Verdi con su visión “moderna”, Valentina Carrasco arruinó por completo la puesta del Colón Ring. Ahora esto. La Fura dels Baus no debería pisar nunca más nuestro gran Teatro. Espero que en nuestro Teatro Máximo anoten este fracaso, y dejen de inflar las obras que se exhiben con seudo periodistas que alaban lo imposible. La gente ya no les cree, y no les va a creer nunca. Pero claro, para cuando llega el momento de la evaluación, el daño está hecho, y los productores ya se han llevado su dinero. Una vergüenza.

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Escribo, tomo fotografías artísticas y analizo música clásica y rock, literatura, historia medieval y me atrevo con las noticias de Argentina y del mundo.

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