Cavalleria Rusticana – Pagliacci en el Colón

Cavalleria Rusticana -Pagliacci en el Teatro Colón

Cavalleria Rusticana – Ópera en un acto de Pietro Mascagni con libreto de Giovani Targioni-Tozzetti. Elenco: Enrique Folger (Turiddu), Guadalupe Barrientos (Santuzza), Leonardo Estévez (Alfio), Mariana Rewerski (Lola), Anabella Carnevali (Mamma Lucia). Pagliacci – Ópera en un prólogo y dos actos de Ruggero Leoncavallo. Elenco: José Cura (Canio), Mónica Ferracani (Nedda), Fabián Veloz (Prólogo, Tonio), Sergio Spina (Beppe), Gustavo Ahualli (Silvio). – Producción de la Ópera de Valonia, Lieja. Dirección musical de Roberto Paternostro; dirección de escena, escenografía e iluminación de José Cura; vestuario de Fernando Ruiz. Orquesta, Coro Estable y Coro de Niños del Teatro Colón.

Cavalleria Rusticana – Pagliacci: El saludo final de los protagonistas

La función de las óperas Cavalleria Rusticana – Pagliacci planeada por José Cura fue muy inteligente, plena de detalles, con buen tratamiento actoral, uniendo las dos óperas como si fueran una sola. El bandoneonista que se queda en el intermezzo tocando sus tangos, el señor que fuma a un costado, el mozo del bar que se queda acomodando las mesas, el cartel de “5 meses después”, el cortejo fúnebre de Turiddu y la muda discusión entre Lola y Alfio al comienzo de Pagliacci, y muchas otras señales pretendieron unir las dos obras veristas como si fueran una sola. Además, como agregado no menos importante, las ubicó en Caminito, en el barrio de La Boca. Esta elección, si bien la ubica en Buenos Aires, no puede pasarse por alto que es una elección que puede entender cualquiera, de donde sea. Porque La Boca, Caminito, es un lugar dedicado íntegramente al turismo, y no me sorprendería que pasen por allí un 90% de gente extranjera. Es decir, fue identidad de Buenos Aires, pero ahora es un lugar de interés a visitar por los turistas. Pero bueno, en la época de las óperas Caminito era un lugar con una fuerte identidad porteña. Podemos decir, como corolario, que Cura lo hizo muy bien, la función fue un éxito, más allá de un extraño abucheo de una o dos personas muy ruidosas que deben tener algo contra el tenor, o contra el teatro o contra ellas mimas, quien sabe.

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Cavalleria Rusticana – Pagliacci:
Cavalleria Rusticana - Pagliacci:
Cavalleria Rusticana – Pagliacci:

Estas dos obras han estado unidas desde siempre, pero son, a mi modesto entender, radicalmente distintas. A mi juicio Mascagni fue un músico muy delicado, inteligente, fino, que ha creado obras que merecen escucharse, no solo Cavalleria. Pero en esta ópera sale lo mejor de él, las hermosas melodías, el tratamiento del coro, las arias fulgurantes, no es la musicalización del drama, es parte del mismo. La obra de Leoncavallo, en cambio, está llena de movimientos efectistas, mucho tambor, la música en este caso enmarca el drama, lo que no es algo malo, simplemente lo de Mascagni es superior.

En los argumentos también hay sutiles diferencias. El drama de Cavalleria es complicado, la historia es una historia que viene de lejos, con mucho peso, los personajes son complejos, sus relaciones son complejas, hacen lo que hacen aunque saben que está mal, porque tienen una historia detrás, distintas motivaciones, y porque se dejan llevar por sus sentimientos más íntimos: sobre todo por el amor, pero también por los celos, el rencor, el deseo de venganza. Además las costumbres del pueblo, de la época, juegan un papel muy importante. En cambio el drama de Pagliacci es directo, un amor no correspondido, una malvada traición, los celos hacen el resto y se todo se precipita. Mientras en Cavalleria predominan las escenas costumbristas en medio del drama, que se desencadena lenta e inexorablemente, y el duelo sucede detrás del escenario, en Pagliacci las escenas son crudamente violentas, a veces groseras, como la que Tonio trata de besar a Nedda y que es la raíz de la historia.

La función

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Cavalleria Rusticana – Pagliacci:

Cavalleria Rusticana contó con Enrique Folger como Turiddu y Guadalupe Barrientos en el rol de Santuzza. Ambos lo hicieron muy bien, incluso se anunció que Guadalupe sufría una faringitis, tan de moda en este invierno, pero no se notó. Ambos son actores muy calificados, y en este nuestro máximo teatro, donde es tan difícil destacarse por la amplitud del escenario, por el público mayoritariamente exigente y otros factores no menos importantes, ya se lucieron en varios papeles, de los cuales pude ver por ejemplo a Folger como Egisto en Elektra y a Barrientos en Madama Butterfly como Suzuki, maravillosos ambos. En esta función sus voces fueron casi perfectas, mostrando ambos gran amplitud y volumen, y la suficiente cuota de dramatismo sin descuidar el canto. Leonardo Estévez compuso un Alfio casi compadrito, con un gran porte y presencia en el escenario y una voz acorde, afinada y perfectamente audible, además agradable. Quizás le faltó mostrar un poco más de rabia, pero estuvo muy bien. Anabella Carnevali como Mamma Lucia no se destacó demasiado, su voz no estuvo mal pero su actuación fue algo fría, mientras que en el breve papel de Lola Mariana Rewerski, con un physique du rôle perfecto, cumplió. El director de escena dispuso todo muy acertadamente, el clima de calle de Caminito de principios del siglo XIX, la interacción entre las personas, la marcación de los actores, todo estuvo muy bien. En cuanto a la música, el maestro Paternostro y nuestra Orquesta Estable del Teatro Colón volvieron a mostrar de lo que son capaces en una muy buena función. Lo que no me gustó (tengo la sospecha de que fue idea de Cura) fue el bandoneón que sonó en el famoso Intermezzo, una de las páginas más célebres de la música de todos los tiempos. Realmente esperaba ese momento para disfrutarlo como se merece y estuve dos minutos buscando de dónde salía ese espantoso sonido que no tenía nada que ver con la partitura original. Cuando descubrí al bandoneonista sobre el escenario (que después nos deleitó con algunos tangos entre ópera y ópera, todo hay que decirlo), me sentí defraudado, pero bueno, seguramente alguien lo habrá disfrutado.

Pagliacci nos mostró un drama cruel con excelentes actuaciones de José Cura como Canio, Mónica Ferracani como Nedda y Fabián Veloz como Tonio. Los tres son verdaderos monstruos arriba del escenario, sus voces fueron resplandecientes, sus actuaciones muy destacadas y creíbles. Y de los tres me quedo con Fabián Veloz, un verdadero talento argentino, a quien he podido disfrutar en los roles de Rigoletto, Onieguin,  Mr. Ford y alguno que se me escapa en este momento. Luego estuvo Gustavo Ahualli en el rol de Silvio, que mostró ductilidad y fuerza en su canto y una buena actuación, aunque la vestimenta de mozo de bar no lo favoreció arriba en el escenario. Una gran labor. Sergio Spina tuvo el importante rol de Beppe. Spina es especial para estos papeles fundamentales sin ser los primeros, como  Triquet, Goro, Dr Cajus, que disfruté enormemente en el pasado. Estuvo fantástico, lo que es decir que estuvo como siempre. Es sin lugar a dudas el mejor actor de todos y canta muy bien, y eso debe ser valorado. Aquí la escena fue también muy bien tratada, los personajes se movieron muy desenvueltos y protagonizaron las escenas más violentas de manera convincente. En esta ópera me dio la impresión de que Paternostro se halla más cómodo. Manejó magistralmente los tiempos y sonó como nunca lo hizo la Estable. Por último destacar la labor del Coro Estable y el Coro de Niños del Teatro Colón, dirigidos por Miguel Martínez y César Bustamente respectivamente. Fueron extraordinarios, es un placer escucharlos.

En definitiva, una puesta homogénea de Cavalleria Rusticana – Pagliacci, muy inteligente, con muchos detalles importantes, otros no tanto, otros tal vez no deseables, pero jugada. Un espectáculo digno de ver.

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José Cura
Cavalleria Rusticana – Pagliacci: Mónica Ferracani
Cavalleria Rusticana – Pagliacci: Enrique Folger
Cavalleria Rusticana – Pagliacci: Fabián Veloz
Cavalleria Rusticana – Pagliacci: Gustavo Ahualli
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Cavalleria Rusticana – Pagliacci: Guadalupe Barrientos
Cavalleria Rusticana – Pagliacci: Leonardo Estévez
Cavalleria Rusticana – Pagliacci: De izq a der. Miguel Martínez, Mariana Rewerski, Anabella Carnevali
Cavalleria Rusticana – Pagliacci: El maestro Roberto Paternostro

Escribo, tomo fotografías artísticas y analizo música clásica y rock, literatura, historia medieval y me atrevo con las noticias de Argentina y del mundo.

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