Andrea Chénier, por Juventus Lyrica

Andrea Chénier, por Juventus Lyrica, función del viernes 10 de Abril de 2015

Música: Umberto Giordano – Libreto: Luigi Illica

Director Musical y Maestro preparador del Coro: Antonio María Russo – Puesta en Escena y Diseño de vestuario: Ana D’Anna – Diseño de Escenografía e Iluminación: Gonzalo Córdova – Coreografía: Igor Gopkalo

 Elenco: Darío Sayegh: Andrea Chénier – Juan Salvador Trupia y Rodríguez: Carlo Gérard – Sabrina Cirera: Maddalena de Coigny – Milagros Seijó: Bersi – Verónica Canavés: Condesa de Coigny y Madelon – Felipe Cudina Begovic: Roucher, Pietro Fléville y Dumas – Norberto Lara: El Increíble y el Abate – Federico Rodríguez Salcedo: Fourquier Tinville – Walter Aón: Mathieu, Schmidt y Mayordomo – Norberto Crespi: Orazio Cocliff. Bailarinas: Florencia Fernández, Clara Pawlak y Tama Pirillo

Juan Salvador Trupia y Rodríguez
Juan Salvador Trupia

 No pudo haber comenzado mejor la temporada de ópera en Buenos Aires. Éste título, un clásico del verismo, Andrea Chénier, de Umberto Giordano, tiene todos los atractivos necesarios para pasar una hermosa velada de buen canto, buena música y excelentes actuaciones.

Argumento.

La trama es simple pero muy dinámica e intensa: en el primer cuadro nos ubicamos en la antesala de la Revolución Francesa, en una fiesta en la mansión de la Condesa de Coigny y Madelon, donde confluyen distintos sentimientos: la frivolidad de los ricos, la amargura del sirviente Gérard, la poética ofuscada de Andrea Chénier y una Maddalena de Coigny que toma por primera vez consciencia de su banalidad.

En el segundo cuadro, cinco años después, con la revolución ya en pleno desarrollo, Gérard lidera a un grupo de rebeldes y se dedica a buscar a Maddalena, para lo cual despliega una importante cantidad de espías, y a Andrea Chénier, a quien su amigo Roucher pide que escape, pero aquél se niega. El poeta logra verse con Maddalena y se juran amor eterno, pero llega Gérard, advertido por el Increíble, y se baten a duelo. Gérard es herido pero le pide a Chénier que huya y proteja a Maddalena.

Darío Sayegh
Darío Sayegh

Ya en el tercer cuadro, mi preferido, se suceden rápidamente los hechos: Mathieu trata de conseguir joyas para mantener al ejército, Gérard consigue que una anciana le entregue un nuevo soldado, su joven nieto, el Increíble anuncia que arrestarán a Chénier, y Gérard redacta un acta de acusación contra el poeta. Llega Maddalena, Gérard enloquece de amor y le confiesa sus sentimientos, pero la mujer le cuenta las desgracias que pasaron ella y su madre y que está dispuesta a entregarse. Gérard se conmueve y le promete su ayuda. Sin embargo, el tribunal, lleno de odio y ansioso de ver sangre, condena a Andrea Chénier a la horca.

En el cuadro final Chénier se encuentra en una prisión, mientras su amigo Roucher le pide que le lea unos versos. Llega Schmidt, el carcelero, y el amigo se va. Gérard consigue que el carcelero deje pasar a Maddalena, haciéndose pasar por una condenada. La mujer consigue por fin pasar una noche con su amado, y juntos cantan a la muerte que los encontrará al salir el sol. Gérard se queda sólo, llorando en un rincón.

Comentario sobre la función.

 La velada fue bajo todo punto de vista enriquecedora. Una orquesta de cincuenta músicos muy bien dirigida por el maestro Antonio Russo desplegó la música de Giordano con categoría, haciendo sonar sus instrumentos con pasión, como se debe en una ópera de este estilo, dramático y verista. A veces llegó a tapar a los cantantes, pero siempre justificadamente, porque en cada uno de esos momentos se requería una música portentosa y penetrante, acorde al drama que se vivía en el escenario.

Sabrina Cirera

 Los cantantes dieron todo de sí, tanto en canto como en actuación y el primer aplauso es para Juan Salvador Trupia y Rodríguez, a quien nunca había tenido el gusto de escuchar ni de ver actuar. Su actuación como el amargado y desesperado Gérard fue portentosa, haciendo uso de una voz que le permitió llegar a los tonos más graves y a los más agudos sin ninguna dificultad. Destacó en todo momento por darle al personaje una humanidad palpable, aunque sus odios y miedos a veces la superaran. Fue de lejos lo mejor de la noche, y el público le dio su reconocimiento al final, con el aplaudo más largo e intenso.

 El tenor Darío Sayegh, a quien pude disfrutar en años anteriores en los papeles principales nada menos que de Cavallería Rusticana y de Tosca, donde mostró sus muy buenas  condiciones vocales, volvió a mostrar que su voz es sumamente potente y que puede llegar a tener un volumen muy importante, pero esta vez cantó mucho mejor las partes melódicas que no exigen tanto volumen pero sí una versatilidad que antes le faltaba en cierto grado. Llegó a tonos más graves con mucha facilidad y completó una tarea significativa con una muy buena actuación en el personaje del poeta perseguido y torturado por el amor.

 De Sabrina Cirera puedo decir mucho, ya que la he disfrutado en Cavallería Rusticana, Tosca, La Boheme, Oberto, la Flauta Mágica, Medea, y en todas ellas su desempeño fue sobresaliente. A su hermosa voz, de tonos cálidos y timbre agradable, de amplio volumen y extensión, le agrega el valor de sus actuaciones, durante las cuales da absolutamente todo de sí misma. Ésta vez no fue la excepción, en un papel que la muestra frívola al principio y sola y desgraciada todo el resto de la obra, pero enamorada y decidida a morir con su amado. Es una auténtica actriz – cantante, que siente sus papeles y los hace vivir a la gente tan intensamente como lo hace ella.

 Otra actuación destacada fue la de Norberto Lara como el Increíble. Lara es un cantante de voz vibrante, muy particular, y de enorme nivel actoral, un talento que ya pude observar en Los Cuentos de

Norberto Lara
Norberto Lara

Hoffman en los papeles de Andrés/Spalanzani/Pitticchinacchio en el 2014.

 Milagros Seijó completó una interesante labor como Bersi. Verónica Canavés cumplió perfectamente como la Condesa de Coigny. Felipe Cudina Begovic, dueño de una extraña voz, algo impostada, efectuó bien su parte de canto pero estuvo poco expresivo en su actuación. Federico Rodríguez Salcedo cumplió bien su rol de Fourquier Tinville, especialmente con sus notables expresiones de maldad. Walter Aón mostró una voz importante y muy buenas actuaciones en el triple papel de Mathieu, Mayordomo y el carcelero Schmidt. Finalmente, Norberto Crespi cumplió bien su rol de Orazio Cocliff.

 El Coro de Juventus Lyrica, preparado por el maestro Antonio Russo con la colaboración de Hernán Sánchez Arteaga, mostró grandes cualidades, una extensa sonoridad, muy bien especialmente las sopranos y los bajos, y tuvo mucho movimiento, lo que agilizó notablemente la puesta.

 En lo que respecta a la puesta, mostró nuevamente el trabajo y la dedicación de Ana D’Anna y sus colaboradores. Aprovechó muy bien todo el espacio del escenario, que resultó pequeño para tanta gente en escena. Pero eso casi no se notó porque todo estuvo muy bien planeado y distribuido. La escenografía diseñada por Gonzalo Córdova ayudó a la puesta con una practicidad importante, además de ser adecuada e interesante. La iluminación fue imaginativa, moviéndose permanentemente entre la penumbra y la luminosidad, de acuerdo a cada escena. En cuanto al vestuario, fue adecuado, ajustado a la época.

 En resumen, otra obra que cumple las expectativas en una institución como Juventus Lyrica que demuestra que se pueden hacer las cosas bien con trabajo, dedicación y con todo el talento a flor de piel.

Andrea Chénier
Milagros Seijó
Verónica Canavés
Verónica Canavés
Felipe Cudina Begovic
Felipe Cudina Begovic
Aón
Walter Aón
Maestro Antonio Russo

Andrea ChénierAndrea ChénierAndrea ChénierAndrea ChénierAndrea Chénier

Escribo, tomo fotografías artísticas y analizo música clásica y rock, literatura, historia medieval y me atrevo con las noticias de Argentina y del mundo.

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