Fausto de Gounod, un lujo en el Avenida

Fausto de Gounod, un lujo en el Avenida

Música de Charles Gounod – Libreto de Michel Carré y Jules Barbier. Basado en el drama homónimo de Johann Wolfgang von Goethe.

Dirección musical: Javier Logioia Orbe – Puesta en escena: Pablo Maritano – Escenografía: Enrique Bordolini y Pablo Maritano – Vestuario: Ramiro Sorrequieta – Iluminación: Enrique Bordolini – Dirección de coro: Juan Casasbellas – Producción original del Teatro El Círculo de Rosario (Temporada 2015)

Darío Schmunck en el rol de Fausto – Hernán Iturralde como Mephistopheles – Marina Silva en el papel de Margarita – Ernesto Bauer como Valentin – Cecilia Pastawski en el rol de Siebel – Juan Font como Wagner y Virginia Correa Dupuy en el papel de Marthe Schwerlein

Hernán Iturralde, Marina Silva y Darío Schmunck, maravillosos
Hernán Iturralde, Marina Silva y Darío Schmunck, maravillosos

No es fácil salir de un teatro de ópera en Buenos Aires y sentirse enormemente satisfecho una vez terminada una función. En el Teatro Colón es casi imposible, pasa, pero no muy seguido. En cambio la compañía Buenos Aires Lírica ha logrado una excelencia que debería ser imitada por nuestro teatro mayor. Cuando salí a la calle luego de las tres horas (incluidos los intervalos) que duró la obra, me sentí muy bien, y salí tarareando una de las más famosas arias de la ópera. No creo equivocarme cuando digo que el Fausto de Gounod es, después de Carmen, la obra más famosa que haya salido de un autor francés. El mito del pacto con el diablo, el drama de Margarita, el argumento atractivo, responsabilidad de Goethe. Pero además es una ópera armada de manera muy inteligente por su autor, que rebosa de melodías extraordinarias, que tiene momentos muy apasionados, otros muy difíciles, y que representa un verdadero desafío para los cuatro principales cantantes: la soprano, el tenor, el bajo y el barítono. Ni que hablar de la absoluta importancia de la orquesta.

Marina Silva
Marina Silva

En la función del jueves 14 de abril, a la que asistí, todo se dio para el lucimiento del conjunto y de cada una de las partes. La escenografía fue excelente, aprovechó perfectamente el espacio que brinda el escenario del Avenida, pero además brindó un clima muy particular a cada acto. Cuando en nuestro Teatro Colón se realiza Don Giovanni con un solo escenario para todas las escenas y luego en el Avenida dan Fausto con todos escenarios diferentes de acuerdo al devenir del argumento, uno se da cuenta donde se trabaja, y donde no. Excelente el pizarrón con las fórmulas en la biblioteca de Fausto, humilde y al mismo tiempo digna la casita de Valentín y Margarita, terrorífica la iglesia con el Cristo dado vuelta, angustiosa la cárcel donde tienen encerrada a Margarita. En fin, un gran trabajo. La puesta en escena de Pablo Maritano respondió perfectamente a cada desafío: los cantantes se dispusieron con gran seguridad en el escenario, cada cual sabía perfectamente qué hacer, de que manera interactuar, cómo gesticular, lo que les dio una impresionante confianza para encarar el canto de la mejor manera. Fue una verdadera clase de todo que lo se puede hacer de manera superlativa en un teatro de ópera. Incluso tuvo la genial idea de hacer entrar a Mephistópheles primero y luego en dúo con Fausto por el pasillo central de la platea, atravesando finalmente un puente hacia el escenario. Hubo además otra memorable escena con Mephisto y sus secuaces junto con Fausto observando a Margarita desde uno de los palcos. La iluminación de Enrique Bordolini resaltó cada momento magistralmente. El vestuario de Ramiro Sorrequieta fue muy bueno, siempre a tono con cada momento de la obra. El/la maquillador/a de Mephisto, magistral.

Darío Schmunck
Darío Schmunck

La orquesta, eficientemente dirigida por el maestro Javier Logioia Orbe, respondió asimismo a todos los desafíos de la partitura con buen gusto, afinación, un gran trabajo de conjunto y excelente relación con el escenario. La música brilló, no solamente acompañó, y fue un deleite permanente. Un arpa se destacó en un palco a la izquierda de la sala y junto con la percusión en el palco de la derecha hicieron que el sonido se expandiera y lograra mayor profundidad y belleza. Bravo por los músicos y su director, porque no eran una orquesta de 80 instrumentos, apenas llegaron a los 47! Eso se notó, está claro, pero eso les da el mérito mayor de haber hecho la música de una manera impecable, para el disfrute.

¿Y qué puedo decir de los cantantes? Darío Schmunck es un excelente tenor dueño de una voz hermosa, que no desborda en cuanto a volumen, pero que tiene un vuelo melódico y una perfección en su canto, maravillosos. El sonido sale de su cuerpo naturalmente, con una afinación perfecta destacando unos agudos fantásticos pero así también unos graves muy coloridos, sin fallas. Su Fausto fue excelentemente cantado, muy bien actuado, realizando una tarea de gran nivel. Fue el mejor trabajo que le he visto, después de haberlo observado en excelente nivel en Lucrecia Borgia y Medea.

Hernán Iturralde
Hernán Iturralde

A Hernán Iturralde tuve el enorme placer de verlo muchas veces: En Elektra muy solvente en el rol de Orestes en el Colón, como un Albert muy destacado en Werther también en nuestro máximo teatro, en el rol de Fausto en El Ángel de Fuego de Prokofiev, como un hilarante Don Pasquale en el Avenida, y en el concierto denominado Wagner Fest donde se lució con el gran autor alemán. Pero esta vez fue la mejor, y ojalá siga diciéndolo muchas veces con este extraordinario bajo barítono argentino. Su Mephistópheles fue sencillamente perfecto. Más que eso, su creación del personaje excedió todo lo que se requiere para su disfrute, y en el combo que nos preparó, Iturralde nos dejó un gesto especial para cada ocasión, una mueca, una burla, una simple sonrisa, un gesto de fastidio, etc. Además su canto fue sumamente atractivo, con una voz perfecta para el personaje, con afinación, gusto, extraordinario volumen. Escribo estas palabras entusiasmado y pido disculpas por eso, porque cada nota que cantó ha quedado viva en mi cabeza. Es un verdadero privilegio verlo y escucharlo, saber que es nuestro, argentino, y que tiene un nivel superlativo. Es más, no imagino un Mephisto mejor.

Ernesto Bauer
Ernesto Bauer

Marina Silva ha sido una revelación para mi. Ya la había visto y destacado en el rol de Princesa Extranjera en Rusalka, en una actuación que me pareció de muy buen nivel. Pero ahora como cantante principal en el rol de Margarita tuvo todo lo que tiene que tener este personaje: una voz de gran caudal, cantando con el sentimiento a flor de piel, y con eso le dio vida a una Margarita desgarrada, que vio cómo el delicado mundo en el que vivía se hizo pedazos por culpa de las miserias de Fausto, que termina compadeciéndola en su dolor pero demasiado tarde, y de un inescrupuloso Mephisto, que la desprecia y la usa como a todos los seres humanos. Maravillosa toda ella, cumplió una labor perfecta, tanto que lució muy emocionada al principio en los saludos, pero cuando se terminó de sacar la carga de encima sacó a relucir su personalidad extrovertida saltando alegre sobre el escenario mientras le llovía una verdadera ovación.

Ernesto Bauer supo ser un correcto Don Giovanni en 2012 para Juventus Lyrica, y luego un buen Capulet en Romeo y Julieta, de este mismo autor, Gounod. Pero con sus dos fabulosas arias en este Fausto he notado que se ha convertido en un cantante más maduro, con más recursos, tanto en la voz como en lo actoral. Su actuación ha sido muy interesante, además, en la escena del duelo, de la maldición a su hermana y de su muerte, ha logrado conmovernos.

El Coro de Buenos Aires Lírica
El Coro de Buenos Aires Lírica

Excelente Cecilia Pastawski en el rol de Siebel, nuevamente un papel masculino muy bien elaborado y llevado a cabo con precisión y excelente voz. Su caracterización fue perfecta, igual que lo fue en óperas como Otra vuelta de Tuerca, de Britten, donde hizo de Miles o como el mozo de cocina en Rusalka, aunque la vez que más me deslumbró fue como mujer: en la Zerlina del fascinante Don Giovanni de Lombardero. Es mi humilde opinión que ya se merece papeles mayores, de que es hora de que se le de mayor vuelo en nuestros escenarios.

Juan Font cumplió con una excelente actuación sacándole todo el jugo posible a su personaje de Wagner, a quien le dio una entidad mayor de la que tiene utilizando a fondo su talento actoral, que le sobra junto a su muy buena voz. Finalmente quedé maravillado de cómo Virginia Correa Dupuy, estupenda voz que tuve el placer de escuchar hace unos años en el Teatro Colón cantando el Oratorio Samson de Handel, dio también una entidad enorme al personaje de Marthe Schwerlein, con mucho humor y talento.

Maestro Logioia Orbe
Maestro Logioia Orbe

Pero hay un protagonista mayor en este Fausto de Gounod: el coro. Realmente ha sido maravilloso escuchar a un coro con tanta fuerza y tanto talento grupal, con tantos momentos donde se lucieron y nos hicieron sentir maravillados con sus voces. Felicitaciones a todos ellos, a todos y cada uno de ellos, porque están haciendo historia por estos años, muy bien dirigidos por Juan Casasbellas, con actuaciones que quedan en el recuerdo de todos los que tenemos el privilegio de escucharlos en cada obra en la que participan. En todas se convierten en protagonistas, pero en óperas como Fausto, mucho más, por la importancia que el autor dio al papel del coro en la historia.

En suma, entonces, todas las partes cumplieron con su cometido con talento y esfuerzo, por lo que el resultado final fue maravilloso, disfrutable al máximo, por eso salí del teatro renovado, con el espíritu ardiendo, tarareando la maravillosa música que un Gounod inspirado nos regaló bajo el nombre de Fausto.

Juan Casasbellas
Juan Casasbellas
Juan Font
Juan Font
Virginia Correa Dupuy
Virginia Correa Dupuy
Fausto de Gounod
Correa Dupuy, Bauer, Silva, Schmunck, Iturralde, Pastawski

Escribo, tomo fotografías artísticas y analizo música clásica y rock, literatura, historia medieval y me atrevo con las noticias de Argentina y del mundo.

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