Justino I, precursor de Justiniano (518-527)

Justino  I (518-527)

El senado bizantino, cansado de la política religiosa monofisita de Anastasio, desechó a sus tres sobrinos y a un pariente de Amancio, importante ministro, optando por hacer coronar a Justino, nombrado Justino I, que era el jefe de la guardia imperial. El nuevo emperador era un campesino macedonio de 68 años, ignorante y analfabeto, y su esposa Lupicina había sido una esclava a la que había comprado. Pero era muy respetado por los soldados, y tenía fama de militar de mano firme y decidida. Justino I había adherido efusivamente a la ortodoxia religiosa en el concilio de Calcedonia del 9 de julio de 518. Al hacerse cargo del imperio, y al no tener hijos, designó como su sucesor a su sobrino Justiniano, a quien había procurado la mejor instrucción. Ya en el año 521, en su calidad de cónsul imperial, Justiniano se había hecho popular al organizar fastuosas fiestas y repartir el dinero del erario público para obtener mayor fama. Justiniano fue el más ferviente defensor de la ortodoxia, ahuyentando a los monofisitas de la capital.

A los seis días del nuevo gobierno se publicó un edicto adhiriendo al concilio de Calcedonia, y comenzó la persecución a los monofisitas. Fue todo lo contrario de lo que pasaba con Anastasio. Todos los que adherían al monofisismo fueron desterrados sin piedad, hasta que Justino I y el papa Hormisdas concertaron dar el final a este cisma sangriento y agotador que separó aún más a las provincias orientales del resto del imperio.

También publicó el nuevo monarca un edicto contra los arrianos, clausuró las iglesias de los godos, y originó un grave conflicto con Teodorico, rey de los ostrogodos en Italia. El mismo papa tuvo que viajar a Constantinopla a pedir que se derogue el edicto, pero solamente consiguió que se aprobara una excepción para con los godos federados. Teodorico, descontento, encarceló al papa a su vuelta, quien murió en su celda. El rey ostrogodo preparaba un edicto para confiscar las iglesias ortodoxas de Italia cuando murió el 30 de agosto de 526.

El 4 de abril de 527 Justino I hizo coronar emperador a su sobrino, el entonces augusto Justiniano, junto con su esposa Teodora. El 1 de agosto murió en Constantinopla, dejando expresamente como heredero del trono a su sobrino ya coronado. Por eso Justiniano fue reconocido como emperador sin dificultad. Porque ya ejercía el poder en vida de su tío, y porque legalmente se utilizaron todas las posibilidades para evitar una revuelta o un aprovechamiento de la situación por parte de sus enemigos. Estos eran, por supuesto, los monofisitas y el partido verde en la capital.

Este texto forma parte del libro Historia Breve de Bizancio de Sílex Ediciones de España

Escribo, tomo fotografías artísticas y analizo música clásica y rock, literatura, historia medieval y me atrevo con las noticias de Argentina y del mundo.

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