Elektra. La gran tragedia en el Teatro Colón

Elektra.

Música de Richard Strauss y Libreto de Hugo von Hofmannsthal, basado en la tragedia homónima de Sófocles.

Dirección musical: Roberto Paternostro – Dirección de escena, escenografía e iluminación: Pedro Pablo García Caffi – Diseño de Vestuario: Alejandra Espector – Director del Coro Estable: Miguel Martínez

Elenco: Elektra: Linda Watson – Clitemnestra: Iris Vermillion – Crisótemis: Manuela Uhl – Orestes: Hernán Iturralde – Egisto: Enrique Folger – Preceptor de Orestes: Cristian de Marco – Confidente: Marisú Pavón – Portadora del manto: Daniela Tabernig – Joven sirviente: Eduardo Bosio – Viejo sirviente: Víctor Castells – Celadora: Janice Baird – Doncellas: Alejandra Malvino, Alicia Cecotti, Virginia Correa Dupuy, Vanesa Tomas, Marusú Pavón – Sirvientas: Carla Paz Andrade, Constanza Castillo, Cecilia Jacubowicz, Celina Torres, Laura Domínguez, Verónica Cano.

Elektra
Folger, Vermillion, Taylor, Paternostro, Uhl e Iturralde

Elektra es una ópera con un enorme contenido dramático. Todos sus personajes, sin excepción, eluden los estereotipos y muestran sus angustias, sus miedos, sus anhelos más profundos. La obra comienza cuando ya

Elektra
Linda Taylor

Clitemnestra con su amante Egisto han matado a Agamenón, padre de Elektra. Elektra, que vive en un lugar apartado de la mansión familiar, vestida con harapos y apenas comiendo migajas, vive obsesionada con matar a su madre y a su amante, a quienes odia profundamente. Espera que su hermano Orestes lo haga. Crisótemis visita a Elektra y muestra su profunda pena por vivir en esa mansión sin poder salir y sin tener marido e hijos, su gran deseo. Elektra la desprecia y afirma que lo único que desea es la muerte de la pareja asesina de su padre a manos de Orestes. Clitemnestra, que tuvo un sueño perturbador, se encuentra con Elektra, que sutilmente le hace ver que lo que necesita su madre es hacer un sacrificio: el de ella misma. Un anciano se le acerca a Clitemnestra y le da la noticia de que Orestes ha muerto. Sin embargo, es un truco para tomarla desprevenida. Elektra trata de convencer a Crisótemis de que se le una para matar a la madre y su amante, pero su hermana se niega, no puede hacerlo. Orestes llega a la mansión acompañado por su preceptor. Se encuentra con Elektra pero no se reconocen, ambos están muy cambiados. Cuando se dan cuenta de quienes son, se abrazan conmovidos. Orestes entra en la casa y mata a Clitemnestra. Luego llega Egisto, violento pero con el temor permanente de que alguien se le acerque. Se encuentra con Elektra y la trata mal, como siempre, pero ésta le sonríe y se ofrece a guiarlo hacia la casa. Una vez allí, Egisto es asesinado por Orestes. Elektra termina la obra bailando, feliz por vez primera en muchos años, hasta que muere.

La obra que se vio este viernes en el teatro Colón fue de un nivel superlativo, en todos los sentidos. Un espectáculo que en cualquier lugar del mundo sería aclamado, tal cual sucedió en nuestro gran Teatro. Para comenzar debemos decir que nadie en ningún lugar del mundo espera poder escuchar todas las voces por encima de la atronadora orquesta. Richard Strauss, famoso torturador de tenores, fanático de las orquestas con un sonido visceral, protagonistas en lugar de meros conjuntos musicales de acompañamiento, compuso esta ópera con la idea de expresar musicalmente todo el drama que se vive en el escenario. En ciertas ocasiones la percusión y los bronces dominan la escena de tal modo que no hay ser humano capaz de atravesar semejante sonido. Y eso debe ser tomado como parte fundamental de esta obra. Si no nos gusta eso, sería conveniente ir al teatro y ver alguna representación teatral del mismo tema.

Elektra
Manuela Uhl

Los protagonistas no pudieron haber sido mejores. Linda Watson, una enorme artista que ya protagonizó con un excelente nivel a Brunilda de La Walkiria en el Colón Ring, soportó una hora y cuarenta minutos sobre el escenario, cantando magníficamente, con una hermosa voz que dejaba entrever de forma magistral los sentimientos de odio, de esperanza, de angustia que envuelven a Elektra. Manuela Uhl, que ya ha hecho una admirable Emperatriz en La Mujer sin Sombra de Strauss el año pasado, en esta ocasión fue una magnífica Crisótemis, la hermana de Elektra que siente una angustia mortal al no poder vislumbrar en su futuro una familia, esposo e hijos. Ella desea poder vivir como una persona normal. Y se niega a asesinar a su madre. Su voz es deslumbrante, y con sus impresionantes agudos pudo atravesar la orquesta varias veces. Esos agudos que no tiene Linda Watson simplemente porque es una voz diferente, con tonos más graves, especial para papeles dramáticos como éste. Iris Vermillion, que ha sido en este escenario una fantástica Nodriza en La Mujer sin Sombra, ha cumplido un excelente papel con su Clitemnestra, mostrando todas sus dudas, sus miedos, sus ansias de redención. La artista nos brindó una versión muy humana de la asesina de Agamenón, torturada por pesadillas, temerosa, por momentos agresiva y en otros casi al borde de perder la cordura. La voz de Iris Vermillion es de una calidad notable, es una mezzo de grandes recursos, que llega a unos graves a los cuales no llegan la mayoría de sus colegas. Y canta extraordinariamente bien. Hernán Iturralde personificó de manera notable a un Orestes que llega a su antigua casa solamente para cumplir la misión de matar a su madre y su amante. Su actuación fue de un nivel extraordinario y su voz, tal cual se escuchara en el Wagnerfest de este año, es especial para estos papeles. Se escuchó muy bien, muy potente y a la vez melodioso. Fue emocionante su abrazo con Elektra. Finalmente el último de los papeles principales, Enrique Folger como Egisto, tuvo un breve pero fundamental pasaje al final de la obra. Folger es un tenor magnífico que se lució en este Teatro como Casio en Otelo y como solista en el Réquiem de Britten, y que en esta breve entrada dio vida a un Egisto agresivo pero temeroso, dubitativo y cruel, que marcha hacia su muerte guiado por la ahora feliz Elektra.

El resto del elenco mostró a primeras figuras locales que cumplieron de manera excelente cada una con su rol. Como siempre me gustaron mucho Cristian de Marco, Marisú Pavón y Daniela Tabernig, a quienes ya he podido observar en varias obras mostrando un gran talento. Espero reciban de este teatro mayores oportunidades y papeles más exigentes en el futuro, ellos lo merecen. Por otra parte estuvieron muy bien los miembros del Coro Estable dirigidos por Miguel Martínez.

Elektra
Iris Vermillion

La Orquesta Estable bajo la batuta de Roberto Paternostro sonó como pocas veces la he escuchado, fantástica, enorme, colosal, con todos los sonidos que Strauss ideó para que sea verdadera protagonista de la obra. Y es así: la música es esencial a esta ópera, mucho más que para la mayoría. No solamente por las estridencias provenientes de bronces y percusión, las que lloraron, aclamaron, insultaron, sufrieron durante la representación. También por las hermosísimas melodías, especialmente del primer violín, que hicieron inolvidables algunos momentos. Roberto Paternostro, denostado por algunos críticos por su versión de Le Nozze di Fígaro de Mozart y criticado por muchos por su visión de Falstaff, con Elektra llegó a un clímax casi insuperable. Creo que este hombre es sumamente capaz y talentoso, y ya lo demostró con el Colón Ring en 2012, donde pude apreciarlo vital y seguro, como en Elektra.

Por último, García Caffi, director del Teatro Colón, fue el director de escena, el diseñador de la escenografía y el iluminador de la obra. Dijo que no cobró por estos “servicios”. Puede ser. Sin embargo, a pesar de no ser nada malo el resultado, debió contratar a otro, porque Marcelo Lombardero dijo que no al principio de temporada, pero hay varios realizadores que con gusto la habrían hecho mejor. El escenario no cambia durante la obra, es estático, o sea no es una reggie demasiado exigente. Pero aportó un adecuado marco a la obra. Lo suficiente. Igual para la iluminación. Y en cuanto a la escena, las tres protagonistas ya habían hecho sus papeles, o sea que dominaban la escena perfectamente bien antes de venir a Buenos Aires…

En resumen puedo decir que ver la obra valió la pena, que el esfuerzo se nota, que el talento sobra y que no voy a olvidar esta noche fácilmente. Un punto más a favor de la temporada del Teatro Colón. Son pocos en los últimos años, pero van sumando…

Libreto

Elektra
El excelente grupo de cantantes principales
Elektra
El maestro Roberto Paternostro
Elektra
Hernán Iturralde
Elektra
Enrique Folger
Elektra
Elenco completo
Elektra
Los excelentes cantantes de apoyo y la escenografía de García Caffi

Escribo, tomo fotografías artísticas y analizo música clásica y rock, literatura, historia medieval y me atrevo con las noticias de Argentina y del mundo.

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