Fidelio de Beethoven, gran noche de ópera

Fidelio de Beethoven

Hablar de la única ópera que escribió el gran maestro de la música de todos los tiempos, Ludwig Van Beethoven, es hablar de una pequeña maravilla que lamentablemente no tuvo sucesores. Por un motivo o por otro (mucho se dijo, se dice y se dirá de este tema) esta es una joya única y por eso cuando se puede hay que disfrutarla. El gran autor de música instrumental, de grandes sinfonías, de insuperables cuartetos, construyó su ópera con el mismo talento y dedicación. Es una auténtica genialidad.

Para poner en escena Fidelio hace falta conseguir varios cantantes de excelencia (soprano dramática, soprano lírica, bajo, dos bajo barítono, un heldentenor, un tenor), un director notable, una orquesta dedicada y un director de escena creativo. Todo eso estuvo en la función del viernes en el Teatro Colón.

Fidelio de Beethoven
Saludo final. Miguel Martínez, Hernán Iturralde, Homero Pérez Miranda, Zoran Todorovich, Carla Filipcic Holm, Eugenio Zanetti, Francisco Rettig

La función fue de excelente nivel desde que comenzó hasta el final, siendo el segundo acto de una brillantez muy especial. La puesta en escena de Eugenio Zanetti fue cinematográfica, como ya lo había sido Don Carlo. El maestro es muy especial, recurre al simbolismo, pero lo más importante es que se ve una mano experta, que hace de la ópera un auténtico espectáculo. El espectador puede sorprenderse, disfrutar, y todo eso realza la obra. Es un acierto del Teatro Colón confiar en Zanetti, igual que en Lombardero, que nos brindó una controvertida pero a la vez magnífica puesta de Parsifal. Más allá de simbolismos y de todo lo que se escriba sobre estos trabajos, lo importante es que están al servicio de la obra y de la música, le agregan jerarquía. Es un plus.

Carla Filipcic Holm
Carla Filipcic Holm

La orquesta estable estuvo magnífica y el maestro Francisco Rettig marcó el ritmo con sabiduría y buen gusto. No entiendo las críticas de algunos medios a la orquesta, fue una función excelente, con un inmejorable trabajo de cada uno de los solistas, buena relación entre foso y orquesta y una coordinación perfecta entre todos los componentes de la orquesta. Quizás los críticos pensaron que estaban escuchando a Mozart, pero esto es Fidelio de Beethoven, y estuvo perfectamente interpretado.

Los cantantes cumplieron muy bien cada cual con su rol, dieron su talento y habilidades al 100% muy bien conducidos por Zanetti en la parte actoral.

Comienzo por la estrella de la noche, Carla Filipcic Holm, a quien había visto dos veces, la primera interpretando magistralmente a Tatiana en Eugenio Onieguin de Tchaikovski, y luego en el Wagnerfest, donde interpretó al gran autor alemán con una magia muy especial. En esta ocasión en el rol de Fidelio se mostró con una voz admirable y un canto casi perfecto y pleno de emoción. Fascinó a todos en el Teatro con su voz y una actuación meritoria en un papel que le exige vestirse y actuar como hombre durante toda la función.

Zoran Todorovich
Zoran Todorovich

En el rol de Marcelina se lució Jaquelina Livieri, a quien pudimos disfrutar últimamente en Werther, El Elixir de Amor y Don Giovanni. A su hermosa voz de gran sensibilidad, melodiosa y cuando se lo requiere, muy potente, le agregó otra actuación meritoria. Cantó con una frescura y una agilidad estupendas, gratísima para los oídos más entrenados. Jaquelina se ha transformado en una grata y sana costumbre en nuestro máximo Teatro, y en la ovación final, merecidísima y comparable a la de Carla, se notó que está atrayendo a un gran número de fans.

En el rol de Florestán, Zoran Todorovich cantó con unos bríos y una voluptuosidad admirables. No es dueño de una voz hermosa, pero sí es potente y algo áspera, tal cual lo requiere este papel. Sabemos que Florestán aparece en el segundo acto por lo que no es un papel agotador, pero sí es extremadamente exigente. A esas exigencias las cumplió perfectamente y le agregó un plus, que todo el público presente agradeció, de una actuación que se sintió a flor de piel, y de una emoción en la voz perfectamente ligada al sufrimiento que siente en ese momento en el que se encuentra encerrado sin luz, comida ni agua, y cuya esperanza se desvanece. Magnífica su entrega, solo quedaba agradecerle con una gran ovación, que fue cumplida con creces por el público.

Manfred Hemm
Manfred Hemm

Otro gran rol en esta ópera es el de Rocco el carcelero. La interpretación de Manfred Hemm fue magnífica y su voz fue el instrumento del disfrute permanente. Una cristalina voz de bajo perfectamente afinada, y un canto perfecto lució este cantante durante los dos actos en los cuales tiene que cantar casi permanentemente, sin signos de fatiga ni de distorsión alguna. Gran labor.

En el papel del infame Don Pizarro cumplió una gran tarea nuestro conocido Homero Pérez Miranda. Hace años que viene deslumbrando en grandes papeles. Pude observarlo de cerca cumplir excelentes labores como el Maestro de Música de la ópera Ariadna auf Naxos en el Solís de Montevideo y como el maléfico Scarpia de la ópera Tosca en el Avenida. Como Don Pizarro cumplió las expectativas en un rol de malvado, cantando con voz plena, que se escuchó perfectamente sobre la orquesta en todo momento, y con una actuación soberbia, como bien sabe hacerlo. Un placer.

Importante actuación de Santiago Burgi en el rol de Jaquino. Habiéndolo observado en varios papeles menores en este mismo escenario, y como Don Ottavio y Tamino es las óperas de Mozart en el Avenida, puedo decir que siempre es bueno escucharlo, pero en esta ópera se ha destacado mucho más. Muy suelto en el escenario, su actuación fue muy convincente como el enamorado Jaquino, y sentí su voz más templada, más afinada y natural que de costumbre.

Jaquelina Livieri
Jaquelina Livieri

Hernán Iturralde, cuyo último trabajo como Mephistópheles en la ópera Fausto de Gounod fue extraordinario, aparece al final (yo estaba tan metido en la ópera que me había olvidado para ese momento de que actuaba) en el papel de Don Fernando, que viene a imponer justicia por sobre las arbitrariedades de Don Pizarro. Un verdadero placer escucharlo y verlo actuar con la solvencia de siempre. Un rol pequeño pero importante. Yo no voy a descubrir las virtudes de este cantante magnífico, que aunque haya cantado apenas unos minutos ha sido fantástico volver a disfrutarlo.

Finalmente destaco a Sebastián Angulegui como el prisionero primero. Hace un tiempo dije que estaba pidiendo a gritos un papel principal en nuestro Gran Teatro. Esto es un comienzo, tener una breve parte solista en el Colón y hacerlo tan bien, es muy meritorio. Espero que se fijen en él pronto. Y finalmente cumplió muy bien con su parte el prisionero segundo Juan González Cueto.

Como siempre, el Coro Estable del Teatro Colón tuvo una magnífica actuación, imposible describir con palabras lo que este Coro es capaz de hacer. En esta función dieron como siempre todo de sí mismos y lograron conmover a todo el público presente.

En definitiva, una hermosa noche con una ópera única, joya de un gran maestro mundial de todos los tiempos, muy bien interpretada. De lo mejor que he ido a ver en el Teatro Colón en los últimos años.

Homero Pérez Miranda
Homero Pérez Miranda
Saluda Sebastián Angulegui, a su lado Juan González Cueto. A la izquierda se observa a Ulises Maino y a la derecha a Miguel Martínez
Saluda Sebastián Angulegui, a su lado Juan González Cueto. A la izquierda se observa a Ulises Maino y a la derecha a Miguel Martínez
Maestro Francisco Rettig
Maestro Francisco Rettig

Escribo, tomo fotografías artísticas y analizo música clásica y rock, literatura, historia medieval y me atrevo con las noticias de Argentina y del mundo.

Deja un comentario