Parsifal. Wagner volvió al Teatro Colón.

Parsifal (Entre dos presidencias: función que comenzó a las 20:00 hs. del 9/12/2015 que terminó a la 1:10 del 10/12/2015)

Drama sacro en tres actos (1882) Música de Richard Wagner / Libreto de Richard Wagner basado en Parzival de Wolfram von Eschenbach / Nueva producción del Teatro Colón

Dirección musical: Alejo Pérez – Dirección escénica: Marcelo Lombardero – Escenografía: Diego Siliano – Vestuario: Luciana Gutman – Iluminación: José Luis Fiorruccio

Orquesta Estable del Teatro Colón – Coro Estable del Teatro Colón, director Miguel Martínez / Coro de Niños, director César Bustamante

Elenco: Parsifal: Christopher Ventris, Gurnemanz: Stephen Milling, Amfortas: Ryan McKinny, Kundry: Nadja Micahel, Klingsor: Héctor Guedes, Caballeros del Grial: Iván Maier y Norberto Marcos, Titurel: Hernán Iturralde, Escuderos: Vanesa Tomas, Cecilia Aguirre Paz, Sergio Spina, Fernando Grassi, Voz de lo Alto: Alejandra Malvino – Doncellas Flores: Oriana Favaro, Rocío Giordano, Victoria Gaeta, Vanesa Aguado Benítez, Eleonora Sancho, Cecilia Pastawski.

Parsifal / Stephen Milling como Gurnemanz
Parsifal / Stephen Milling como Gurnemanz

Esta función de Parsifal en el Teatro Colón, musicalmente será recordada por mucho tiempo, y no solamente eso, sino que será un verdadero modelo a seguir en próximas representaciones, que espero no tarden, como esta última, 29 años en llegar. La Orquesta Estable, magistralmente dirigida por el maestro Alejo Pérez, dio una lección de cómo afrontar esta obra. Que no es compleja, lo que no quiere decir que es simple, y no es nada fácil de interpretar. En esta función el director y la orquesta se mostraron inspiradísimos, muy ajustados, y tocaron con el espíritu exacto que ésta obra tiene que tener. Porque es un drama sacro, que necesita que cada músico muestre una intensidad y una energía especial, una especie de plus que estuvo presente en el escenario durante las más de cuatro horas que dura la obra. La orquesta, en ese sentido, dio una verdadera lección de cómo interpretar esta obra sacra tan cara al espíritu wagneriano. Fue una delicia, un verdadero placer escucharla todo el tiempo dar ese plus con generosidad y verdadero talento musical.

En cuanto a la puesta de Marcelo Lombardero, debo reconocer que tuvo varios méritos, como ser el de hacer que una obra de tan alta densidad logre mantener la atención casi todo el largo lapso de tiempo, que para un espectador no avisado me imagino que debe ser insoportable. A pesar de ello, algunos espectadores, aunque no muchos, abandonaron sus asientos luego del largo primer acto de 110 minutos, y otros no volvieron luego del segundo acto, de 80 minutos.

Parsifal / Christopher Ventris como Parsifal
Parsifal / Christopher Ventris como Parsifal

La puesta del primer y tercer acto fue cinematográfica. Bastante alejada del espíritu de esta obra, pero útil en el sentido que ya expliqué. Los monjes soldados que custodian el Grial parecían violentos fanáticos futuristas tipo Mad Max, vestidos de ropa de combate cargando enormes fusiles. El escenario estaba en la misma sintonía, un viejo Hotel semi destrozado, y varios símbolos, como el cráneo vacuno, la cruz formada por un poste de teléfono a medio caer y el cielo cambiante proyectado al fondo. La sala de los caballeros del Santo Grial fue una especie de central nuclear. No creo que sean escenarios adecuados para esta obra, pero cumplieron la función de agregar espectáculo. Tal vez Wagner hubiera aceptado este tratamiento si hoy viviera, o tal vez hubiese hecho un escándalo de proporciones mayores, a los que estaba muy acostumbrado. Me inclino mucho más por la segunda opción. El espíritu sacro quedó semi enterrado en medio de tanto despliegue. Innecesaria pero efectiva y atractiva también fue la escena en la que Amfortas presenta el Grial a los caballeros, quedando colgado cual Cristo en la Cruz, en medio de un excelente juego de luces.

El segundo acto, bien distinto al primero y al tercero, protagonizado por Klingsor, Kundry y Parsifal, fue más bien intimista, destacando la soledad y el dolor de los tres. Lo que no se puede perdonar es que en la cortina transparente (que odio profundamente y a la que no le encuentro razón de ser) donde se proyectaban distintas figuras, cuando Kundry hablaba a Parsifal de su madre apareciera una mujer embarazada, y cuando le hablaba del amor terrenal apareciera una pareja desnuda abrazada. ¡No se puede ser tan obvio! Es un insulto a la inteligencia del espectador. Para mí, imperdonable. Por lo menos las doncellas flores con sus trajes futuristas iluminados y sus pelucas azules que parecían sacados de la Guerra de las Galaxias, hicieron un extraordinario papel en su momento estelar.

Parsifal / Nadja Michael como Kundry
Parsifal / Nadja Michael como Kundry

Dejando de lado la puesta, las voces fueron de un nivel extraordinario, comenzando por Stephen Milling, dueño de una voz muy atractiva de gran caudal, que interpretó magníficamente a Gurnemanz. Además Milling cuenta con una presencia impactante sobre el escenario, con un físico enorme y un nivel actoral superlativo. Dominó la mitad del largo primer acto y la primera parte del tercer acto, cuando ya viejo ve aparecer a Kundry y luego a Parsifal con el objetivo de curar definitivamente a Amfortas de las heridas causadas por Klingsor. Una performance que suele ser agotadora, y que Milling atravesó con un gran nivel.

El doliente Amfortas fue magníficamente interpretado por Ryan Mc Kinny con una voz sumamente atractiva de buen caudal y una enorme actuación. En un rol que a veces suele ser sobreactuado, que muchas veces no encuentra buenos intérpretes, estuvo sobrio y muy ajustado a su papel del rey que quiere morir para no soportar más el interminable dolor causado por Klingsor con la lanza sagrada.

El Parsifal de Christopher Ventris fue casi perfecto. Es también un rol muy difícil de actuar, que requiere ingenuidad y locura en el primer acto, locura y revelación en el segundo y una gran seguridad y determinación en el tercero, donde se ve prácticamente convertido en otra persona. Y realmente Parsifal parecía otra persona en ese fundamental tercer acto que define el drama. Su voz fue otro gran atractivo de la función, encantadora, de buen caudal, expresión y firmeza.

Parsifal / Ryan Mc Kinny como Amfortas
Parsifal / Ryan Mc Kinny como Amfortas

Nadja Michael fue una Kundry maravillosa. Ella es pequeña, menuda, algo raro de ver en este personaje, pero su voz es todo lo contrario. De un caudal enorme, de una belleza incalculable, lo mejor lo dio, obviamente, en el segundo acto, cuando su personaje se erige en el conductor de los hechos, primero junto a Klingsor, su amo, luego junto a Parsifal, su presunta víctima. Un placer absoluto para los sentidos.

Héctor Guedes realizó un Klingsor muy meritorio. Su voz es adecuada para el sádico brujo auto castrado que desea vengarse de los caballeros utilizando los servicios de Kundry y las Doncellas Flores. Es dueño de una voz con un caudal más que suficiente para el personaje y gran belleza. Su actuación fue óptima. No entendí el hecho de que lo vistieran de traje azul, me pareció algo extra;o, pero con Klingsor todo vale.

No puedo dejar de nombrar a quienes hicieron grandes trabajos con los demás personajes, en una obra en la que todos tienen que tener un nivel perfecto para que sea perfecta. Iván Maier y Norberto Marcos se lucieron como los Caballeros del Grial que cuidaban a Amfortas. Muy sólido el Titurel de uno de mis cantantes preferidos: Hernán Iturralde. Perfectas actuaciones de Vanesa Tomas, Cecilia Aguirre Paz, el siempre espléndido Sergio Spina y Fernando Grassi como los escuderos. La voz de lo alto de Alejandra Malvino, perfecta. Las doncellas flores maravillosas: las inmensas Oriana Favaro y Rocío Giordano, Victoria Gaeta, Vanesa Aguado Benítez, Eleonora Sancho y la siempre admirable Cecilia Pastawski.

Parsifal / Héctor Guedes como Klingsor
Parsifal / Héctor Guedes como Klingsor

Este elenco argentino demostró estar perfectamente a la altura de lo grandioso de esta obra. Y además, como es una obra dramática de marcado carácter sacro, me sobrevino una visión durante el primer acto: imaginé a nuestro magnífico cantante Iván Maier interpretando a Loge y a Mime en El Anillo de los Nibelungos. ¿Podría ser, no?

Y más palabras de elogio: El Coro Estable del Teatro Colón está en un nivel altísimo, e hizo una actuación fenomenal, maravillosa. El Coro de Niños, exactamente igual. Felicitaciones a los preparadores, Miguel Martínez y César Bustamante, y a todos sus integrantes.

Como conclusión, y a pesar de que me hubiera gustado ver una representación tradicional, el bosque, un escenario místico, una vestimenta medieval, etc., no me puedo quejar, después de todo si tomamos uno de los sentidos de la ópera, que es ser espectáculo, eso sobró en esta función del teatro Colón. Los aplausos y las ovaciones demostraron que la gente se sintió magníficamente bien, y eso que terminó a la una y diez de la madrugada del jueves. Una obra que comenzó con una presidente y terminó con el nuevo presidente. Y si, fue una espera larga pero muy bienvenida.

Parsifal / Maestro Alejo Pérez
Parsifal / Maestro Alejo Pérez
Parsifal / Cecilia Aguirre Paz, Vanesa Tomas, Norberto Marcos, Sergio Spina, Iván Maier, Fernando Grassi
Parsifal / Las Doncellas Flores
Parsifal / Las Doncellas Flores
Parsifal / Norberto Marcos, Oriana Favaro, Rocío Giordano, perdón por no reconocerte, y Hernán Itrurralde
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Escribo, tomo fotografías artísticas y analizo música clásica y rock, literatura, historia medieval y me atrevo con las noticias de Argentina y del mundo.

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