El ángel de fuego de Sergei Prokofiev

El ángel de fuego

Ópera en cinco actos y siete cuadros (1927). Música de Serguei Prokofiev, libreto del autor, basado en la novela de Valeri Briusov.

Director musical: Ira Levin – Directora de escena: Florencia Sanguinetti – Diseño de escenografía e iluminación: Enrique Bordolini – Diseño de vestuario: Imme Möller – Director del Coro Estable: Miguel Martínez
Principales intérpretes: Ruprecht: Vladimir Baykov – Renata: Elena Popovskaya – Agrippa von Nettelsheim / Mefistófeles: Roman Sadnik – Inquisidor: Cristian De Marco – La Madre Superiora: Cecilia Díaz – Posadera: Guadalupe Barrientos – Vidente: Alejandra Malvino – Fausto: Hernán Iturralde – Novicias: Rocío Giordano y Victoria Gaeta – Jakob Glock: Duilio Smiriglia – Posadero: Mario De Salvo – Mathias: Víctor Castells – Doctor: Iván Maier – Camarero: Gustavo Gibert – Clientes: Luis Loaisa Isler, Víctor Castells, Christian Maldonado – Cadáveres: Patricio Oliveira, Román Modzelewski, Cristian de Marco, Monjas: Marisú Pavón, Oriana Favaro, Marina Silva, Cecilia Pastawski, Adriana Mastrángelo, Cecilia Aguirre Paz

Elena Popovskaya
Elena Popovskaya

El ángel de fuego de Serguei Prokofiev, prohibida durante largos años, estrenada luego de la muerte del autor y “descubierta” muchos años después, tiene una intensidad, una energía extraordinaria. Brujería, magia, demonios, exorcismos, todos esos elementos le dan un sabor extraordinario a la trama, que tiene además un nivel de locura muy importante. Todo gira en derredor de Renata, una extraña joven que supo estar enamorada del ángel Madiel, a quien le pidió un día que su amor fuera también físico. Madiel, enfurecido, se cubrió de fuego enceguecedor, pero prometió luego volverse a forma humana. Renata conoció al Conde Heinrich, y se convenció de que era su ángel en carne y hueso. Pero un día Heinrich desaparece, y entonces Renata dedica su vida a encontrarlo. En eso Ruprecht llega a una taberna y la conoce, ella le cuenta su historia, y le pide que lo ayude a encontrar a Heinrich. Ruprecht se enamora de Renata, pero ésta no le corresponde, y a partir de ese momento la búsqueda se torna dramática. Ruprecht consulta al hechicero Agrippa y varios libros de ocultismo, pero no logra encontrarlo. Al tiempo Renata encuentra a Heinrich, que la desprecia, entonces le pide a Ruprecht que lo mate, luego le dice que no lo toque, se baten a duelo y Ruprecht queda herido. Ella lo rechaza y decide entrar a un convento. Aparecen Fausto y Mefistófeles, que le piden a Ruprecht que los guíe por el pueblo. La escena final en esta escalada de tensión y locura, es demente y fascinante también: En el convento acusan a Renata de estar poseída por el demonio, llaman al Inquisidor, y pronto varias monjas se encuentran poseídas también, en medio del aquelarre aparecen Fausto y Mefistófeles, y el Inquisidor, luego de momentos de verdadera incertidumbre, condena a Renata a la hoguera.

Vladimir Baykov
Vladimir Baykov

Todo este argumento de locura, ansiedad, fuerzas extrañas luchando y pasión, es acompañado de una música totalmente acorde a lo que se vive en cada momento. Poco a poco esa música intensa y dramática se va transformando junto a la obra en una música subyugante, casi estremecedora, como si las fuerzas del mal tomaran posesión de los músicos y organizaran un aquelarre musical.

La función ofrecida por el Teatro Colón fue tan fascinante como la obra. La escenografía y la iluminación fueron muy creativas y lograron resaltar la locura del argumento. La puesta de Florencia Sanguinetti fue excelente, destacándose la espontaneidad de los movimientos, la perfecta dirección de los actores, del coro, la ductilidad para elegir el lugar de cada escena.

Román Sadnik
Román Sadnik

En cuanto a la música, sabiamente dirigida por el maestro Ira Levin, la Orquesta Estable sonó fabulosa, tan subyugante como la habría querido su autor. Realmente la orquesta ha llegado a un nivel de excelencia que conviene destacar, porque con cada actuación demuestran profesionalidad, entrega y pasión.

Finalmente llegamos a las voces: cada uno de los cantantes cumplió sobradamente con su papel.

La soprano rusa nacida en Moscú, Elena Popovskaya fue una alienada Renata, con una actitud seductora, plena de locura y pasión.  Cantó maravillosamente, aún en los momentos cumbres en los que la orquesta llegó a un nivel de sonido elevadísimo, estruendoso. Su voz respondió siempre con sensualidad, pasión y demencia, según cada escena.

Vladimir Baykov, bajo-barítono también nacido en Moscú, se encargó del pobre Ruprecht, aristócrata que recorre el mundo hasta que tiene su fatal encuentro con Renata que lo enamora sin corresponderlo. La angustia de Ruprecht fue magistralmente interpretada por Baykov, que es dueño de una voz espléndida, perfectamente audible en nuestra enorme sala, y que logró dar a su actuación un nivel altísimo de interpretación musical.

Román Sadnik, tenor austríaco nacido en Viena, dueño de una voz muy potente y que sabe llegar a agudos casi inconcebibles, le dio un enorme dramatismo a sus dos personajes: primero un ofendido Agrippa, brujo que se niega a ayudad a Ruprecht en su búsqueda de Heinrich, temeroso de la Inquisición, y luego un fantástico Mefistófeles, que tortura al posadero de la Taberna y luego entra al convento donde el Inquisidor trata de echar a los demonios que habitan en Renata. Su actuación, además, fue soberbia, especialmente con su Mefisto, donde se adueña del cuarto acto por completo.

Cristian De Marco
Cristian De Marco

Palabras especiales para Cristian De Marco, que nuevamente descolló con su canto y con su actuación. En 2015 ha sido el burgomaestre en Werther, un extraordinario Ferrando en Il Trovatore en el teatro Avenida, y en esta obra, como el Inquisidor, ha completado un año espectacular. Su presencia en el escenario, sus dotes actorales y su voz profunda de amplio caudal se lucen en su personaje, que comanda en el quinto y último acto un exorcismo muy complicado, por la presencia de los demonios en varias monjas y con Fausto y Mefistófeles observando. Una cálida ovación lo despidió a la hora de los saludos. Muy merecido.

Completaron el elenco con solvencia, profesionalidad y excelentes actuaciones, Cecilia Díaz, Guadalupe Barrientos, Hernán Iturralde, Mario De Salvo, Duilio Smiriglia, Alejandra Malvino, Rocío Giordano, Victoria Gaeta, Víctor Castells, Iván Maier y Gustavo Gibert. El Coro Estable cumplió una gran actuación en el quinto acto. Además hubo actuaciones varias, figurantes, escenas de duelo, dobles que actuaron de manera extraordinaria muy bien dirigidos completando un espectáculo casi perfecto.

Como conclusión, un gran espectáculo, excelente, sin fisuras, de un nivel que espero sea el que todos podamos apreciar en el 2016 con las obras de la nueva temporada. Creo que poco a poco, paso a paso, el Teatro Colón está recuperando el prestigio que lo caracterizó siempre y que estuvo bastante vapuleado en los últimos años. Este es el camino, esperemos que pueda lograrlo.

Maestro Ira Levin
Maestro Ira Levin
Florencia Sanguinetti
Florencia Sanguinetti
El ángel de fuego
Sale a saludar Cristian De Marco. A la izquierda de la foto Cecilia Díaz, Guadalupe Barrientos y Christian Maldonado, y a la derecha Hernán Iturralde, Mario De Salvo, Víctor Castells, Iván Maier, Alejandra Malvino, Román Modzelewski y Duilio Smiriglia
El ángel de fuego
Duilio Smiriglia
Cecilia Díaz
Cecilia Díaz

El ángel de fuego

Escribo, tomo fotografías artísticas y analizo música clásica y rock, literatura, historia medieval y me atrevo con las noticias de Argentina y del mundo.

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