Die Soldaten, un espanto en el Colón

Die Soldaten

Función del 15 de Julio de 2016 en el Teatro Colón.

Dirección: Baldur Brönnimann – Régie: Pablo Maritano – Elenco: Susanne Elmark, Julia Riley, Noemí Nadelmann, Tom Randle, Leigh Melrose, Frode Olsen, Santiago Ballerini, Gustavo Gibert, Eugenia Fuente, Virginia Correa Dupuy, Nazareth Aufe, Sergio Spina, Santiago Bürgi, Iván Maier, Alejandro Meerapfel, Luciano Garay y Christian De Marco.

Los saludos
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Comencemos por el final, y voy a ser completamente sincero conmigo mismo y con la gente que lea esta nota. 100% sincero, como siempre. Cuando terminó Die Soldaten me alegré, porque haberla presenciado fue como pasar dos horas y media de violencia física y mental dentro del teatro. Y sin que ello significara nada en especial, nada que no se sepa, nada nuevo, al contrario. En principio, una muy buena puesta en escena de Pablo Maritano, pero con luces led que (no sé si a propósito o no) agredían la vista, molestaban y cada vez que el disco giratorio del escenario se ponía en movimiento comenzaba una nueva tortura lumínica. Luego, una obra que se basa en la violencia, el predominio violento, física o sicológicamente de un ser sobre otro (padre sobre hija, hermana sobre hermana, madre sobre hijo, soldado sobre mujer, soldados sobre civiles, soldados sobre soldados), en las relaciones insanas, en todos los sentimientos negativos del hombre, que no agrega nada a lo que ya conocemos. Y para coronar la cima de la violencia, una música que no contiene una sola melodía destacable, que hace ruido y molesta todo el tiempo (como las acciones arriba del escenario, en eso es coherente) una música que no tiene nada de meritorio, absolutamente nada rescatable.  Por todo eso, cuando terminó la obra me alegré. La gente que volvió a sentarse para el segundo acto (no fue todo el teatro) y que no se escapó rápidamente al final (y eso que eran apenas las once menos veinte) aplaudió sin ganas, apenas por respeto al esfuerzo de los actores (que, eso sí, esfuerzo pusieron y mucho, no se si para bien o para mal) y que solamente cuando asomó la soprano danesa Susanne Elmark y luego el director, cambió los aplausos anodinos por algo de entusiasmo.

Hasta ahí mis sensaciones sobre Die Soldaten, que me parece prescindible, obra de un desquiciado, con sus seguidores que forman una extraña secta de fanáticos, por lo que leo en los medios de comunicación y que llenan las páginas con halagos hacia ella. Es decir, yo no concuerdo con ellos, y sé que lo que vi fue espantoso, anormal, enfermo, y sé que no me gustó y no me va a gustar nunca este tipo de obras raras, producto de mentes raras. No concuerdo con ninguna palabra que se ha dicho elogiando la obra, porque simplemente es mentira, los elogios son interesados, para crear espectativa en la gente. La obra no los merece, especialmente en su parte musical. Si la pusieran como obra de teatro en un local pequeño para cien personas, eso sería correcto. Pero no es para el Teatro Colón. Me tomé la molestia de entrar en Operabase y descubrí que en los últimos tres años se ha representado (en todo el mundo) apenas 5 veces y 4 de ellas en Alemania. Una nimiedad y no me sorprende. ¿Qué teatro del mundo apuesta por castigar a sus oyentes con semejante monstruosidad? Apenas la Scala de Milán la representó en estos últimos años, y nuestro gran Teatro, por supuesto. Si la hubieran puesto fuera de programa, vaya y pase, que se autocastigue quien quiera, pero incluirla en el abono fue demasiado arbitrario. Y eso del estreno iberoamericano no es un mérito, porque ningún teatro quiere hacer semejante crueldad y ponerla en programa. Lo que digan los supuestos “expertos”, es otra cosa. Que la vean los alemanes si les gusta tanto.

Creo que con Die Soldaten pasa como con algunas supuestas obras de arte que son defendidas por intereses sectarios que gastan mares de tinta para hacerlas “famosas” por algún tiempo. Y mucha gente colabora, por ejemplo los críticos de Clarín y La Nación, que desparramaron argumentos a su favor luego de ver la primera función, que yo sospecho no han visto, no pueden haberla visto, por las cosas que escriben. Una ridiculez, insostenible. Y otra gente, quizás por no pasar por inculta, o por no llevar la contra, o no pasar por loca, que repite, dice que le gusta, cuando hubiera deseado estar tomando un café con un amigo, ir a ver una buena obra de teatro o simplemente volver a su casa y descansar. No seamos hipócritas, digamos la verdad aunque duela. La obra es menor, no tiene méritos musicales y el texto es violento de forma gratuita. No existe el drama, no hay argumento, apenas algunas fotos de una vida desgraciada, de actitudes humanas que todos ya conocemos, nada nuevo, presentado de forma enfermiza.

De todas formas dentro de ese desquiciado panorama, hubo excelentes actuaciones que hicieron todo más desquiciado si eso fue posible, pero que hay que destacar. Me gustó mucho dentro del elenco extranjero la actuación de Sussane Elmark y la de Noemí Nadelmann, solamente la actuación, porque los gritos predominaron como en todo el elenco y el canto no existió en absoluto. Tom Randle, un artista que tenía muchas ganas de ver, no me produjo absolutamente nada. El resto de los extranjeros tampoco. Lo más destacable fue el elenco local, que parecía estar pasándola muy bien con sus actos de salvajada sobre el escenario. Tanto Santiago Ballerini como Christian de Marco o Nazareth Aufe produjeron escenas fuertes muy bien actuadas. Y me encantó la actuación de Alejandro Meerapfel como un cerdo militar sin escrúpulos. Iván Maier, Gustavo Gibert, Eugenia Fuente, Virginia Correa Dupuy, Sergio Spina, Santiago Bürgi y Luciano Garay también se destacaron con sus actuaciones representando la crueldad del ser humano.

Bueno, no tengo mucho más para decir, salvo que cuando salí del teatro me di cuenta del frío que estaba haciendo en la calle, caminé quince minutos buscando un taxi libre, y me congelé. Me vino bien, porque salí del teatro furioso por lo que había visto. Hago votos por que renuncie Lopérfido ya y deje de castigarnos con estas obras enfermas. Esta es la segunda de la temporada, porque la maravillosa Dido & Eneas vino con un ballet “moderno” absolutamente detestable, horrible, espantoso. No dije nada en mi comentario anterior, pero ya voy a dejar de ser contemplativo. Al que le guste, bien, y al que no, que comente todo lo que quiera. En esta web todas las opiniones son libres y bienvenidas.

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Susanne Elmark
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Leigh Melrose
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Noemi Nadelmann
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Baldur Bronnimann
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Santiago Ballerini
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Alejandro Meerapfel
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Escribo, tomo fotografías artísticas y analizo música clásica y rock, literatura, historia medieval y me atrevo con las noticias de Argentina y del mundo.

38 Responses to “Die Soldaten, un espanto en el Colón”

  1. Silvia López, Responder

    Coincido absolutamente con el comentario!

  2. Nicolas Valentini, Responder

    Entiendo que esta sea su opinión, sin embargo no concuerdo con que lo que usted dice sea la verdad absoluta. Su opinión llena de argumento falaces, en donde se hacen apelaciones al hombre, refiriéndose a los críticos que opinan a favor de ella. Entiendo que no le guste Die Soldaten, ni Dido y Eneas, pero no me parece que opine que todo el que piense que es una muy buena opera (ya sea por la música, libreto, etc.) sea un hipócrita. Ademas, la locura, la violencia y todo eso es lo que hace que Die Soldaten, sea Die Soldaten. Igualmente concuerdo con el hecho de que muchos críticos de diarios reconocidos estén “comprados” como para tener críticas positivas.

    • Rolando Daniel Castillo, Responder

      Antes que nada agradezco su sincero comentario, de verdad, Nicolás. Pero déjeme explicarme un poco más. La obra venía precedida como un quiebre en las temporadas del Colón, como la que inicia una nueva época. Los comentarios la ubicaban como la gran ópera del siglo XX. Los críticos le pusieron cinco estrellas y no terminan todavía de alabarla. ¿Que podía decir yo, cuando terminé de verla? Pero dejé la indignación a un lado, medité cada palabra que puse, procuré ser lo más objetivo posible. No se puede criticar a esta obra con alabanzas. La música, a lo sumo, es, como puso un espectador que la vio en el Facebook de esta web: “ruido musical”. Y para mí eso es ser generoso. Es una obra que no puede verse otra vez. ¿Usted la vería de nuevo? ¿Se compraría el DVD y la vería 10 veces como uno suele hacer con las mejores óperas? Conclusión: es todo mentira, nos la quieren vender. Si uno la quiere comprar, muy bien, si no, hay que decirlo, y lo dije. Pero que no la metan en un abono ridículo y exiguo de 7 funciones, arruinando una entera (y media, con el ballet de Dido, que musicalmente fue superior y sublime, y lo dije en ese comentario). Que la vaya a ver quien quiera castigarse y listo. No me gusta la hipocresía, acá hubo mucha, hay mucha, y bueno, lo digo. Después de todo puedo hacerlo, puedo hacerme escuchar, puedo pedir que renuncie Lopérfido, que se vaya y de una vez por todas venga un buen director artístico a nuestro castigado teatro. Hagamos un ejercicio de memoria: ¿cuántas óperas nos debe el Colón, que hace 10, 20, 30, 40, 50 años que no se representan? Pregúntese eso y dígame si verla valió la pena, o si ello incurre en un punto de inflexión en la historia del teatro. Por favor, dígamelo, quiero saber qué opina de esto, me interesa. Gracias de nuevo Nicolás.

  3. Verónica, Responder

    Maravillosa crítica , admiro que digas la verdad con tanta libertad, te aplaudo.

  4. Die Soldaten, un espanto en el Colón – El Apasionado | Habitués del Teatro Colón, Responder

    […] Die Soldaten, un espanto en el Colón – El Apasionado […]

  5. Alex, Responder

    Muy buena crítica! Me sentí reflejado en cada una de tus palabras. Con mi mujer hace pocos años que tenemos el abono. Somos jóvenes y verdaderamente vamos considerar renovar la temporada que viene. Me da vergüenza esta temporada lírica. Uno quiere ir a ver/escuchar la mejor música. No estas porquerías que a nadie le gustan.
    Los aplausos son para vos

    • Rolando Daniel Castillo, Responder

      Muchas gracias Alex! No lo dudes, renová, peor esto no puede ser, pero hay que hacer sentir el rigor a un director artístico que va para un lugar que a pocos les gusta. Esperemos que tome nota, aunque creo que esta gente es gente cerrada en sus gustos personales y así manejan el Teatro, sin siquiera pensar en lo que le gusta a la gente. Vuelvo a darte las gracias y un abrazo!

  6. Juan Pablo, Responder

    Parece que tu crítica crispó a más de uno.

    • Rolando Daniel Castillo, Responder

      Si Juan Pablo, crispó a muchos pero recogí también mucho apoyo de gente que piensa como yo, o parecido, digamos, y tal vez no tenía un lugar para hacer notar su opinión. En fin, descubrí que ser totalmente sincero puede hacer bastante ruido en el mundillo de la ópera…

  7. carina, Responder

    Coincido en casi todo con vos Rolando pero disiento en el elogio a Maritano y te agrego: La escenografía y la mayor parte de la puesta en escena es un plagio. Es cuestión de buscar en YouTube y ver la versión alemana dirigida musicalmente por petrenko. Gracias

    • Rolando Daniel Castillo, Responder

      Ah eso es un excelente dato Carina! Voy a buscarlo en Youtube, prometo difundir! Gracias!

    • Rolando Daniel Castillo, Responder

      Acabo de ver la producción de Kirill Petrenko, y si, se puede decir que Maritano utilizó sus ideas para hacer la suya, multiplicó los paneles (creo que llegó a un número muy superior al de Petrenko) y además aprovechó el disco giratorio del escenario del Colón a su favor, para producir movimiento permanente y dinámica, transformando la escena innumerables veces. Se podría decir que tomó la idea y la hizo más compleja. No sé si mejor, pero sí más compleja.

  8. Ines, Responder

    Muchas gracias por la sinceridad. No vi Die Soldaten, pero sí Dido y Eneas y concuerdo con lo que decís. Lo que se precia de “fabulosa puesta en escena” no dejó de ser a lo menos peculiar, bizarro y literalmente otro espanto de mal gusto. Traseros desnudos que intentaban ser secados entre nalga y nalga… en verdad, grosero y ridículo. Una pena. Más cuando los comentarios semejantes fueron de jóvenes adolescentes que por primera vez asistían al Colón. Intentaremos renovar el entusiasmo!

    • Rolando Daniel Castillo, Responder

      Muchas gracias Ines por tu apoyo! Te cuento, cuando recuerdo Dido me quiero matar, lo que me hizo sufrir también ese ballet. Y tiene sus defensores, hay que discutir punto por punto, pero cuando uno ve algo tan berreta que es tan elogiado le entran ganar de gritar!!!

      • Rolando Daniel Castillo, Responder

        Acabo de ver la producción de Kirill Petrenko, y si, se puede decir que Maritano utilizó sus ideas para hacer la suya, multiplicó los paneles (creo que llegó a un número muy superior al de Petrenko) y además aprovechó el disco giratorio del escenario del Colón a su favor, para producir movimiento permanente y dinámica, transformando la escena innumerables veces. Se podría decir que tomó la idea y la hizo más compleja. No sé si mejor, pero sí más compleja.

  9. Carlos, Responder

    Hola Rolando. Gracias por tu blog, leo siempre tus valiosas críticas y opiniones, al igual que las de otros, aunque nunca antes de ver las obras para que no me condicionen. En muchos casos coincido con tu percepción y sensaciones, y en otros no; en la diversidad está la riqueza, dicen, y por suerte es así. En este caso puntual no podría estar más en desacuerdo. En un comentario anterior le preguntás a un lector si volvería, si la vería de nuevo. Pues yo sí, fui el domingo a la función de mi abono vespertino y salí tan fascinado que volví esta noche, en que la disfruté aun más por no tener que estar tan atento a los sobretítulos para seguir los textos y poder enfocar en la escena, la acción y la música. Aclaro que no soy un pendex ni un espectador circunstancial, sino un abonado de años y no solo de ópera sino también de Azul, Verde y cuantos colores vayan agregando. Creo que es enriquecedor que se mechen algunas obras más contemporáneas y/o puestas no tan ortodoxas dentro de una programación que también incluye títulos “tradicionales”, aun para disentir y valorar más lo que á cada uno le gusta. Con Dido & Aeneas me pasó algo similar y la vi no dos, sino tres veces; la segunda invité a mi hija menor, de 20 años, y salió fascinada, como ocurrió también cuando la llevé a Boheme o Erwartung; no dudo que esta variedad de oferta aporta a la continuidad y supervivencia en el tiempo del espectáculo, aunque en alguna oportunidad a uno pueda resultarle detestable una presentación.
    Más allá de disentir o coincidir, resultan muy valiosas tus opiniones por lo que agradezco que las publiques.

    PS. No te enojes, también fui dos veces seguidas al Colón Ring; la segunda de pie porque era lo que quedaba al salir de la primera función. Cuac!

    • Rolando Daniel Castillo, Responder

      Carlos, muchas gracias por leer mis notas y más todavía por ser tan respetuoso en tu disidencia. Es una muy buena colaboración la tuya y me alegra. Vamos una por una: Erwartung me encantó, fue fascinante. Dido fue extraordinaria, no creo que nadie toque a Purcell, mi músico adorado de todos los tiempos, como esa vez, una maravilla. Del ballet no dije palabra en mi nota, pero en comentarios surgidos dije que me dieron ganas de huir del teatro más de una vez, y es verdad, detesté cada movimiento de esa gente, pero como no entiendo… Y al final, Colón Ring fue fabuloso. Me pareció un acercamiento válido al gran autor que también admiro. Los puristas se enojaron, bueno, allá ellos, pero yo disfruté cada minuto. Y no nos engañemos, Carlos, como va la cosa no creo que veamos la Tetralogía en el Colón en lo que nos queda de vida, así que hicimos muy bien en aprovechar aunque fuera una versión abreviada, un sacrilegio, o como la hayan llamado. Me encantó! Yo llevé a mis chicos al Met a ver Carmen, pero no se mostraron entusiasmados después de verla. Voy a llevarlos a ver alguna obra dodecafónica, en una de esas los engancho, jaja. Siendo chico mi viejo ponía a Wagner (entre otros como Strauss, Verdi o Puccini) y yo no entendía nada al principio pero de a poco fui comprendiendo el gran valor de su arte, hasta que me enamoré perdidamente. Lo mismo con el resto de las óperas que escuchaba. Pero poco de Schoenberg, Berg (Wozzeck!!!)o Stravinsky, jeje. Un gran abrazo!

  10. Saturnino, Responder

    Gracias Rolando, recién anoche me correspondió ver la “obra”, y debo decir que coincido completamente contigo. Para los descreídos les ofrezco un sencillo ejercicio: consigan una banda sonora y reprodúzcanla en la tranquilidad de vuestro living, a continuación emitan una opinión.

  11. Andrea, Responder

    Concuerdo plenamente. La velada operística de anoche resultó ser una tortura solo suavizada por el conocimiento de que su autor ya se suicidó y no corremos riesgos de ser sometidos a otra experiencia semejante. Si usted está condenado por la comisión de algún delito y la concurrencia al Colón forma parte del cumplimiento de su condena lo compadezco. No se que habrá hecho pero debe ser grave, caso contrario no vaya.

    • Rolando Daniel Castillo, Responder

      Gracias Andrea por tu comentario en coincidencia con el mío. Mi condena fue tener que comentar la obra, en realidad nadie me obligaba pero no quise irme porque de verdad me tomo en serio esto de comentar las obras del Colón y del Avenida, muy en serio, con mi estilo por supuesto, apasionado, sin filtro, a veces muy entusiasmado y a veces espantado, jaja. Un beso!

  12. walter, Responder

    20 de Julio, estoy escuchando la funcion extraordinaria por la web, en realidad ya deje de escucharla. Insoportable. Que suerte que no compre entradas. No tengo abono y no pienso tenerlo para alimentar este tipo de presentaciones. Fuí a la extraordinaria de Dido y Eneas, el ballet y la pileta un desproposito y le pagan a toda esa gente que viene de afuera. Si lo ponian a Flavio Mendoza con las palanganas era casi lo mismo. A la hora de los aplausos, se vio la realidad, la orquesta se llevo todos los premios. Gracias por tu critica. Seguiré yendo al Teatro Avenida.

  13. helena, Responder

    Hola!

    Vi “Die Soldaten” y acuerdo con casi casi la totalidad de lo que decis. De todas maneras mientras regresaba y empezaba a pensar alrededor de esta opera lo primero que se me vino a la cabeza es “esto no es para el Colon”. No es que crea que el espacio como tal no puede (y debe) ofrecer obras que tomen riesgos y vayan a la vanguardia, pero no “Die Soldaten” que cabia muchisimo mejor dentro de una progrmacion del TGSM antes que esto. O incluso si querian meterla en el centro experimental del Colon, perfecto. Pero este no era el marco. Luego creo que es espectacular lo cual en este caso no es un elogico. Creo que “Die Soldaten” golpea al espectador con su sordidez y lo dejan knock out. Las violaciones repetidas en diferentes cuadros, absolutamente innecesarias y no por una cuestion mora, no creo que el arte deba ser moral, sencillamente me preguntaba ¿para que? No soy sensible a la necesidad arrebatada de intentar shockear. No me shockeo, solo siento rechazo.

    Luego puedo rescatar algunos pasajes que me gustaron. El cuadro de los soldados en el bar tuvo pasajes que me gustaron. La eleccion de las proyecciones y algunas voces sobregrabadas viniendo del fondo del teatro me parecieron acertadas. El esfuerzo de la protagonista cargando toda esa Opera me parecio digno. Pero son apenas rescates en casi 3 hs de funcion…

    en fin, espero ahora con ansiedad Macbeth

    saludos cordiales!

    • Rolando Daniel Castillo, Responder

      Muy inteligentes tus reflexiones Helena. Sentimos básicamente lo mismo ante las mismas situaciones. La protagonista es verdad ha hecho un esfuerzo notable. Y me quedo con tu frase final: Ahora viene Macbeth!!! que también espero con mucha ansiedad.

  14. LUIS MARIA, Responder

    Gracias por tu comentario! Absolutamente de acuerdo! Una porquería! La exaltación de la violencia contra la mujer en pleno pedio de “NI UNA MENOS”. Silencios para ruidos de decorados! Y un sensación de músicos afinando su instrumento más que tocando una melodía. Soy uno de los que me fui, no solo enojado por la violencia, sino por esta estúpida necesidad de hacer cosas raras de los responsables del Colon! Ya dejé varias el abono un par de años por G.C y me parece que DL me echa nuevamente por un tiempo. Saludos,

    • Rolando Daniel Castillo, Responder

      Si, los últimos directores del Colón dan pena. ¿Es tan difícil ampliar la cantidad y la calidad de las óperas que se dan? ¿Es tan difícil dar 10 o 12 mínimamente por año, y permitir a la gente que se arme su propio abono, con 5, 6, 7 o más óperas, eligiendo las que les gusten, como hacen el Met y muchos otros teatros que sí trabajan a futuro? Y de calidad, por supuesto. No será posible hacer eso en un año, sino tal vez en cinco o seis, o diez, pero nadie lo intenta, se conforman con 7 fechas de las cuales somos esclavos, por favor. Así espantan a la gente. Y que hagan un abono distinto para música “moderna” como la de esta ópera, a ver si llenan el teatro. Por lo menos lo que lo compren van a ver lo que les gusta.

  15. alejandro, Responder

    estimado: vi la ópera dos veces, en el estreno y ayer. en el estreno uno de los cantantes tuvo una Laguna notable que nadie señaló lo que me hace dudar un poco de los críticos como usted dice. me preocupan dos cosas: uno que cada vez perdemos más de vista las cualidades estrictamente musicales de la obra; nos perdemos en disquisiciones sobre puesta en escena y no valoramos lo musical. dos, con que criterio el director artistico se gasta las pocas balas por año que tiene. se que dido fue cayrísima y me inquieta que estas elecciones obedezcan más a snobismo que a otra cosa; sería bueno barrer el panorama musical y ya que esta de moda hacer algún tipo de auditoría de los criterios de elección del repertorio “moderno” del teatro. Saludos

    • Rolando Daniel Castillo, Responder

      Alejandro: Todo lo que decís es verdad. Agradezco el detalle de la primera función que apoyaría lo que yo pienso. Pero me quedo con tu propuesta, auditar los criterios de selección, eso sería muy bueno. Gracias por comentar!

  16. Daniel Spina, Responder

    Estimado Rolando, leo tus críticas a menudo y, aunque no siempre coincido con tu percepción, las encuentro criteriosas y fundamentadas. Soy habitué del Teatro desde hace 35 años. Y con el paso del tiempo me he vuelto cada vez más crítico y exigente. Antes iba a escuchar casi indiscriminadamente todo lo que ponían en escena. Con sus pro y contras entiendo que sirven para formar juicios críticos a la hora de elegir.
    Desde ya afirmo que la gestión de Lopérfido me provoca sentimientos encontrados. Por un lado me parece que hace una programación interesante con estrenos como éste. Por el otro lado critico el poco equilibrio y la manía de hacer casi todas nuevas puestas en una programación reducida a una expresión mínima. Me parece que, al igual que su antecesor, está más interesado en las regies y escenografías modernas que en los intérpretes o títulos. Y, aunque incomprobable muchas veces, es en este aspecto donde parece que se producen los mayores beneficios para los programadores / directores artísticos.
    Respecto del equilibro me parece injustificable que no haya en la temporada 2016 un sólo título de Wagner, Rossini, Donizetti, Richard Strauss o Mozart, por sólo citar unos pocos ejemplos. Y también injustificable estrenar Die Soldaten y colocar fuera de temporada Beatrix Cenci, en el centenario del compositor argentino. O hacer un Macbeth cuando la última Traviata fue en 1999. O traer a una orquesta especializada para hacer una “supuesta” Dido y Eneas que no es Purcell, con piletas y bailarines antes que estrenar o reponer alguna ópera de Handel. O, para citar de vuelta ejemplos de esta temporada, contratar a una compañía entera para montar Porgy and Bess y omitir obras de calidad superior, por ejemplo La novia Vendida o Maestros Cantores de Nurenberg, que llevan décadas de ausencia.
    Por último, en este contexto, me permito disentir respecto de la crítica a Die Soldaten. Fui dos veces a verla, dentro de mis posibilidades económicas (otro punto a criticar en esta gestión son los valores de las localidades, propias de círculos elitistas). Entiendo que el Teatro estuvo a la altura de las circunstancias con este desafío. Los méritos o no de la obra corren por cuenta de cada oyente y sus gustos. Pero, repito, estrenar Die Soldaten y no hacer Don Rodrigo (¡estreno y despedida en 1964!) en Argentina en el centenario de Ginastera, es un despropósito. Lo mismo estrenar dos obras del director de la Filarmónica de Buenos Aires en la misma temporada, dirigdas por él, con la participación de un familiar como solista y no dar a conocer obras de autores argentinos que marcaron y marcan la historia musical del país, pareciera demostrar un desprecio, indolencia y desconocimiento de la música y sus destinatarios.
    Saludos cordiales.

    • Rolando Daniel Castillo, Responder

      Excelente Daniel tu resumen de situación del Teatro Colón, no hace falta agregar mucho más. Yo no quise ponerme a revisar las óperas que estamos extrañando pero vos pusiste muchas de las que yo estaba pensando. Los autores mundialmente famosos que faltan forman un gran hueco en estos últimos años. Agreguemos que un teatro con tanta historia como el nuestro debería aumentar el número de obras anuales (de a poco, ok, pero no reducirlo ni mantenerlo en 8 o 7) y el número de funciones, máxime con los cantantes argentinos que últimamente son de lo mejor del Teatro. Respeto tu opinión sobre Die Soldaten, no sos el único que me contó que fue a verla dos veces, y eso es digno de respeto y apoya tu comentario sobre la obra. Sobre las entradas, su precio inexplicable siendo que tienen presupuesto de la Ciudad, no? En todo caso con esos precios deberían entonces aumentar la calidad y cantidad de los espectáculos todos los años, pero esto no sucede. Por último, mencionaste uno de mis puntos más sensibles: los autores argentinos. ¿Cómo puede ser que el Colón no tenga varios ciclos de música argentina, de nuestros grandes autores y de los autores olvidados? Ciclo de conciertos, ciclo de ópera, ciclo de cámara. Nos merecemos que el Teatro Colón rescate nuestra memoria musical, con tan enorme cantidad de autores y obras que han hecho nuestros grandes y nuestros olvidados autores. Mil gracias por comentar!

  17. Nehuen, Responder

    Rolando: No encontré ninguna página, ni blog, ni nada que suela hacer críticas de ópera que coincidan tanto con mi apreciación. No soy abonado del Colón y hasta tanto no tenga un sueldo que sobrepase mis gastos con sobra no pienso tenerlo es por eso que cada vez que se presenta una ópera lo pienso bien antes de adquirir una localidad (y cual elegir: si vale la pena quedarse de pie y ver al elenco “principal” o ir a una extraordinaria sentado). Agradezco a la vida no haber gastado ni un mísero centavo de mi vida, ni un mísero segundo, en esta obra, pues por lo que pude ver por Youtube es como ud. dice: en el mejor de los casos un “ruido musical”. Y concuerdo en que luego del esfuerzo que puso el Colón en esta obra las criticas de los diarios no podían decir otra cosa más que poco menos ser lo mejor que se vio en la historia. Sin embargo recuerdo (y volví a leer para que no sea mi memoria que puede -y suele jaja- Fallar) que en Dido y Eneas puso de título “Gran interpretación” y se desvivió en elógios para luego terminar con “En cuanto a la producción que incluye un ballet moderno voy a guardarme la opinión [...] Pero sí puedo decir lo que sentí [...] absolutamente nada”. Me parece que esa bochornosa “puesta en escena” de Dido y Eneas dio para sentir más que simplemente “nada” de hecho usted mismo lo dice en uno de los comentarios a esta nota: “cuando recuerdo Dido me quiero matar” creo que esa sensación es mucho más acertada que “nada”. En fin agradezco que esta vez no haya andado con medias tintas y haya hecho que no me arrepintiera de no haber ido. Por último dejo mi respuesta a su cuestionamiento de por qué no se puede combinar los abonos con 4 ó 5 operas a gusto de la gente: La respuesta es simple: Porque quieren imponer porquerías como esta o Cuartett el año pasado que si no fuera porque están en el abono se presentarían a sala vacía.

    • Rolando Daniel Castillo, Responder

      Me sentí mal, Nehuen, después de hacer la crítica de Dido. Es que yo reconozco que soy un negado para el ballet, entonces decidí no criticarlo, ni mal ni bien. Pero después en los comentarios (varios) me despaché, porque de verdad era para suicidarse. Como yo entiendo de ópera lo dejé pasar, pero no fue así con Quartett, que titulé Un Bodrio a la Milanesa, ni con Die Soldaten, porque dicen que son óperas (no lo son, estoy seguro de eso) y entonces hay que darles con el mazo para que se aviven los que leen esas críticas livianas que la única razón que tienen es justificar a Lopérfido y cía. Dio resultado con muchos, otros defendieron la obra, pero entiendo que se han visto fascinados con el teatro (porque es eso, una obra de teatro con ruidos) y puedo comprender algo de lo que dicen. Yo fui a ver una ópera. Pero bueno, igual que en tu caso, me di cuenta de que no debo andar con mediad tintas, la próxima vez que vea un ballet horrible como Dido, lo voy a decir como opinión personal. ¡Que espantoso que fue! Y que mal quedaba con esa música sublime de Henry Purcell, que admiro tanto. Pero el disfrute de esa orquesta tocando un barroco perfecto me pudo, por lo menos esa vez salí lleno con la música. Y es verdad, hagamos un abono con Quartett, Die Soldaten y alguna otra obra “moderna” y seguro van veinte personas. Un abrazo Nehuen, y gracias por comentar!!!

  18. ELINA, Responder

    Estimado Rolando:
    te mando lo que escribí con respecto a esta obra. Es genial que el arte provoque sensaciones e impresiones tan diferentes en los espectadores. En mi caso, la gente del Colón no me da ni siquiera fotos, de manera que me las tengo que arreglar con las fotos del programa de mano…
    Te envío un saludo cordial.
    Elina

    http://leemateo.com.ar/?p=1625

    • Rolando Daniel Castillo, Responder

      Ante todo Elina muchas gracias por comentar la nota. Es verdad, ha provocado muy distintos sentimientos en mucha gente, lo que me sorprende es que todas, absolutamente todas las notas son tremendamente favorables a esta obra. Si provoca tan encontrados sentimientos debería tener detractores. Y muchos. Y creo que soy el único, aunque gran parte del público se sintió insultado con esta presentación, y lo han dicho en el Facebook del Apasionado mayormente, pero acá también. He leído recién tu nota, me parece una excelente apreciación de la obra teatral, sin embargo le dedicás apenas dos breves párrafos a la música y las actuaciones. Será porque no hay nada para decir? Mucha filosofía, muchas explicaciones, mucha “Puesta en Escena” (copiada y aumentada de la puesta de Kirill Petrenko en Munich 2013, como un comentario de una lectora dice acá mismo) pero poco de la obra musical en sí. Eso se repite en todos los comentarios. Es lo que yo critico, justamente, porque a esta obra la defiende mayormente el periodismo y siempre con esa verborragia sobre la obra de teatro, casi nada de la música. No me extraña que tu página se describa como Medio Argentino de Teatro. Si hubiera visto la obra en el Teatro San Martín, como obra de teatro, quizás me hubiese interesado un poco. Pero la música es desagradable, fea, sin inspiración, sin gracia, es solamente música incidental, sin mérito alguno. Por algo nadie sabe explicarla, o la explican muy por encima, torpemente. Ese es mi punto, no es una obra para el Colón. En el abono del Colón debe haber óperas, no obras de teatro con ruidos musicales. Estoy hablando con terminología que me “prestaron” los que comentaron la obra acá mismo o en el Facebook del Apasionado. Respeto todos los comentarios, pero no no solo me desagradó, sino que sigo con mi idea de que esta obra no vale lo que se dice. En fin, sigo enojado por lo que vi, perdoname Elina, pero no quería quedarme tan solo, soy el único que criticó la obra. Eso no lo entiendo, porque si hubo tanta gente que se sintió indignada, y me lo han dicho muchos, muchísimos asistentes, en el lugar y en los comentarios, nos encontramos ante una incongruencia, o ante una paradoja. El periodismo debería reflejar aunque sea en parte el sentimiento de la gente, y esta vez no se dio. Beso y gracias de nuevo por comentar esta nota.

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