Cristián Hernández Larguía: Reportaje al maestro

Este es un reportaje a un verdadero maestro: Cristián Hernández Larguía, quien comenzó su actividad como director en la década del treinta, que trabajó con Pablo Casals, Karl Richter, Noah Greenberg, Robert Shaw, Juan José Castro, Teodoro Fuchs, Erwin Leuchter, entre otros, que es Director titular del Coro Estable de Rosario desde 1946 y que en 1962 creó el Conjunto Pro Musica de Rosario, con el que obtuvo en 1967 un Primer Premio en el Concurso de Arezzo. Y eso sólo es el comienzo, ya que obtuvo una larguísima lista de premios y reconocimientos en los últimos 50 años.

El Apasionado: ¿Cómo se ha formado en la música? ¿Tuvo clara influencia de algún otro músico o director? ¿Admiraba a alguien en sus comienzos?

Cristián Hernández Larguía: Mi formación musical fue primordialmente autodidacta. Muchas lecturas y la suerte de haberme encontrado en varias etapas de mi vida con la gente y la oportunidad adecuada. Soy, vuelvo a repetirlo, un privilegiado. Todo me vino de regalo, como digo, en el momento oportuno. Quien más contribuyó a mi formación y del cual me considero alumno si bien él no fue mi maestro, fue el Dr Erwin Leuchter, a quien admiré y continúo admirando y agradeciendo todo lo que hizo para mi perfeccionamiento en la dirección coral. Fue consejero y un crítico certero: Lo que estaba bien, estaba bien, y lo que estaba mal, estaba mal. Sencillo pero vistoso. 

E A: ¿Cómo nace Pro Música, y por qué se dedica a la música antigua? ¿Qué idea de repertorio tenía en ese momento?

C H L: Es una historia muy larga, alrededor de 26 años. En 1936 inicié mis estudios de piano con la clavecinista Giuseppina Prelli que había estudiado con Wanda Landowska. Tuve así la suerte de familiarizarme con el instrumento y con su repertorio, cuando en Rosario, un clave era poco menos que un instrumento exótico. Sin embargo debí esperar hasta el año 1942 para concretar lo que había sido hasta entonces un mero deseo: ¡Qué lindo sería…!. La cosa se dio cuando me ofrecieron ocuparme de la Sección Música de la Biblioteca de la Cultural Inglesa. Por razones que ignoro había en esa biblioteca una cantidad de bibliografía sobre la Edad Media y el Renacimiento, que se completaba con partituras y una importante discografía con obras de esos períodos. Con todo ese material disponible la idea de formar un coro fue una consecuencia natural. Formado el coro, y ya en pleno funcionamiento, nació la idea de un Grupo de Madrigalistas, con el cual realicé varias de las obras que se incluyen en el programa del domingo en Buenos Aires. De cualquier manera faltaban los instrumentos adecuados para realizar la música de esos períodos. Por ejemplo, las obras para laúd de Dowland las hacíamos con guitarra. Hablar de violas, cromos y flautas dulces era  un exotismo. El problema se solucionó después de la Segunda Guerra Mundial cuando fue posible, si bien con hartas dificultades, conseguir algunos de los instrumentos necesarios. Tener acceso a los mismos era problemático por las dificultades para importarlo, pero primordialmente por los costos. De cualquier forma con el tiempo, y poco a poco, fuimos acumulando un buen número de ellos, después que se formara Pro Música allá por 1962.    

Cristián Hernández Larguía
Cristián Hernández Larguía

E A: ¿Por qué su elección de Rosario para ejercer su actividad?

C H L: Nací en Buenos Aires, pero mis padres se mudaron a Rosario cuando tenía dos años. Soy más rosarino que muchos de mis conciudadanos. De cualquier manera, lo he dicho y vuelvo a repetirlo, lo que he hecho con los coros que he dirigido, sólo pude hacerlo en esta ciudad. Por sus dimensiones, Rosario es una ciudad ni muy grande ni muy pequeña y a pesar de su crecimiento, del cual soy testigo, conserva una cierta dimensión humana. Creo que lo más importante es que pude y sigo haciendo sin interferencias o competencias desleales, lo que más me gusta: Hacer música. Por lo menos intentarlo…

E A: ¿Qué panorama musical encontró en Rosario es esos primeros años luego del nacimiento de Pro Música?

C H L: Fui un pionero cuando en 1942 me dediqué a dirigir música de la Edad Media y el Renacimiento. Continué siendo un pionero cuando, en 1962, iniciamos las actividades con Pro Musica. En cuanto al panorama actual, le diré que, en cierta manera, hemos reculado. Existen hoy ciertas autoridades de “cultura” municipal, califican lo que hacemos como “una cierta musiquita”. “Menos flautitas y violincitos (se refieren a las violas da gamba) y más bandoneones”. La incultura en dos patas… Nosotros hacemos lo que creemos que tenemos que hacer, y seguimos adelante, atentos a aquella frase que dice: “Sancho los perros ladran…”.

E A: Dentro de la música a la que ha dedicado toda una vida, ¿qué autor o qué obras lo conmueven muy especialmente?

C H L: Amo profundamente la música de todos los tiempos y de todas las categorías. Puedo emocionarme con el Canto de Prisión de Ricardo Corazón de León, con una Cantata de Bach y lagrimear con “What a Wonderful World” cantado por Louis Armstrong. Me basta con que la música sea buena y esté bien interpretada. Soy exigente…

Cristián Hernández Larguía
Cristián Hernández Larguía

 E A: ¿Hay algún concierto que recuerde especialmente? Cuénteme por favor

C H L: En el año Bach de 1950, La “Pasión según San Mateo” dirigida por Furtwängler, en el Teatro Colón. Lo recuerdo no por la interpretación sino por Bach. Al respecto, recuerdo que a la salida del concierto me encontré con Leuchter. Al pasar, y sin detenerse, me dijo con su característico humor vienés: “Cristián, acabas de escuchar la Pasión de Furtwängler”, y siguió su camino. Algo memorable fue también, la “Misa en si menor” dirigida por Robert Shaw. Sin embargo, creo que el concierto que más me marcó y siempre recordaré, fue uno en el que estuve involucrado. Hablo de cuando preparé el Coro Estable para el estreno sudamericano de “El Pessebre” de Pablo Casals dirigido por su autor, en el Teatro Colón. Trabajar con el maestro fue un raro privilegio y un preocupante compromiso para mí. El anuncio del concierto tuvo trascendencia internacional, estaba, como digo, bastante preocupado. Dio la casualidad que el maestro Robert Shaw estuviera dando un curso de dirección en Buenos Aires. Conocía a Bob de unos años antes, y aproveché para preguntarle cómo era eso de trabajar con Casals. (Él había preparado el coro para el estreno mundial de la obra). Pensó un momento y me dijo:”Hacé de cuenta que vas a conocer a Ghandy, a Albert Schweitzer y a Albert Einstein, todo en una persona”. Creo que se quedó corto. La verdad es que la música fluía de todos los poros de Don Pablo. Una clase magistral de MÚSICA. Pero, era notable también su bonhomía, y el respetuoso cariño con que trató al coro, al realizar las correcciones, que fueron muchas y muy acertadas.

E A: Durante los últimos cincuenta y dos años usted y otros grandes ejemplos musicales crearon, además del Conjunto Pro Música de Rosario, el Pro Musica para Niños Rosario, el Instituto Pro Musica, el Pro Musica Barroca Rosario, la Orquesta de Cámara Pro Música, el Grupo de Danzas Renacentistas del Pro Música de Rosario, el Pro Musica Gregoriana Rosario y seguramente me olvido de alguna otra organización musical. ¿De dónde han sacado toda esa fuerza? ¿De dónde han sacado el tiempo y la voluntad creativa para lograr todo esto?

C H L: Bueno, la fuerza la sacamos de nosotros mismos. Recuerde usted que Pro Musica realiza sus actividades a estricto nivel vocacional y que todo se hace a puro pulmón. Lejos estamos, Deo Gratias, de los organismos puramente burocráticos, como algunos de los coros que hay en Buenos Aires. Recuerde también que acá la gente paga una cuota societaria para participar, y que su única retribución es gozar con el placer que la práctica de la música le proporciona. Respecto al tiempo le diré que, todo lo que usted menciona, se ha realizado a través de los 52 años de vida del conjunto. En lo que hace a la “voluntad creativa” debe tener en cuenta que, entre tantos privilegios de los que he gozado en mi vida, se encuentra el apoyo que he tenido de parte de las autoridades y miembros de Pro Música desde su fundación, apoyo que ha ido creciendo con los años. Un ejemplo concreto es la idea que planteé de crear una biblioteca en Pro Musica. Tenemos tres arquitectos en el grupo y éstos tomaron la cosa en serio y ya se iniciaron los trabajos para llevar a cabo la idea. Momentáneamente los trabajos están interrumpidos por falta de fondos, pero seguiremos adelante como sea. Se trataría de la primera biblioteca pública especializada en música de la ciudad. Bibliografía, partituras y discografía.   

E A: Le agradezco infinitamente por esta oportunidad de entrevistarlo y espero poder hacerlo nuevamente en varias oportunidades más. Hasta pronto, maestro.

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Escribo, tomo fotografías artísticas y analizo música clásica y rock, literatura, historia medieval y me atrevo con las noticias de Argentina y del mundo.

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