Los Premios, de Julio Cortázar

Esta novela publicada en 1960, anterior a Rayuela, es una muestra del gran talento de Julio Cortázar. Fue su segunda novela, pero la primera publicada. En ella los sentimientos se mezclan, las situaciones son incómodas, misteriosas, siempre hay algo para resolver.

Los ganadores de los premios no saben ni siquiera cuál es su destino,  solamente saben que ganaron un viaje en un sorteo, pero no adónde ni en qué barco irán. Son reunidos en el bar London City, sito en la esquina de Avenida de Mayo y Perú, lugar en el que el autor escribió muchas de las páginas de este libro, y que todavía por suerte existe. Allí, una vez que se encuentran todos los ganadores, los organizadores hacen cerrar las persianas del bar, y les explican a la gente que saldrán en barco del puerto de Buenos Aires, pero no agregarán muchos otros datos. Un ómnibus viene a buscarlos y los lleva a su destino. Una vez en el puerto se dan cuenta de que van a viajar en el Malcolm, donde les advirtieron que no pueden ir a la Popa. Es un barco de bandera sueca, y los tripulantes no entienden el español, por lo que se hace casi imposible hablar con ellos.  La advertencia de no ir a Popa y la falta de comunicación con la tripulación causan extrañeza en algunos de los pasajeros, que intentan desentrañar el porqué de esa prohibición. Eso va a desencadenar en largas conversaciones, confesiones del pasado y visiones del futuro entre los viajeros, hasta que poco a poco algunos de ellos sientan un gran cambio en sus vidas. Luego de muchas charlas y cavilaciones parte de los pasajeros se embarcan en la aventura de llegar a la Popa a desentrañar el misterio, desencadenando la tragedia.

El argumento es simple y creativo, Cortázar pone a sus protagonistas en una situación extraña, un premio, un viaje no buscado a un misterioso lugar, una prohibición, circunstancias que desencadenan en cada uno de ellos distintos sentimientos que afloran a la superficie. Ocurren discusiones, peleas, algunos de los pasajeros simpatizan con otros pero otros se desprecian, aún sin conocerse demasiado. En el medio, la tripulación sueca solo complica las cosas.

Está muy bien llevada, paso a paso, se lee al principio con un poco de extrañeza por las situaciones pero de a poco la novela toma ritmo y pronto será imposible que la dejemos. El talento poético aflora cada tanto pero lo que prima es la historia. No es Rayuela, pero brilla con luz propia.

Esta obra no tiene un personaje principal, sino que son varios. Todos ellos llegan al barco con ciertas características, como dije y muchos de ellos bajan del barco al final del viaje totalmente cambiados. Llevan sus miedos, sus traumas, muchos huyen de algo, y ese viaje fue algo que dio sentido a muchos cambios futuros. Los personajes son éstos: Restelli es un profesor bastante pedante, nervioso por compartir el viaje con un alumno suyo y con gente que él considera de otra clase. López es un intelectual de un carácter amable que aprecia mucho a sus alumnos. Lucio es un pretendido socialista al que solo le interesa intimar con su novia Nora, virtuosa y casta, a la que pudo convencer de hacer el viaje con él. Medrano es compañero de trabajo de Lucio, es dentista y se considera un intelectual. Huye de una novia anterior. También es el único que conoce un secreto: que Lucio y Nora no están casados. Paula es una mujer que gusta de la libertad para vivir, aunque viene de una familia conservadora, fue invitada por su amigo Raúl, un arquitecto que es su gran amigo, pero algo ambiguo en su forma de vida. Raúl también parece estar escapando de algo. Claudia, una señora divorciada que aprovecha el viaje para olvidar, va con su hijo Jorge. Felipe Trejo es el alumno fastidioso de estar con sus padres y su hermana. Felipe no quería que fueran, pero la familia se impuso y lo acompañó a su pesar.  Atilio Pressuti es un hombre de muy poca cultura. Pobre Atilio, viaja con su madre, su novia y la madre de la novia, todas bastante ignorantes y parlanchinas. También viaja don Galo, otro hombre de escasa educación pero a diferencia de Atilio, con mucho dinero.  Tiene que soportar estar postrado en una silla de ruedas y depende para todo de su chofer. Por último, Persio, amigo de Claudia, es un personaje que, cuando el autor habla de él, lo hace de forma poética. Si se sacaran los capítulos dedicados a Persio, el libro ganaría en agilidad y en interés. Es como si en esos capítulos Cortázar estuviera ensayando para Rayuela, pero son dos libros tan diferentes que en Los Premios, para mí, sobran.

Según mi criterio, este libro debería leerse obviando el hecho de que su autor escribió un libro tan importante como Rayuela. Solamente de esa forma podemos llegar a valorizarlo en su verdadero nivel. Es una extraordinaria novela, es un deber leerlo para todo el que gusta de la buena lectura.

Escribo, tomo fotografías artísticas y analizo música clásica y rock, literatura, historia medieval y me atrevo con las noticias de Argentina y del mundo.

One Response to “Los Premios, de Julio Cortázar”

  1. laura, Responder

    Terminé de leer Los Premios hace dos días. Cómo puedo resumir lo que pienso de ese libro? Confieso que algunos pasajes de Persio los leí salteando algún que otro renglón, pero la obra estaría incompleta sin sus soliloquios. Uno siempre cae en comparaciones aunque no quiera. Como tal, caigo y digo que me parece una obra muy superior a Rayuela, q la considero autobiográfica, entreverada y cansada.

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