Ópera: La mejor manera de disfrutarla

Esto va dirigido a quienes no tienen demasiados años como espectadores de la ópera, o a quienes quieren ir pero nunca se han atrevido a comprar una entrada. Por ese motivo unos y otros no han tenido el tiempo suficiente como para desarrollar las manías más peligrosas de los entendidos. Entonces todavía están a tiempo de disfrutar la ópera de la manera que la ópera se lo merece.

Antes que nada quiero decir que respeto y mucho a los que realmente saben de ópera. Les digo que este escrito no es para ellos. Escribo esto porque si no se consigue un público nuevo para las representaciones operísticas, se corre el riesgo de que muy poca gente concurra a estos espectáculos en un futuro no demasiado lejano. Para ese nuevo público son estas palabras, que espero que lo animen a presenciar una ópera, y si les gusta, muchas más.

En primer lugar quiero decirles que, por supuesto, toda ópera tuvo un momento de debut en los teatros. Algunas de las más famosas óperas de hoy pasaron totalmente desapercibidas en su momento y en algunos casos (por ejemplo Carmen, de Bizet) fueron aplastadas por los críticos. El estreno de Un Giorno di Regno, segunda ópera de Verdi, fue un fracaso estrepitoso, y el autor se retiró abucheado del teatro, decidido a no componer nunca más. Por eso, mi primer consejo para un nuevo amante de la ópera es no hacer caso de lo que diga nadie. Ni los críticos, ni un amigo entendido o el primo culto de la familia. No les crean ni una palabra, incluso a mí, que simplemente comento los espectáculos a los que voy y disfruto. Escuchen todas las opiniones, sí, porque así pueden comparar lo que sintieron ustedes con lo que dicen los demás, y les puedo asegurar que en gran parte no va a ser lo mismo.

Para disfrutar de un espectáculo musical: ¿hay que tener conocimientos musicales? ¿Tenemos que hacer un estudio profundo de la obra? ¿Tenemos que saber la vida del autor? ¿Tenemos que comprender el entorno histórico y político en el cual se gestó?

La respuesta es No, definitivamente no. Para disfrutar de una obra musical hay que tener una sola cosa: sensibilidad. Sólo con eso podemos gozar y sentirnos felices de presenciarla.

Yo pregunto: ¿Qué es la música? Y respondo lo que es para mí: un instrumento para el disfrute total. Escuchar música significa pasar un momento introspectivo maravilloso e inigualable, que te eleva y te hace sentirte mejor en todo sentido.

¿Qué errores podemos cometer que nos hacen perder este disfrute? Puede haber muchos errores comunes, pero en mi opinión básicamente son éstos:

1) Comparar una actuación anterior con la que están presenciando.

2) Esperar actuaciones superlativas en toda ocasión.

3) Distraerse fácilmente.

4) Escuchar la ópera infinidad de veces antes de la función.

5) Asistir a la ópera con preconceptos.

6) No asistir con el ánimo absolutamente dispuesto a disfrutar.

Por eso digo que para disfrutar de la ópera, en resumen, deben tenerse muy en cuenta estos pequeños consejos:

1) Nunca, en ningún momento, pensar en quienes hemos visto tocar o cantar en otra ocasión la misma ópera. Eso hace que entremos en odiosas comparaciones y que no disfrutemos de lo que estamos escuchando y viendo. Escuchar a cada cantante como si nunca hubiésemos escuchado a otro cantar lo mismo. Sé que no es fácil, pero si hacemos esto disfrutaremos mucho más de la obra. Este es el primer paso para el disfrute. Y si uno de los cantantes no les gusta, tratar de concentrarse en los otros aspectos de la obra, que son muchos: otros cantantes, la orquesta, la puesta, el vestuario, la escenografía, la actuación, la historia, etc.

2) Tampoco debemos esperar demasiado de la ópera que vamos a ver. No debemos creer que escucharemos al más grande de los tenores de todos los tiempos o a la orquesta más perfecta ni que la escenografía debe ser necesariamente espectacular. Cada espectáculo es distinto y requiere de distintas condiciones, por eso debemos aceptar el espectáculo que se nos ofrece y de esa forma lo disfrutaremos mucho más. Todos tenemos que poner algo de nuestra parte, sin nuestra participación como espectadores el espectáculo nunca está completo.

3) Antes de asistir a ver una ópera debemos tener en cuenta que algunas veces la duración es excesiva. Suelen superar las dos horas, pero en algunas ocasiones llegan hasta las cuatro horas o más. Por eso no es conveniente cenar antes de ver la obra, porque si comemos algo pesado no podremos abrir los ojos más allá de la primera media hora. Para mantener la concentración durante todo ese tiempo debemos comer de forma frugal y llevar para comer durante la función algunos caramelos o pastillas que nos sacarán un poco el hambre que seguramente tendremos hacia el final. Con esas sencillas indicaciones estaremos más livianos de cuerpo, nos sentiremos mucho mejor y estaremos bien dispuestos a disfrutar la obra completa. Y si nos damos cuenta de que nuestra mente vuela y se va del espectáculo de todas maneras, debemos tratar de volver lo antes posible. A veces es difícil concentrarse, pero hay que dominarse e intentar estar todo el tiempo muy atento a lo que sucede sobre el escenario. Vale la pena, se los aseguro.

4) No es bueno escuchar una ópera muchas veces antes de la función, con el objetivo de entenderla o conocerla mucho mejor. Por ejemplo, si vamos a ver Lohengrin de Wagner, no conviene pasarse un mes escuchando la ópera una y otra vez todos los días. Digo esto porque nos va a quitar naturalidad como espectadores al momento de escucharla. Ya no nos va a sorprender absolutamente nada y no la disfrutaremos. Además si escuchamos una versión extraordinaria de Solti diez veces seguidas en una semana y después la vemos en un teatro pequeño con director y cantantes locales, seguramente nos decepcionaremos. Tampoco hay que desconocerla, podemos leer y releer el libreto, leer comentarios sobre la obra y hasta escucharla una que otra vez. Cuanto más sepamos de la ópera es mejor, lo que no hay que hacer es saturarnos de ella antes de asistir a la función.

5) Otra cosa que debemos evitar es asistir con una opinión negativa de una obra que quizás no conozcamos demasiado. Por ejemplo, nos hicimos fanáticos de Verdi pero hoy asistimos a una obra de Britten. No subestimemos a esa obra ni a su autor. Estamos en presencia de una ópera a la que debemos respetar, conocer, leer si es posible el libreto e interiorizarnos de su historia. Debemos asegurarnos de rendirle el debido respeto antes de asistir a la función, aunque sin exageraciones. El fanático debe olvidarse de Verdi o de quien sea por una noche. Solamente de esa forma podremos disfrutar todo tipo de obras de los más variados autores, estilos y épocas.

6) Debemos ir al teatro con el ánimo completamente dispuesto a disfrutar. Olvidarnos de todo lo demás. En el momento en que se abre el telón, debemos estar dispuestos a deleitarnos con la obra. El estado de ánimo es una elección, por eso lo digo. Sentarse en la butaca con espíritu de niño dispuesto a deleitarse con el espectáculo que va a presenciar.

Resumen: No existen versiones anteriores mejores que hayamos escuchado, no esperaremos escuchar al sucesor de Pavarotti todo el tiempo, haremos todo lo inteligentemente posible para no distraernos, no habremos gastado nuestros oídos con cantidad de versiones grabadas de lo que vamos a ver en la última semana, no pensaremos que el autor o la obra era menos que cualquier otro, e iremos al teatro con el ánimo de disfrutar de todo el espectáculo.

Otro consejo importante es no sentirse menos que nadie: los que están al lado pueden ser expertos en ópera, abonados de hace cuarenta años, pero quizás no puedan disfrutar de la obra como ustedes que son nuevos, porque le van a encontrar defectos por todos lados, la van a comparar con otras funciones, van a destrozar al director y a algunos cantantes, etc., etc… Eso sólo debe alegrarles el espíritu, ya comienzan con ventaja.

Les dejo este pensamiento: estamos en pleno siglo XIX y se están estrenando algunas de las mejores óperas de la historia. El público asiste a la función y llena el teatro. El autor no es conocido por nadie, es un debutante. Se abre el telón y el público escucha todas esas notas por primera vez. La expectativa es grande, la tensión también. No han podido leer ninguna crítica porque no las hay. No saben de dónde agarrarse para dar una opinión. En ese momento, lo único que vale es lo que siente la gente, sin ninguna duda. Es el único momento donde el público va a manifestarse por propia cuenta. En las funciones restantes y durante el resto de la historia, toda esa manifestación espontánea va a ser dejada de lado por críticos, expertos, habitués y sabihondos, que siempre van a hacer fuerza para imponer sus opiniones.

Por eso les digo, lo mejor para disfrutar de una ópera es pensar que se está asistiendo a un estreno, que nunca nadie la ha visto. Piensen en la obra de esa forma y se van a librar de gran cantidad de preconceptos y opiniones dirigidas por “expertos”. En suma, van a ser espectadores libres de disfrutar y sentir la música a su manera.

Para finalizar, antes de asistir a un espectáculo de estas características, debemos tener en cuenta que no es solamente asunto del autor de la obra: el director musical es muy importante, aunque no haría nada sin los músicos. El director de escena es muy importante, pero el coro, los cantantes (que además son actores por supuesto) y los figurantes son parte esencial del espectáculo. La escenografía es lo que da el marco a la obra, pero el vestuario puede tener el mérito de darle color y vivacidad. El teatro pone el lugar que puede ser muy bello, pero la compañía es importantísima y puede ocuparse del crecimiento de todos los participantes. Los productores son también fundamentales pero los amigos de la compañía y del teatro también participan a su manera.

En suma, hay que tener en cuenta que el espectáculo no es solamente el tenor o la soprano de moda o el director que viene de Alemania o Italia. El espectáculo es un todo donde pueden caber 200 personas o incluso más. Eso merece todo nuestro respeto, y nos da más razones para asistir a la obra con fervientes ganas de disfrutarla.

En fin, espero que estos consejos sirvan para los nuevos amantes del género y que animen a participar como espectadores a todos los que han querido asistir a la ópera y nunca se atrevieron a hacerlo. Al menos hasta ahora.

Escribo, tomo fotografías artísticas y analizo música clásica y rock, literatura, historia medieval y me atrevo con las noticias de Argentina y del mundo.

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