Anna Bolena, de Donizetti, en el Avenida

Anna Bolena

Música de Gaetano Donizetti, libreto de Felice Romani

Teatro Avenida, Buenos Aires Lírica, viernes 22 de Marzo de 2014

Director musical: Rodolfo Fischer. Puesta en escena: Pablo Maritano. Diseño de escenografía: Andrea Mercado. Diseño de vestuario: Sofía Di Nunzio. Diseño de iluminación: José Luis Fioruccio. Dirección del coro: Juan Casasbellas

Reparto

Enrico VIII, rey de Inglaterra: Christian Peregrino

Anna Bolena, su esposa y reina de Inglaterra: Macarena Valenzuela

Giovanna Seymour, dama de compañía de la reina: Florencia Machado

Lord Rochefort, hermano de Anna: Walter Schwarz

Lord Riccardo Percy: Santiago Ballerini

Smeton, paje y músico de la reina: Luciana Mancini

Sir Hervey, oficial del rey: Mauro Di Bert

Isabel I de niña: Clara Alonso Iglesias

Guardias y Sirvientes: Julián Mardirosian, Carlos Bottini

Damas de Compañía: Teresa Floriach, María José Iglesias

Los cantantes de Anna Bolena
Los cantantes de Anna Bolena

Esta fue la obra que hizo famoso a su autor una vez estrenada en el año 1830. Su autor fue ese siempre inspirado músico italiano llamado Gaetano Donizetti, futuro creador de las grandes obras del Bel Canto, como L’elisir d’amore, Lucrezia Borgia, Lucia di Lammermoor, La Favorita o Don Pasquale, y que aún no conocía la fama pero la buscaba fervientemente. Tuvo tiempo de escribir la partitura y revisarla, algo no muy común en su época, y esa fue la razón de que su talento brillara como nunca antes en esta obra. Fue aclamada por el público.

La historia es un melodrama denso, una adaptación muy libre de Felice Romani del drama de la vida real en la corte de Enrique VIII. La música es melodiosa, acompañando el drama casi con suavidad, con algunos momentos muy inspirados. El conjunto es muy equilibrado.

La puesta en escena de Pablo Maritano no fue, para mí, la mejor posible. No trabajó los aspectos más psicológicos de los personajes, y se quedó en una historia de abuso y violencia de poder, demasiado simple para un tema que pudo haberle dado muchos frutos.

El director, el chileno Rodolfo Fisher, a quien ya conocemos por haber dirigido magistralmente Jenufa, de Leoš Janáček, la última ópera de la temporada 2013, mantuvo la partitura como un bello acompañamiento. Musicalmente fue un buen resultado, pero con la abundante muestra de violencia en el escenario a veces la música no parecía hacerlo bien. La orquesta respondió como siempre con su talento musical, logrando un sonido homogéneo y atrayente.

Macarena Valenzuela
Macarena Valenzuela

Los artistas cumplieron con creces, aunque también se vieron limitados por la particular visión de la obra. Christian Peregrino, que personalizó al rey Enrico VIII, es un bajo de voz muy potente al que tuve el gusto de poder escuchar en Macbeth de Verdi haciendo un excelente Banquo, siendo un interesante Oroveso en Norma de Bellini y un don Alfonso de gran personalidad en Lucrezia Borgia, obra de un Donizetti ya consagrado. En esta oportunidad tuvo que hacer de una especie de Guasón malvado hasta el extremo, libidinoso, cruel, inhumano, divertido con el sufrimiento ajeno. No es lo que yo esperaba del torturado Enrique VIII, los motivos por los cuales actúa de esa forma nunca son evidentes, lo hace solo por el placer de hacerlo. Pero Peregrino cumplió muy bien un papel que parecía sacado de una obra distinta. Su nivel de canto siempre va en aumento, su voz es muy potente y atraviesa la orquesta con facilidad. Sólo es deseable que ponga algo más de atención a las melodías, que la potencia no oculte lo dúctil de su canto.

Anna Bolena fue interpretada por la soprano chilena Macarena Valenzuela, una de mis preferidas. La he visto protagonizando con talento el rol de Rosalinde en la chispeante obra Die Fledermaus de Johann Strauss, haciendo una maravillosa institutriz temerosa y atormentada en la tenebrosa obra de Benjamin Britten, The Turn of the Screw, y en el papel de Donna Ana en Don Giovanni, de Mozart, donde no me gustó tanto ya que estuvo algo fría cuando debió ser más expresiva. Tres papeles completamente distintos, y tres idiomas, muy difícil de componer para una sola persona. En esta obra se mostró como una Anna Bolena en ocasiones entristecida, a veces desesperada, a veces furiosa o altiva y desafiante. Fue muy expresiva, sus gestos fueron muy intensos. Su canto fue muy interesante, algo contenido al principio, superándose continuamente durante la obra hasta llegar a una escena de la locura muy intensa y dramática, muy bien recibida por el público, algo frío y poco dispuesto a aplaudir la noche del estreno. Es casi seguro que esta versión no inflamó los corazones de los asistentes, salvo momentos excepcionales como este.

El rol de Lord Riccardo Percy estuvo a cargo del tenor Santiago Ballerini, al que nunca había escuchado y que fue una auténtica sorpresa para mí. Su voz estuvo siempre afinada, es agradable, con la suficiente potencia y ductilidad como para establecer una gran carrera musical. Solo falló en una nota muy muy alta que definió con una especie de gritito agudo en una de sus primeras intervenciones, luego su tarea fue sencillamente perfecta. Actoralmente es muy bueno, pero se encuentra con el inconveniente de tener muy poca altura y en el caso de vivir un romance en el escenario seguramente será mucho más bajito que la mujer. Ayer Macarena era una cabeza más alta. Lo mismo le sucede a ese extraordinario tenor que es Iván Maier.

A la mezzo Florencia Machado la conozco por su Cherubino en la obra de Mozart, Le Nozze di Fígaro en el Colón el año pasado y por el personaje de Geo en Bebe Dom. Las dos obras tuvieron fallas que les impidieron quedar en el recuerdo, pero ella cumplió muy bien con sus dos personajes. Ahora interpretó a Giovanna Seymour, la dama de compañía de Anna y amante del rey. Hizo nuevamente muy bien su rol, bien su actuación con todos sus matices, especialmente el remordimiento al ver a la reina caída por su culpa. Es hermosa su voz, muy expresiva y colorida.

En el papel de Smeton se destacó la mezzo suizo/chilena Luciana Mancini. Su voz fue por momentos cautivadora, es muy afinada y las melodías surgen de su voz naturalmente muy bellas.

Mauro Di Bert como un malvado oficial del rey y Walter Schwarz como el hermano de la desdichada reina estuvieron muy bien en sus papeles, así como todo el resto del elenco y acompañantes.

El coro de Buenos Aires Lírica como siempre maravilla por su gran calidad bajo la dirección de Juan Casasbellas.

La iluminación fue técnicamente excelente, pero era de desear un manejo menos tétrico u oscuro, porque de esta forma remarcaba un aspecto que ya se dejaba demasiado claro con la dirección actoral, por lo tanto era de desear una escena más luminosa para no caer en abusos. En algunos momentos estuve a punto de aburrirme, y no soy propenso a eso.

La vestimenta fue, como suele suceder en algunos espectáculos de la compañía, bastante incoherente. Por un lado vestidos de época, por otro, lentes oscuros, gente fotografiando o trajes de otras épocas, cosas que solamente confunden a pesar de la supuesta buena  intención de causar gracia o de “aggiornar” la obra.

El resultado en conjunto nos deparó una obra muy intensa, bien actuada y muy bien cantada, que a veces me dejó una sensación de violencia innecesaria y ahogo para la que no estaba muy preparado y yo creo que fue innecesario. Máxime si la comparamos con la delicada partitura.

Florencia Machado
Florencia Machado 
Christian Peregrino
Christian Peregrino
Santiago Ballerini
Santiago Ballerini
Coro y figurantes
Coro y figurantes 

 

Rodolfo Fischer
Rodolfo Fischer

 

Escribo, tomo fotografías artísticas y analizo música clásica y rock, literatura, historia medieval y me atrevo con las noticias de Argentina y del mundo.

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